Alejado del fútbol, como voy a comentar, me he sentido bastante abrumado cuando he sobrentendido que fronterad condicionaba la publicación del informe Cómo el régimen de Guinea Ecuatorial instrumentaliza el fútbol (elaborado por la Human Rights Foundation) a mi presentación. Pues, en la nota que me enviaron, decía que quería publicarlo a mediados de julio de este año, cuando hay una máxima atención sobre el fútbol por estar desarrollándose la máxima competición cuatrienal de dicho deporte: el campeonato Mundial de Fútbol (en Estados Unidos, Canadá y México).
Decía que llevo bastante tiempo alejado del fútbol, tanto que no he visto ningún partido de este Mundial. Sería allá por el año 1970 o 1971, cuando estaba haciendo el 1º o 2º curso de Bachillerato (plan español de 1967), en el Instituto Nacional de Enseñanza Media Rey Malabo de la capital ecuatoguineana. Los partidos se jugaban generalmente los domingos. De entre los alumnos había hinchas de todos los equipos, pero la rivalidad se daba principalmente entre los de Atlético de Malabo y los de Sony de Elá Nguema. Y los lunes era un día algo así como perdido para que uno pudiera concentrarse y prestar atención a las clases, porque los hinchas de uno y otro equipo aprovechaban no sólo los recreos sino cualquier otro momento para montar discusiones ensordecedoras sobre lo acaecido en los encuentros del día anterior. Consideré que era demasiado consumo de tiempo, emociones y atención, por lo que dejé de ir al campo y de seguir el fútbol.
Mi relativo desapego al fútbol dio un pasito más cuando en los años 1975 – 1976, ya en sexto curso de Bachillerato, tuvimos un grupo de profesores españoles que, en las conversaciones y las clases de Filosofía, nos hablaron de los opios que los regímenes autoritarios y dictatoriales utilizan para tener entretenido o llanamente adormilar al pueblo. Y uno de los opios que nos mencionaron era fútbol, utilizado por el franquismo para distraer al pueblo (en las competiciones nacionales) o para intentar dar la apariencia de unidad entre los opresores y el pueblo oprimido en las competiciones internacionales.
Tanto por esta razón de la utilización política del fútbol, como el ruido que produce, a pesar del desapego, uno siempre acaba percibiendo las cosas que pasan en el entorno del fútbol.
La utilización del fútbol por la política es un clásico. Y evidentemente, además de la función de adormilar al pueblo, la instrumentalización del fútbol por la política abarca aspectos en los que se ven afectados la convivencia de las gentes y los derechos humanos en su conjunto. Por esta razón tiene todo el sentido que una organización dedicada a la defensa de los derechos humanos investigue estos aspectos y plasme sus investigaciones en un informe.
Este informe es un relato fiel de los incumplimientos, corrupciones, atropellos, etcétera, que se producen en torno al fútbol en Guinea Ecuatorial. Lo relatado en la investigación de la Human Rights Foundation se puede aplicar a cualquier otro sector de actividad que uno se proponga a analizar. Puesto que relata bien todos los atropellos, lo que voy hacer en esta presentación es intentar ayudar a las personas que lean el informe a comprender determinadas situaciones que no son fáciles de aprehender, ya no por personas que se acercan por primera vez a la realidad de Guinea Ecuatorial, incluso por quienes tienen un conocimiento más cercano de las cosas de Guinea, pero quizás no puedan explicarse algunas actitudes, tanto de los gobernantes como de la población.
