El nuevo éxito de Tom Stoppard: ‘Leopoldstadt’

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Ambientada en Viena entre los años 1899 y 1955, la nueva obra de Tom Stoppard, el mejor dramaturgo vivo en Reino Unido según The Times, viene presentada en el Teatro de Wyndham. Una representación de los acontecimientos que involucran a una familia judía de Viena obligada a pasar por la tragedia de las guerras y la anexión a la Alemania nazi, que hacen de esta obra un drama a la vez épico e íntimo. Así viene presentada en las páginas del Financial Times: “El título original de su nueva e inquietante obra, confiesa Sir Tom Stoppard, fue Un álbum familiar. El nombre fue cambiado, pero el álbum sobrevive. Se levanta el telón de una casa judía asimilada en Viena en el invierno de 1899, donde Hermann, un próspero converso al catolicismo, y Ludwig, su cuñado, están discutiendo la liberalidad de Austria y la necesidad del sionismo. ‘¡A una patria para los judíos!’ […] Los niños juegan a su alrededor, la hermana de Ludwig, Wilma, y la abuela Emilia hojean fotos antiguas. ‘Todavía es algo increíble para mí’, reflexiona Wilma, ‘¡conocer las caras de los muertos!’ […] El momento, dice Sir Tom, ‘hace explícito algo que es parte de la estructura de la obra”, la cuestión de ‘recordar y recordar mal’”. En marzo de 2015, con ocasión del estreno de The Hard Problem, Mario Vargas Llosa en las páginas de El País escribía sobre el dramaturgo una magnifica reseña, testimonio de la larga y encomiable trayectoria de Stoppard. “Desde que yo vi, en los años sesenta londinenses, su maravillosa Rosencrazt and Guildenstern Are Dead, hasta la última, Rock ’n’ Roll, siempre he admirado en él su desprecio por la facilidad y por las modas, y la insolencia con que ha escrito siempre las historias que a él le importaban, algunas tan delirantes como las de los filósofos acróbatas de Jumpers o el anciano arterioesclerótico de Travesties que, entre las legañas de su memoria, trata de recordar si en aquella Zúrich donde fue empleado del consulado británico llegó alguna vez a codearse con los tres ilustres exiliados que coincidieron con él en aquella ciudad: Joyce, Lenin y Tristan Tzara. Su gran mérito es haber conseguido que ese teatro de asuntos complejos y difíciles que ha sido siempre el suyo –¡un teatro de ideas en estos tiempos de frenética frivolidad!– llegara siempre a conquistar un vasto público, sobornándolo gracias a ese humor suyo, centroeuropeo a la vez que británico […], en el que hay ironía, sarcasmo, grandilocuencia, delirio y, siempre, una ternura compasiva para todas las extravagancias y excesos de los bípedos humados”. Sofia Chilabotti

 

Cuándo: Hasta el 13 de junio

Dónde: Teatro de Wyndham, Londres

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