Educación de arte para niños y jóvenes, artículo en la revista Universitas

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¿Para qué sirve la educación de arte para niños y jóvenes? Pensar tres palabras: educación, arte, niños. Artículo que escribí para la revista Universitas Científica de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín.

 

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La revista Universitas Científica de la Universidad Pontificia Bolivariana me propuso escribir un artículo. Se publicó a finales de 2014. Hoy lo presento en FronteraD.

 

 

¿Qué es educación? ¿Qué es arte? ¿Qué es infancia?  Según cómo abordes los tres conceptos caminarás por un mundo u otro.

 

Como artista, la primera pregunta que me hago es qué es Arte. Y no tengo respuesta. Sé qué necesito o qué usaron los antiguos maestros (técnicas de realización conceptual y material), mas no sé definir qué es el Arte.

 

Sé que unas piezas (cuadros, poesías, músicas, edificios, espectáculos…) me transmiten conocimiento y me siento más seguro cuando las disfruto. Las buenas obras de arte me construyen por dentro y me unen al resto de la comunidad local y universal.  Hay una comunicación indescifrable entre la obra y el receptor.

 

Para realizar su trabajo el artista necesita técnicas de elaboración y pasión por el oficio, fe absoluta en el valor de su obra y en el beneficio que aporta a la sociedad. Por eso, lo único que yo puedo enseñar a los niños y jóvenes es técnicas de realización (al menos las que yo utilizo) y contagiar la pasión por el oficio.

 

La siguiente pregunta que me hago es qué es educación. Es la transmisión del conocimiento a través del oficio. Ese conocimiento tiene facetas tangibles (técnicas) e intangibles (valores). Las tangibles dan libertad de movimiento, resuelve los problemas de la gente, hacen la vida mejor. Las intangibles marcan el rumbo de nuestro hacer.

 

La única manera de enseñar los valores es con el ejemplo personal. De nada sirve decir al niño “sé justo” si el maestro no lo es. Los niños y jóvenes necesitan adultos que les sirvan de modelos a seguir. Practica con el ejemplo y los niños aprenden por ósmosis.

 

Finalmente, qué es la infancia. Es la primera etapa de la vida, necesita ayuda de los adultos para sobrevivir, su cuerpo y mente evoluciona rápido con grandes cambios, tiene hambre de conocimientos para ser y estar en el mundo, es noble como la propia naturaleza.

 

Enseñar arte a niños y jóvenes es labrarles campos interiores donde jugar, crecer, pensar. Espacios que perdurarán toda su vida y les ayudarán a convivir. Es darles lenguajes para expresarse y construir la comunidad.

 

El colegio es el lugar donde están todos los niños (o deberían estar), por lo tanto el escenario ideal para la educación. Sus profesores son los que mejor conocen a los niños, sus familias y circunstancias. Las artes suelen estar relegadas a un segundo plano en el currículum nacional, y los profesores no siempre tienen la suficiente formación en artes.

 

Existen buenos proyectos transversales que usan las artes (por ejemplo hacer óperas) como vehículo de aprendizaje dentro de los colegios. Si además conseguimos que los artistas se mezclen con los profesores y los alumnos obtendremos un proyecto más completo. Eso es lo que hacíamos en Finlandia con la asociación Rakennetaan kaupunki!, creando nuevas óperas con alumnos de colegios y trabajando en horario escolar mano a mano con el profesorado.

 

Un segundo escenario, además de los colegios, son las escuelas de arte para niños. En todo el mundo hay escuelas de música donde los niños aprenden desde pequeños y tras varios años de estudio tienen gran capacidad musical, independientemente sean profesionales o no. Hace cien años estas escuelas de música eran casi inexistentes. Si trabajamos desde ahora dentro de cien años serán comunes las escuelas de pintura, arquitectura, fotografía, danza, teatro… para niños y jóvenes.

 

En Finlandia, donde viví desde julio de 2011 a abril de 2015, existen estas escuelas de arte para niños. Desde los años 90 del siglo pasado hay una ley que las define y defiende. Una de las escuelas más notables es Annantalo, propiedad del Ayuntamiento de Helsinki. Cada año se imparten diez mil horas de clases a alumnos de colegios (de 5 a 18 años), y a alumnos que por su cuenta van a aprender artes cada semana al salir del colegio normal. Pintura, arquitectura, danza, teatro, cerámica, fotografía… juntas o mezcladas, son impartidas por artistas con preparación pedagógica, o por pedagogos con formación artística.

 

Las escuelas de arte para niños y jóvenes son instituciones necesarias en cualquier país que quiera mejorar su educación en esa área. Son necesarias en España y en Colombia.

 

Sólo con visión de futuro, voluntad política y valentía ciudadana se hacen los cambios. Sólo con el apoyo del gobierno y los agentes que aplican las leyes mejorará la educación,  la igualdad de oportunidades y la cohesión social que hace la vida cotidiana mejor para todos.

 

¿Por qué invertir en educación de arte para niños y jóvenes? ¿dónde se ven los réditos? ¿qué gana el país? Ciudadanos que saben pensar, expresarse y compartir con la escritura, la música, la arquitectura, la pintura, la danza… construyen una sociedad dialogante y positiva, de voz clara y abrazo inclusivo.

 

La Guía de Medellín, proyecto de la UPB liderado por la profesora Luz Amparo Bernal, es un ejemplo de tal actitud de cambio y mejora de la sociedad.

 

 

Nota 1: del 24 de febrero al 7 de marzo de 2014 estuve en Medellín, Colombia, invitado por el excelente proyecto TRAIN que dirige la profesora Luz Amparo Bernal desde la Universidad Pontificia Bolivariana. Hicimos veinte talleres en diez colegios iniciando “La Guía de Medellín. La voz de los niños está presente”. 

 

Nota 2: he realizado ligeros cambios en las fechas y tiempos verbales del artículo original para adecuarlo al día de hoy, dado que no vivo en Finlandia desde abril 2015.

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