Sabemos que en las dictaduras se acostumbra a leer entre líneas para comprender determinadas cosas. Pero en lo que se refiere a Guinea, y tratándose de un informe cuyo destinatario son también las personas e instituciones que pueden intentar ayudar en el enderezamiento de las situaciones que se denuncian, la cuestión no es leer entre líneas sino conseguir comprender determinadas frases, gestos y actuaciones, ya no sólo de figuras del régimen, sino incluso de los que aparecen como víctimas y reprimidos. Entiendo que es necesario hacerlo así porque los patrones que valen para interpretar y comprender determinados aspectos en otras muchas partes del mundo, sobre todo en el occidental, no sirven para interpretar los fenómenos que acontecen en Guinea Ecuatorial. Considero que comprendiéndolos se pueden también entender en qué medida se puede ayudar o qué es lo que hace que determinadas actuaciones que deberían ayudar a mejorar la situación de los guineanos sean ineficaces.
El informe consta de una introducción, una descripción de los antecedentes y cinco partes. La Parte 1 comienza con un análisis de las revelaciones de la Copa Africana de Naciones (CAN) del 2023, a partir de los testimonios de jugadores del Nzalang Nacional sobre el presunto desvío de fondos públicos por parte de la federación de fútbol del país y su Ministerio de Deportes. Asimismo, el informe expone el marcado contraste entre el supuesto éxito futbolístico del régimen, presentado en la Parte 2, y las realidades que se esconden detrás de la gestión de la selección nacional en la Parte 3, así como el estado precario del fútbol local en el país en la Parte 4. Finalmente, la Parte 5 explora casos de complicidad de terceros en la legitimación del régimen mediante esfuerzos de lavado de imagen que desvían la atención de los abusos dinásticos y cleptocráticos del poder, al tiempo que amplían el alcance represivo del régimen más allá de las fronteras del país y del ámbito del fútbol.
El régimen de Guinea utiliza el poder para que los detentadores del mismo se enriquezcan y se aprovechen de las prebendas que proporciona. Para ello tienen que mantenerse en él utilizando la represión-disuasión, la persuasión; evitando el empoderamiento de la población; y realizando acciones para cuidar su imagen internacional y eludir la estigmatización. Y todo eso lo consigue con facilidad por la falta de conciencia de los sectores de la población que el poder utiliza para sus objetivos.
Este patrón que sigue el régimen en todos los sectores, también lo aplica, evidentemente, en el fútbol. En esta presentación voy a intentar recalcar cómo se realizan estos objetivos en el informe, comentando situaciones recogidas por la propia investigación, pero fundamentalmente trayendo a colación otras situaciones similares.
Mantenerse en el poder para aprovecharse de las prebendas del mismo
Una vez conquistado el poder y saboreado sus mieles, hay que mantenerse en él. En el caso del régimen de Guinea Ecuatorial, el gran negocio consiste en utilizar el poder para extraer recursos públicos para beneficio privado de los ocupantes del poder. Se hace con todo y, evidentemente, el fútbol no podía a ser menos.
Hay que señalar aquí que la de Guinea Ecuatorial es una de las sociedades más desestructuradas del mundo, de suerte que el poder del régimen es omnímodo, y no tiene el más mínimo contrapeso. El hecho de que no se extraiga directamente del Tesoro quizás se deba a que en determinados momentos tiene que realizar programas con organismos financieros internacionales y hay que enseñarles alguna justificación de que se está financiando tal o cual proyecto.
Esta tendencia a la voluntad de libre disposición de los recursos asignados a un proyecto determinado es muy antigua. A los del régimen nunca les ha gustado que se supervise cómo se utilizan esos recursos concedidos para un determinado proyecto. Quieren fondos, pero no quieren que se supervise si los han invertido adecuadamente en el proyecto asignado. De ahí vienen las tensiones que se comentan en el informe: “Sanchís entrenó a Guinea Ecuatorial durante solo dos años, periodo durante el cual el nuevo régimen se quejó de que se le negaba la autonomía para gestionar y gastar a su antojo los fondos de la cooperación española destinados al fútbol”. No sólo pasó en el fútbol sino en otras áreas de cooperación.
