Escribir es fácil

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Es como vivir. Ahora no me vas a decir que vivir es fácil. Pero en realidad sí lo es. Sí, vivir es fácil. Al menos en algunos momentos, como ahora, por la noche, mirando una libélula roja, una libélula roja de cristal que está en una lámpara. ¿Y dónde está la lámpara? Aquí, en el mundo.

 

Vivir es fácil, es como respirar. Y respirar es como escribir, es como cualquier otra cosa que se hace con las manos. Esto es algo que amo del acto de escribir, que se hace con las manos. Cuando siento que estoy escribiendo bien siento una agradable sensación en las manos.

 

Alfarero. Ebanista. Escritor. Las tres profesiones del Dios de la Biblia.

 

Escribir es fácil, es como mirar. Uno mira, simplemente, y ve. Lo difícil es mantener esa facilidad durante mucho tiempo. Para un ser vivo, vivir es fácil. Para el moribundo no lo es. El moribundo muere, pero ni siquiera en el momento de morir la muerte es fácil. Sin embargo la vida es siempre fácil.

 

Vivir es fácil. Es abundante, es universal, es como un río. Lo hacen millones y todos al mismo tiempo y sin apenas prestar atención. «Inhalo grandes cantidades de espacio» dice Walt Whitman. «Ahora mismo podría pararme aquí y hacer milagros». Y en otro lugar: «Soy más grande, más fuerte de lo que pensaba». Y luego: «Yo no sabía que guardaba dentro de mí tanta bondad.» Tanta bondad. Grandes cantidades de espacio. Tanta bondad.

 

Escribir es fácil. Es como inhalar. «Respirar», dice Rilke, «oh invisible poema». Respiro de la manera correcta. Entonces siento los antebrazos y las manos. Miro mis manos, las palmas de las manos. Ya estoy listo, ya puedo escribir.

 

Vivir es fácil porque sé quién soy. Hoy lo sé, mañana es posible que lo sepa también. Luego lo olvidaré de nuevo, pero después volveré a recordarlo de nuevo. Sólo es posible encontrarse después de perderse. Todos los perdidos, todos los que vagan por el desierto, escuchad esto. Y repetid esto, también:

 

Camino sobre agua. Me alimento del aire. Todo lo que veo es un sueño.

 

Camino sobre agua. Me alimento de aire. Todo lo que veo es un sueño.

 

Camino sobre agua. Me alimento de aire. Todo lo que veo es un sueño.

 

Me he perdido. Estoy perdido. Pero estoy conmigo. Y tengo mis manos todavía. Y puedo escribir. Y escribo.

Madrid, 1961. Escritor. Estudió Filología Española en la Universidad Autónoma de Madrid y piano en el conservatorio. Fue pianista de jazz y profesor de español. Vivió en Nueva York durante unos cuantos años y en la actualidad reside en Madrid con su mujer y sus dos hijos. Es autor de las novelas La música del mundo, El mundo en la Era de Varick, La sombra del pajaro lira, El parque prohibido y Memorias de un hombre de madera y del libro de cuentos El perfume del cardamomo. Ganó el premio Bartolomé March por su labor como crítico literario. Ha sido además crítico de música clásica del diario ABC, en cuyo suplemento cultural escribe desde hace varios años su columna Comunicados de la tortuga celeste. Su ópera Dulcinea se estrenó en el Teatro Real en 2006. Acaba de terminar una novela titulada La lluvia de los inocentes.

1 COMENTARIO

  1. Comentar es fácil….bueno,

    Comentar es fácil….bueno, en realidad no. Hoy sin comentarios. Felicidades por este primer aniversario de la revista y gracias por estos entretenidos meses. En próximas semanas seguiremos comentando.

    Horóscopo: Amigo Acuario, ¡cuidado con la Política! no conduce a nada bueno. Una persona o institución muy cercana cumple años, recuerda felicitarla. No te dejes llevar por tu facilidad natural y procura seguir el camino de perfección; tal vez la repetición de algún mantra sencillo te ponga en el buen camino (por ejemplo Opel Mantra, Opel Mantra…)

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