El asombro, o la mujer más feliz que he visto en mi vida

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No es

contra la tarde

ni contra el mar

contra quien

jugamos

con nuestras

cartas marcadas

sino contra

nuestra falta

de asombro

ante la dicha

de existir

como quería

Hannah Arendt.

 

Vuelve Isabel

del taller de reparaciones

y una vez más

la mujer más feliz del mundo

la encerrada

en la cárcel

de su cuerpo

que escribe

literalmente

con los iris

nos muestra

la llave

de la luz.

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