La mecánica es desbloquear el dinero del Estado. Introducirlo por canales que van alimentando las clientelas (entre ellas los directivos de la actividad nominal, en este caso el fútbol) y, en algún caso, una parte acaba en manos de alguien próximo a la cúspide del poder. Es la suerte que han corrido los millones que se mencionan en el informe, que parecen haberse esfumado en otros canales y menesteres. En cambio, no se atendió adecuadamente a los futbolistas.
Este posible desvío de fondos se ve en la situación de los estadios de Guinea Ecuatorial, cuya falta de mantenimiento de los estadios ha sido puesta en evidencia en el mes de junio. En efecto, el día 6 de junio, el digital realequatorialguinea.com publica:
“Guinea Ecuatorial podría disputar las eliminatorias de la CAN 2027 fuera de casa: ‘la situación de los estadios es crítica’.
Un informe confirma que ningún estadio cumple los requisitos para partidos de CAF y FIFA. Bata, Mongomo y Ebibeyín presentan deficiencias graves a 45 días del cierre de las inscripciones.
Una delegación conjunta de la Federación Ecuatoguineana de Fútbol (FEGUIFUT) y la Confederación Africana de Fútbol (CAF) realizó durante tres días una inspección a los estadios de Mongomo, Ebibeyín y Bata para verificar el estado de estas instalaciones de cara al inicio en septiembre del periodo de las eliminatorias para la CAN 2027.
El resultado de la inspección es alarmante. Hay riesgo que la selección nacional masculina de Guinea Ecuatorial dispute fuera de casa sus partidos de septiembre, octubre y noviembre que debería jugar en casa, dado que el diagnóstico es contundente: “la situación es crítica”.
Pero si se somete una trazabilidad a todo el asunto se encontrará que hay empresas, posiblemente pertenecientes a personalidades importantes del régimen, a las que se ha contratado el mantenimiento de los estadios. Se estarían desbloqueando los fondos del Tesoro puntualmente para pagar a dichas empresas. Pero el dinero desaparece y el mantenimiento no se efectúa.
Evidentemente, teniendo en cuenta que el fútbol maneja emociones, la participación del equipo nacional en competiciones internacionales mantiene a la sociedad focalizada en el fútbol y en ese momento muchos aficionados no hacen preguntas y se olvidan de la desatención de los servicios importantes para su bienestar, para regocijo del régimen y su permanencia en el poder.
Utilizando la represión-disuasión, la persuasión, manipulación y evitando la toma de conciencia
En la parte 1 del informe se habla del estallido de protestas que hubo en torno a la CAN del año 2023. Dicho estallido de descontento fue el colofón de una situación que se da en el equipo y en todos los demás sectores.
Además de un instrumento para la manipulación y el adormecimiento de la población, desde el fútbol, aquí en Guinea el fútbol también ha sido un medio para la represión. En el artículo El mensaje de La Mamá de Alemania, publicado en esta revista el 22 de octubre del 2021, se puede leer: “A partir de los mediados de los años año 80, hasta los principios de este siglo, el equipo de fútbol de Mongomo, Deportivo Mongomo, tenía que ganar sus partidos sí o sí. Para ello los jugadores podían practicar impunemente cualquier tipo de juego agresivo que quisieran sobre sus contrincantes. Y si por alguna casualidad muy casual no conseguían el resultado deseado se la tomaban contra los árbitros, a los que maltrataban, amenazaban con armas, etcétera. Pues bien, en el primer lustro de los 70, y antes de que los de Mongomo tuvieran un equipo de fútbol que participara en competiciones de primer nivel, el equipo que inició estas prácticas fue Akonangui (de Ebibeyín). Se acordará La Mamá de Alemania de la consigna Ovuar de Kie, Akonangui six heurs, que significaba que, a partir de las seis de la tarde, cuando se reducía un poco la visibilidad, los que jugaban un partido contra Akonangui debían esperar patadas y entradas agresivas y peligrosas, no al balón, sino a sus piernas, pies y tobillos. Y si no se conseguía mantenerlos futbolísticamente a raya pues puñetazos y palizas al árbitro: todo impunemente”.
