Harara: dos ojos

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Ahmed Harara se ha convertido en un icono de la resistencia democrática en Egipto. Perdió sus ojos por la libertad. La policía le disparó en las manifestaciones de El Cairo durante la Revolución de 2011: perdió el primer ojo cuando le dispararon durante las protestas por el derrocamiento de Hosni Mubarak, y el segundo, en su regreso a las calles. En su tercera intervención en las manifestaciones, le hirieron en un pulmón y quedó en coma por unos días. El activista lleva la palabra ‘Libertad’ escrita en la lentilla de contacto de su ojo de cristal izquierdo. Ahora trabaja en una ONG en defensa de las personas discapacitadas para garantizar el cumplimiento de los Derechos Humanos en la nueva Constitución.

 

Harara es todo un símbolo, especialmente ahora que Al-Sisi es el principal candidato a ganar las elecciones mientras las calles de El Cairo y otras muchas ciudades están llenas de tanques y soldados que reprimen cualquier vocablo dirigido a los partidarios del derrocado Mohamed Morsi y su anterior logro en las urnas. Las autoridades egipcias han alargado un día más las elecciones presidenciales debido a la escasa participación después que los Hermanos Musulmanes y otros grupos opositores llamaran a la abstención.

 

El caso de Ahmed tiene un inevitable paralelismo con los ataques por parte de la policía en España, que también quitaron la vista a muchas personas. A raíz del caso de Ester Quintana, la mujer que perdió un ojo en la huelga general del 14-N, ayer dimitió Manel Prat, el director de los Mossos d’Esquadra.

 

Vanessa Escuer atiende en http://vanessaescuer.viewbook.com/ y en  http://suenantambores.wordpress.com/

 

Texto por Vanessa Escuer 

Autor: Vanessa Escuer

Siempre, desde que recuerdo, quise ser periodista, así que estudié la licenciatura, másters, y durante varios años ejercí un periodismo “tradicional”. Mucha calle y redacciones que me enseñaron a desenvolverme. Pero la crisis y la necesidad de conciliación, la maternidad, la vida, me llevaron a convertirme en autónoma. Siempre fui una superviviente. Trabajadora, proactiva, curiosa, resolutiva… Y en constante aprendizaje. Sigo siendo periodista, pero casi como forma de vida: una apasionada periodista “buscavidas”.