El oficio de escribir (3): Falso diario orwelliano (segunda parte)

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11/11/2020

Reflexiones y apuntes durante la lectura del Poder y la palabra. 10 ensayos sobre lenguaje, política y verdad, donde se reúnen diferentes textos del escritor George Orwell:

  • En la figura de Orwell, el acto mismo de escribir es ya político. Más allá de su forma y su fondo literarios, la escritura representa así un acto subversivo.
  • Orwell no cree en la literatura espontánea y cree que, de ese modo, la creación literaria es imposible. Estoy de acuerdo con él y  esa máxima se puede vislumbrar con claridad en sus textos.
  • Una de las mayores cualidades de Orwell es el saber jugar con lo concreto y lo abstracto para hacer más inteligibles ambos en una relación dinámica y fructífera.
  • Como en Homenaje a Cataluña, en los ensayos de Orwell se vislumbra esa intención de ser lo más fiel posible a la verdad. Pero lo más interesante es cómo enfoca esa búsqueda a través del lenguaje, como una herramienta imprescindible, aunque muchas veces mal utilizada, para lograrlo. Me parece que su obsesión por encontrar las palabras exactas para transmitir lo que de verdad se quiere transmitir es una lección fundamental para tener siempre presente.

12/11/2020

Cuando la historia te quema las manos (título, por cierto, basado en un verso de Auden) permite vislumbrar la dialéctica interna (inevitablemente externa también) que puede llegar a tener un escritor en cuanto a literatura y política. Muestra cómo cambian las condiciones sociales y política y con ellas la evolución de las personas, alejándose o acercándose a posiciones distintas a lo largo de su trayecto vital.

Siempre he pensado que la máxima de que toda literatura es política no es cierta y que se puede acceder a la literatura como a un espacio ajeno a la política. Pero quizá sea demasiado pedir y Orwell tenga razón al decir que, como mínimo, la literatura no es apolítica. Me parece un buen punto de partida para el futuro.

13/11/2020

Leo Spain, el famoso poema de Auden y me deja un tanto tibio. Quizá me encuentro demasiado lejos del momento fogoso en que se escribió, pero, sobre todo, influido de la visión de Orwell y sus críticas a los “asesinatos necesarios” a los que hace mención en un verso. Puede que también me haya condicionado haber visto cómo Auden, tiempo después, no se sentía cómodo con su poema. Dice mucho y bien de él, el ser capaz de rectificar y cambiar la perspectiva de un texto propio.

16/11/2020

Cuando te enfrentas a los textos de Orwell consigues entrever su dimensión humana expandiéndose para buscar, por encima de todo, luchar contra la mentira, la injustica y la denigración del bien. En cuanto a Auden, no lo conozco tanto como para poder opinar, pero tengo la sensación de que, a pesar de ciertas apariencias y posicionamientos explícitos, los ideales de Orwell eran más sólidos que los de Auden. El tenerlos más o menos firmes no los hace mejores ni peores, pero eso quizá ayudó a Orwell a buscar esa verdad por encima de todo. Porque suena paradójico, pero la creencia sincera en una ideología puede hacer “amarla” tanto que se intente cuidarla de cualquier perversidad (sea la que sea, venga de donde venga) que pueda ensombrecerla.

19/11/2020

Sobre Authors take side on the spanish war (antología en la que Orwell se negó a participar) me ha llamado especialmente la atención la parte de aquellos intelectuales que se mantuvieron en la neutralidad (si es que la neutralidad es posible). De hecho, H. G. Wells habla claramente de que se posiciona con la nueva república liberal de Madrid y dice que está en contra de aquellos que la han destruido: por un lado, los anarco-sindicalistas y, por otro lado, por Franco. Además, hace una crítica al Reino Unido al que acusa de facilitar la intervención en España de los fascistas italianos y alemanes. Y acaba criticando la loca ignorancia del ser humano. ¡Vaya neutralidad la de Wells! Creo que en pocas líneas hace una especie de micro-análisis de lo que está pasando muy certero e inteligente.

 20/11/2020

La voz crítica de Orwell se caracteriza por polemizar contra los suyos. En Todo lo que era sólido, de Antonio Muñoz Molina, el autor dice que en estos tiempos resulta más difícil disentir con aquellos que piensan parecido. Una vez más, Orwell como referente.

22/11/2020

Leyendo Gramáticas de la creación de George Steiner (sin motivo relacionado con Orwell) me encuentro con lo siguiente:

“Partiendo de una escatología marxista-leninista, George Lukács afirmó que el pensador y el artista serán responsables hasta el final de los tiempos no solo del uso sino también de los abusos que de sus composiciones se hicieran […]. Si, como afirma Lukács, una obra literaria, artística o musical, si un sistema filosófico puede ser utilizados para la opresión política, para el engaño mercantil, es que entonces en esas formas originales debe existir un germen de corrupción, de falsedad. ”

Me cuesta estar de acuerdo por completo con Lukács, pero seguro que las ideologías extremas que tan certeramente criticó Orwell, tendrán problemas para utilizarlo en su conveniencia.

