El ángel del invierno

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Los hombres desnudos Punto Blanco son los ángeles del invierno. Desde los grandes carteles de las paradas de autobuses, comparten su cuerpo desnudo con los enfriados viandantes que buscan refugio en los autobuses. Estos jóvenes sin ropa son toda una alegoría del verano, la estación más deseada y gozosa del año; por eso resultan tan angelicales, porque en sus cuerpos -que ni sufren ni padecen-, vemos la belleza humana al descubierto, por encima de los rigores estacionales.

 

Cierto es que los hombres Punto Blanco ya no son lo que eran. En los últimos años raramente posan sin ropa: exhiben sus partes íntimas, cubiertas con la última colección de la marca que publicitan. También son otro tipo de jóvenes, como más transparentes y cándidos, que estos centauros de antaño, con la fuerza de un caballo de dos patas y el resplandor de un diablo.

 

Este arcángel Punto Blanco (de hace bastantes temporadas, por cierto), fue manipulado por Faba como collage, hasta obtener este ángel del calendario. Porta la aureola dorada de un San Pancracio; junto a la palma abierta de su mano, asoma la punta del ala verde emplumada del santo; y sobre su hombro retrasado le crece un tercer brazo, con el dedo índice apuntando en el sentido contrario a su marcha.

 

El pie de tan angelical atleta pisa el número 12 del almanaque, que se hunde bajo el peso de su belleza.  

 

 

El ángel del invierno

Gabriel Faba. 2012

Collage de papel de periódico y almanaque

48 X 33,5 cms.