Pero no solo pasaba en el terreno del juego, sino que los hinchas del equipo que contaba con el apoyo del régimen también tenían una actitud amenazadora hacia los hinchas del equipo contrario. Y esta actitud de represión se repetía cuando los equipos de la Región Continental iban a jugar en Malabo. Sobre todo si el equipo con el que se enfrentaban era uno los poblados de la isla, como Bososo o Basakato, pero sobre todo el Real Rebola, que tuvo muy buenos jugadores, de hinchas fang de los equipos de Río Muni hacia los hinchas bubis de los equipos de la isla. Evidentemente esto no podía más que provocar una animadversión de los bubis hacia los fang. Y confieso que fue una de las razones que me hicieron prometerme en mis adentros que cuando fuera mayor no fijaría mi residencia en Malabo o ni en cualquier otra localidad de Bioko.
Además de la intimidación a una parte de la población a cuenta del fútbol, el régimen también ha utilizado la persuasión, sobre todo a los futbolistas que desarrollan su actividad fuera de Guinea. Ha sido cuando Guinea ha contado con los ingentes recursos provenientes de la explotación del petróleo. En un primer momento fueron personas con poca vinculación con Guinea. Como se lee en el informe: “Para la CAN 2012, el Nzalang contaba con más de diez jugadores convocados nacidos fuera del país. Se informa que, para 2013, se habían naturalizado para jugar con el equipo 21 brasileños, 14 cameruneses, 4 senegaleses, 3 colombianos, 2 ghaneses, 2 marfileños, 2 nigerianos, 1 liberiano y 2 españoles. La excesiva naturalización de jugadores llevó al entrenador francés Claude Le Roy a apodar en tono de burla al Nzalang como las ‘Naciones Unidas del Fútbol’”. (El régimen trasladó a la selección el carácter mercenario que se observa actualmente en los equipos de fútbol de las grandes competiciones futbolísticas europeas).
Los españoles a los que hace referencia serían algunos jóvenes con alguna ascendencia con Guinea. Después de esos años ya se abandonó las Naciones Unidas del Fútbol y se recurrió a los españoles que tenían ascendencia con Guinea. El reclutamiento de estos jugadores, en los que los guineanos se identificaban por algunos de sus apellidos, despertó el entusiasmo de las gentes hacia la selección. La contratación de Juan Micha como primer entrenador y los éxitos que tuvo el equipo ayudarían a aumentar dicho entusiasmo.
Determinados éxitos de la selección no estuvieron exentos de polémica. Sus dos primeras participaciones en las fases finales de la CAN fueron porque el campeonato se organizaba en Guinea: la primera vez porque lo solicitaría, como veremos, para hacerse ver, y la segunda vez porque Marruecos, país a quien tocaba organizarla, se negó por la epidemia del ébola.
Las polémicas se debieron a las manipulaciones (sobornos) para ganar partidos. En Guinea, y sobre todo desde que fluye el partido, lo que encuentran más cómodo es “manipular situaciones”, comprar jugadores, comprar victorias, etcétera.
Esto de manipular situaciones viene también de antes. Se me viene a la memoria cómo se manipuló el partido que el Léopard de Douala perdió ante el Sony de Elá Nguema en Malabo, allá en los años 1972 o 1973. El Léopard de Douala es el equipo en el que empezaba a destacar el que sería la gran estrella de fútbol camerunés, Roger Mila. No sé si fue la Federación de Fútbol de Guinea (creo que el propio club no tenía autonomía para hacer esto) la que invitó al equipo camerunés a jugar un partido amistoso contra el Sony de Elá Nguema, uno de los principales equipos de fútbol de la capital en aquel entonces. El equipo camerunés tenía tal dominio que a nosotros nos daba la impresión que no querían ganar o que lo harían en los últimos minutos. Pero en cuanto Sony consiguió un gol a unos 10 minutos del final, el árbitro, ante la sorpresa de todo el mundo, pitó el final del partido. Pero no sólo fue esto, sino que realmente Léopard jugó con una selección de Guinea. Pues, con la camiseta del Sony, en dicho partido, jugaron jugadores del Atlético de Malabo, de Rebola, e incluso creo que se llevaron de Bata a algún jugador del Ecuatorial (uno de los equipos que destacaban en Río Muni).