23/11/2020

A Hanging es un relato de Orwell, ambientado en Birmania, en el que se describe la ejecución de un hombre anónimo cuyo delito no conocemos. En el texto parece haber una mezcla entre lo factual y lo ficcional que aborda la compleja relación entre realidad y ficción. Todo esto adquiere una dimensión propia muy importante en la obra en general de Orwell porque, como en este relato (tal y como se defiende en The modes of modern writing de David Lodge), la coherencia interna importa más que la referencialidad externa.

Imagen del fotoperiodista Agustí Centelles i Ossó en la que se puede distinguir a Orwell, sobresaliendo su cabeza sobre el resto, al final de una fila compuesta por milicianos reclutados por el POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) en Barcelona.

24/11/2020

Asisto a una conferencia de Andrea Lucio y Jordi de Miguel, autores de la adaptación al cómic de Homenaje a Cataluña. Uno de los aspectos más interesantes de este proyecto es ver cómo los autores han conseguido interconectar la Barcelona de Orwell con la Barcelona de hoy. Las ciudades van mutando y se van construyendo con diferentes capas que, muchas de las veces y por diversas razones, son difíciles de intuir, pero que van tejiendo relaciones íntimas hasta darle su propia idiosincrasia. Leer Homenaje a Cataluña, sin ser de Barcelona, me abrió la perspectiva de la ciudad en cuanto a sus movimientos sociales y su vasto pasado de luchas por los derechos civiles y que durante la conferencia y con el cómic se me ha hecho todavía más gráfico y explícito. Creo que es un acierto de los autores el haber solapado el pasado y el presente de la ciudad para poder entender el legado del libro de Orwell y lo que ahí se cuenta.

En la misma conferencia se cita a Belén Gopegui para hablar de lo que esta escritora llama la “épica del pastel”, una visión que endulza la derrota y crea un relativismo peligroso a la hora de abordar la Guerra Civil española. Reflexiono sobre ello. Desde un criterio mercantilista creo que tiene razón porque, probablemente, sea más fácil ampliar la distribución de un producto si se expande la base de posibles lectores, haciéndolo menos partidista y más “aséptico”. Pero desde un punto de vista ético y moral, se debería poner en entredicho ese planteamiento y hacer una llamada de atención interesante a la hora de acercarse a esta temática. En mi caso, en más de una ocasión me he encontrado buscando información y literatura que aborde el tema desde una supuesta visión más neutral y, quizá, eso implique una condescendencia peligrosa. Por otro lado, creo que también es cierto que es un proceso generalizado en la vida el querer hacer más digeribles las derrotas. También, el intentar entender todas las posiciones de un problema no tiene porqué ser pernicioso si se consiguen establecer ciertas fronteras morales que no se deberían rebasar, como podrían ser las purgas, las torturas o los asesinatos. En cualquier caso, creo que la de Belén Gopegui es una reflexión poderosa y necesaria que merece ser considerada.

29/11/2020

Veo Tierra y Libertad de Ken Loach. Observo una falta de profundidad no solo en el personaje de David, el protagonista, sino en toda la película, tanto a la hora de afrontar la guerra civil en general como los acontecimientos en torno a la izquierda en particular. Creo que la película tiene algunas buenas escenas como el momento de la colectivización de las tierras en un pueblo de Aragón, o el momento de tensión al final cuando las milicias son disueltas en el frente. Pero es cierto, como se dice en el artículo de Loach, Orwell y el thatcherismo de Miquel Berga, publicado El país, que se presentan los acontecimientos históricos sin que detrás se aprecie un análisis sólido del momento político. Es difícil sacar de la película las mismas conclusiones que de Homenaje a Cataluña, mucho más completo y complejo en el trato de los hechos. Aunque si se lee en clave de vindicación partidista, como asegura Berga en ese artículo, seguramente todo se haga más claro.

 01/12/2020

Me atrevo a escoger la frase que más me ha gustado de Homenaje a Cataluña:

«Comenzaron a despertarse en mi mente vagas dudas acerca de esta guerra en la que, hasta entonces, la cuestión del bien y del mal me había parecido bellamente simple».

Creo que esta frase resume la dificultad de afrontar y escribir un libro como este, en el que se puede ver la dificultad de equilibrar la verdad de lo que pasa con la realidad que a uno le gustaría que pasase. Es muy complicado soltar la carga de la ideología, de la fe, para sostener la de unos hechos que pueden estar en franca contraposición con ellas. Y, sobre todo, hacerlo en un tiempo presente. Para nosotros, es relativamente simple mirar atrás y ver que la postura de Orwell era la correcta con los datos que tenemos ahora, con tiempo de por medio y estando alejados de una época en la reinaba un ambiente tan duro, incendiario y peligroso. Sin embargo, en aquel momento, ver con nitidez y analizar concienzudamente los problemas era un acto no solo de lucidez extrema sino de rebeldía y coraje. En esa frase me parece ver una especie de revelación, una pérdida de la inocencia, la expulsión del Paraíso Perdido de las creencias más firmes y sólidas. Una grieta que puede romper a una persona en dos y que Orwell aguantó con una entereza admirable.

26/08/2063

Última reflexión a modo de cierre de este falso diario. Por encima de muchísimas otras cosas, la gran enseñanza de Orwell: saber que la verdad no es algo inmutable y estático y que importa más el viaje honesto y sincero hacia ella que, finalmente, ser capaz de alcanzarla.

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