Ensayos (Natalia Ginzburg) y la antipatía de señalar errores

0
171

Al final dejé de tener miedo. Pero lo convertí en un símbolo de todo lo que me era desconocido y me inspiraba terror. Él lo era todo : las matemáticas, que no entendía y que mi madre, siempre inadecuada, seguía llamando ‘aritmética’; era el Mínimo Común Denominador y el Máximo Común Múltiplo; era mi vida fuera de casa, en la niebla, lejos de mi madre; era mi soledad, mi ineptitud para tener amistades, mi cansancio de los deberes, mi disgusto de crecer, la melancolía que me asaltaba cuando la oscuridad llegaba a la ciudad, cuando miraba por la ventana las calles entristecidas y nocturnas.

Ya sabemos que una inexactitud científica no resta valor alguno a una obra literaria y no quisiera este blog convertirse en un quisquilloso buscador de gazapos, pero pensamos que en este caso es algo tan sencillo que podría haberse evitado. No sabemos si computarle el error a Natalia Ginzburg o a alguna de las traductoras del libro: Flavia Company y Mercedes Corral. En cualquier caso donde dice «Mínimo Común Denomidador y el Máximo Común Múltiplo» debe decir mínimo común múltiplo y máximo común divisor. Resulta además curioso que este pequeño desliz aparezca en el texto justo después de que la autora (con esa impaciencia que a veces los hijos gastamos con los padres) eche en cara a su madre una imprecisión de mucho menor calibre para mi gusto. Podríamos recomendarle a la autora (¿o a la protagonista?) aquello que decía Iris Murdoch en Henry y Cato:

Creo que hay que tomarse con calma lo de hacer pedazos las mentiras de los demás. Es mejor concentrarse en las de uno mismo.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor, deja tu comentario!
Por favor, introduce tu nombre aquí