Como digo, a esto estaban acostumbrados: a las trampas y a los sobornos. Tanto es así que se compartió hace unos cuatro años un video-meme en el que un señor, disfrazado de Cristo, decía a una muchedumbre: “esta temporada Guinea Ecuatorial se va a clasificar por méritos propios para una Copa Africana de Naciones; no se volverá a pagar más sobornos; y el que lo duda que me tire una”. Le llovieron tantas piedras como gentes había.
Por esto sorprendió a propios y extraños que Guinea Ecuatorial se clasificara por méritos propios para participar en una CAN del año 2021. Como no sigo el fútbol, no puedo aventurarme a señalar los elementos positivos que dieron lugar a estos éxitos: sería la conjunción de un seleccionador nativo que había estado en España y que habría conocido a los jugadores (buenos), que tenía buena sintonía con ellos, muy voluntariosos y que se creyeron las promesas del oro y el moro del régimen, lo que contribuyó a que Guinea Ecuatorial alcanzara dicho éxito, que no sólo se limitó a ir a la fase final por méritos propios, sino que incluso haría que Guinea llegara a los cuartos de final en Camerún y a los octavos en Costa de Marfil.
Podría extrañar que con la cantidad de recursos que ha tenido Guinea se hacen mal y muy mal cosas que es más fácil hacerlas bien y muy bien. Pero se entiende si tenemos en cuenta que la consolidación de un equipo de fútbol basado en la promoción genuina del fútbol desde la base, con los jugadores contentos y consiguiendo éxitos y conectando con la población aficionada, es una forma de concienciar a un grupo de gentes que pueden tener predicamento sobre sectores importantes de la población y, en consecuencia, constituir una amenaza para el poder omnímodo del régimen. Y una de las cosas de las que se ocupa los regímenes como el de Guinea Ecuatorial es evitar la toma de conciencia de las gentes.
En Guinea es muy difícil que alguien pueda prosperar en alguna actividad o negocio de forma independiente sin estar ligado al régimen. A los que ostentan cargos se les tolera hacer sus negocios y realizar los desvíos de dinero, para tenerlos controlados. Cuando se quieran exceder o hacer algo que no sea del agrado del régimen o quieren tomar una cierta autonomía el régimen tiene todos los elementos y las pruebas para hundirlos.
Es la lógica que está en el fondo de los problemas que han tenido tanto el entrenador como los jugadores del Nzalang Nacional. Se sucedieron episodios de protestas de los jugadores. Saltaron las noticias de los que se desarrollaron en torno a la CAN de Costa de Marfil, y el plante de los jugadores cuando tenían que ir a jugar un partido en Sudáfrica. El episodio y su desarrollo se cuentan en el informe. Cuando Emilio Nsue, después de la protesta de los jugadores y su suspensión, accedió a mantener un encuentro al que los había invitado el vicepresidente, parece que, con las evidencias en mano, tenía la esperanza de que se removería a algunos responsables de la FEGUIFUT. Pero nada de esto sucedió.
El desarrollo de estos episodios también muestra un patrón habitual del régimen: posiblemente, al conseguir que bailes a su son, se hacen con tu tendón de Aquiles, y cuando se te ocurre esgrimir alguna reivindicación, o simplemente pedir que se cumplan los compromisos adquiridos, te humillan públicamente; y eso aunque muestras pruebas irrefutables de que tienes razón. Eres tú el que tiene que pedir perdón, y agachar la cabeza. No importa si se perjudica al equipo de fútbol nacional que ilusionaba a las gentes. Lo que importa es demostrar quién manda y que nadie pueda tener una esfera de influencia autónoma, por más pequeña que sea.
Lo que a mí me sorprende es que parece que los protagonistas de este tipo de episodios no sepan cómo funciona el régimen en el que desenvuelven, y crean que una protesta lógica puede tener una atención reparadora. Es una de las cosas de Guinea que decía, y me voy a referir a ello más adelante, que son difíciles de comprender para una persona de otras latitudes.
Cuidando la imagen sobre todo internacional
Con lo dicho en el apartado anterior, se deduce fácilmente que para un régimen como el de Guinea Ecuatorial no importa el desarrollo genuino de una actividad, en este caso la deportiva en general y la futbolística en particular, para que los que se dediquen a ella pueden ir alcanzando los niveles de competencia y excelencia adecuada para poder participar con éxito en competiciones internacionales. Pero como hay que participar, para hacer patente la existencia del país, ante el conocimiento de algún evento deportivo internacional, se suele urdir la formación equipo nacional (a todos los equipos nacionales de cualquier deporte se les ha dado por llamarlos Nzalang) para participar con los colores del país. Si es de un deporte del que sólo se conoce el nombre se forma una federación, se va buscando jugadores y se participa (muchas veces se ha denunciado en los medios de comunicación que se han desplazado para un evento deportivo una cantidad de miembros de las delegaciones tres veces más numerosa que los propios deportistas). Es decir, lo fundamental es que se elabore un proyecto para participar en el evento: se desbloquean fondos del Estado, se pone en manos de los organizadores, y se introduce el dinero en los canales que hemos citado. Una pequeña parte llega a unos deportistas a los que después del evento no se les proporcionarán los medios para que se preparen para la siguiente edición. Es decir, dicha participación es justamente para alimentar la corrupción. Los resultados poco importan.
Como digo, pasa en todos los deportes. Es ilustrativo y revelador la participación de Guinea Ecuatorial en los Juegos Olímpicos de Sídney en el año 2000. Así queda descrito al principio del documental La paradoja de la abundancia, emitido por Televisión Española en el año 2015 en el espacio En Portada. Dicho reportaje se grabó justamente aprovechando la celebración del campeonato de la CAN. El reportaje, como este informe, también denuncia el despilfarro por la organización de la CAN, en un país rico en el que la grandísima mayoría de la población vive en medio de una pobreza escandalosa.
El reportaje empieza con las imágenes de Eric Musambani haciendo esfuerzos titánicos para completar su serie de 100 metros libres de natación. Voy a transcribir los comentarios y la conversación que tiene Marcos López con Eric Musambani en el reportaje:
Comentarista de los juegos: “Estamos ante una situación dantesca; estamos en el inicio de esta cuarta jornada de la prueba de natación; sólo participa como ven, en la calle nº 5, Eric Musambani”.
Comentarista del reportaje: “Hace 15 años [el reportaje se hizo en al año 2015; los juegos olímpicos de Sidney tuvieron lugar en el año 2000], millones de personas ven en todo el mundo esta imagen: un nadador africano termina a duras penas su serie de 100 metros libres en los Juegos Olímpicos de Sidney. Es una actuación llena de ternura y de patetismo. Tiene muchos problemas para poder llegar”.
Eric Musambani contándole a Marcos López: “Me dijeron que tenía que entrenarme para ir a los Juegos Olímpicos; yo nunca había escuchado nada de Juegos Olímpicos. Pero me estaba entrenando; dónde, aquí en la playa. Me echaba aquí con unos cayucos de unos pescadores, que siempre hay aquí. Y siempre lo hacía solo”.
Comentarista del reportaje: “Casi nadie conoce su país de procedencia, ni sus penurias antes de los juegos…”.
Eric Musambani contándole a Marcos López: ·… En ese momento nunca había nadado en una piscina de 50 metros. Les dije que me es imposible nadar aquí. Porque no lo puedo hacer. Es la primera vez y esta piscina es inmensa para mí”.
Cuando habla Musambani, aparece una foto de los directivos que supuestamente le llevaron, los señores Masa, que fue jugador del Real Rebola y Roca
Comentarista de los juegos: “Es una falta de respeto para una prueba; con la tradición que tiene los 100 libres, la prueba reina de la natación, distribuida en 10 series; y que le vayan a llamar la atención desde el primer momento. Y que sin embargo ha comenzado de forma ridícula. Los comentarios posteriores oscilan entre el sarcasmo y la burla”.
Es, pues, elocuente. La cuestión es estar, sin importar los resultados, sin importar hacer el ridículo; simplemente para hacer ver que Guinea existe. Y se funciona así, sobre todo desde la explotación del petróleo: para demostrar que se tienen dinero, se puede participar y, también, repartirse el dinero que se pueda mover en torno a dicha participación, sin reparar en los resultados. No es el deporte el que se quiere proyectar, sino el régimen y sus dirigentes.
Y en la misma línea está lo de pujar para que se celebren eventos en Guinea. Es la predisposición que hizo que se acogiera la celebración de la CAN que Marruecos no quiso celebrar a causa del ébola. Al régimen de Guinea no le importó poner en peligro a la población, con tal de que se generara visibilidad.
En esta esfera de actuación podemos situar está lo mencionado en el informe sobre la invitación a la selección española, y las relaciones con directivos de grandes equipos de las ligas europeas. El informe menciona el caso de las relaciones con el presidente del Atlético de Madrid.
En la misma tendencia de hacer grandes inversiones para llamar la atención del mundo internacional podemos citar la construcción de dos campos de golf en Guinea Ecuatorial, uno en Sipopo (una ciudad aneja a Malabo) y otra en La Paz, la ciudad designada como nueva capital de Guinea Ecuatorial. Se propagó que los campos atraerían competiciones internacionales de dicho deporte, del que no sé si en Guinea Ecuatorial hay diez practicantes, pero no recuerdo que se haya hablado de golf en los noticiarios de Guinea de dicho deporte en los últimos cuatro años.
Resistencia ante cualquier presión y la falta de reacción de los nacionales
Posiblemente el hecho de codearse con personalidades importantes a través del fútbol haga que el régimen eluda presiones que se pueda ejercer sobre él para que la gestión de los recursos permita el bienestar para la mayoría de la población (dada la población reducida de Guinea y los ingentes recursos, el bienestar podría alcanzar de sobra a toda la población). Y al eludir así dichas presiones le faciliten la permanencia en el poder.
Esta predisposición a aguantar presiones para mantenerse en el poder viene de muy antiguo. Me acuerdo de un incidente en torno al año 1982: enjuiciaron a unos acusados de perpetrar un golpe de estado. En aquellos momentos, con la dependencia que Guinea tenía de Madrid, el régimen hizo oídos sordos a la petición del rey de España, Juan Carlos I, de que se perdonara la vida a los protagonistas, que habían sido condenados a muerte.
En este sentido las autoridades ya tienen aprendida la lección de que el ruido que se pueda hacer desde las instancias internacionales ante cualquier atropello dura unos cuantos días, por más grave que sea el asunto del que se trate.
Pero, desde mi punto de vista, la facilidad con que elude las presiones es consecuencia directa de la actitud de los propios guineanos. En efecto, cualquier ayuda o presión que puedan realizar las instancias debe pivotar sobre la misma sociedad guineana. Pero los guineanos esperan que la llamada comunidad internacional les preste atención prioritaria o que resuelva sus problemas sin que ellos hagan nada por su parte. Y, como parece que ellos mismos no asumen que tiene que implicarse en la resolución de sus problemas, manifiestan una palmaria falta de conciencia de pertenencia a una colectividad y a un grupo. Esta falta de conciencia hace que tampoco sepan identificar bienes comunes por los que luchar para conseguirlos. Y esto deriva en una falta de capacidad organizativa que posibilitaría que la ayuda o presión que se puede hacer desde instancias internacionales puedan ser canalizadas para obtener resultados positivos.
Esta actitud se puede ver claramente en la gestión de la protesta de los jugadores después de la CAN 2023. En el informe podemos leer que “De hecho, el levantamiento de la suspensión carecía de efectos prácticos, ya que Nsue había anunciado su retirada del Nzalang durante la reunión televisada. Además, en otra muestra pública de desafío hacia la proclamación del hijo del dictador, Nsue mantuvo su posición. … Aunque su desafío resultó efímero al reconsiderar más tarde su decisión de abandonar el equipo”.
Es lo que hace que recomendaciones como las que se hacen al final de este informe caigan siempre en saco roto, saco que los propios guineanos contribuimos a desfondar. De lo que resulta que un trabajo tan encomiable como el que se presenta no consiga alcanzar los objetivos propuestos.
Pongo aquí punto final a esta presentación. La he hecho con el deseo de que la persona que lea el informe pueda tener un punto de vista, el mío, que quizás le ayude a explicarse las paradojas que se dan en Guinea Ecuatorial y que se manifiestan en muchos de los aspectos y actividades que se desarrollan en el país y, evidentemente, también en el fútbol.
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Cómo el régimen de Guinea Ecuatorial instrumentaliza el fútbol
La Copa Mundial de la FIFA 2026 contó con la superestrella y sensación adolescente Lamine Yamal, quien tiene parte de sus raíces en Guinea Ecuatorial, una pequeña nación de África Central que ocupa un lugar secundario en el panorama futbolístico mundial. Con más de la mitad de la población viviendo en la pobreza a pesar de la riqueza petrolera del país, el fútbol es una vía de escape para los jóvenes que sueñan con seguir los pasos de Yamal. Sin embargo, la federación de fútbol y la selección nacional de Guinea Ecuatorial se han visto envueltas en escándalos fuera del terreno de juego y en sanciones disciplinarias impuestas por la FIFA.
Basándose en testimonios exclusivos de exjugadores de la selección nacional, Nzalang Nacional, así como de jugadores, periodistas y expertos en derechos humanos, transparencia, deporte e historia, y defensores de los derechos humanos, un nuevo informe de HRF describe cómo la dinastía gobernante de Guinea Ecuatorial se ha apoderado de las instituciones futbolísticas y las ha politizado, y cómo ha explotado el atractivo de este deporte para obtener prestigio y legitimidad internacionales, distraer a la población, enriquecerse personalmente y consolidar un sistema político que no tolera la disidencia.
Puntos clave
- El régimen aprovecha el atractivo mundial del fútbol para reforzar su control del poder, moldear la percepción pública y proyectar legitimidad en el extranjero, además de desviar la atención de la corrupción y la represión existentes.
- La suspensión de la Bota de Oro 2023 a Emilio Nsue sacó a la luz presuntos abusos dentro de la federación nacional, incluida la presunta malversación de más de un millón de dólares en primas y fondos de la FIFA.
- Los jugadores de la diáspora y de la selección nacional han denunciado disfunciones sistémicas en la gestión del fútbol, plagada de corrupción, entre las que se incluyen la confiscación de pasaportes, la mala gestión y el trato arbitrario.
- Se asignan fondos a eventos de gran repercusión mediática, mientras se descuida el fútbol nacional y los servicios esenciales, incluida la asistencia sanitaria, que siguen sin recibir la financiación necesaria.
- Actores e instituciones extranjeras influyentes se benefician del statu quo.
A través del caso de Guinea Ecuatorial, HRF arroja luz sobre la intersección entre el deporte y el autoritarismo y aboga por una mayor rendición de cuentas en el fútbol internacional y más allá.

Enlaces al informe Cómo el régimen de Guinea Ecuatorial instrumentaliza el fútbol:




