Historia de una rana (el croema que croa)

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Dicen 

que si una rana se hallara en una inmensa cocina

repleta de ollas hirvientes

y tuviera que recorrer aquel inhóspito territorio

para escapar

saltando,

saltando,

jamás acabaría en la cazuela,

aunque a veces no encontrara la encimera bajo sus patas

sino los bordes metálicos

o, aún peor,

el agua borboteante.

Allí mismo,

los elásticos músculos de la rana

la sacarían 

saltando,

saltando,

hasta escapar por la puerta de la cocina.

 

Pero que si, tranquila y engañada,

esa misma rana se encontrara dentro de una olla confortable,

con agua fresca,

bajo la que alguien enciende con cautela 

una llama,

y la rana no conoce,

y el agua se va templando,

el animal que es prisionero 

goza

incluso cuando la temperatura va subiendo,

a gota gorda, 

en la sauna de batracios,

pierde su conocimiento de rana sin conciencia,

jamás salta,

desmayada en el agua que comienza a hervir,

que pronto irá rompiendo la piel,

cociendo la carne

que será devorada.

 

Así me lo cuenta un tabernero,

hijo de un exiliado español en Toulouse,

golpeando con el puño cerrado la madera de la barra:

eso es lo que nos están haciendo a nosotros, se lamenta,

los malos mercaderes y los políticos que les obedecen en Europa,

aquella misma Europa que había conseguido escapar de la barbarie

hace dos días en términos históricos.

Ahora no, ahora van estableciendo los grilletes,

promulgan, rescriben con cautela,

poquito a poquito 

van subiendo esa temperatura

-parece invisible-

que toda rana se puede permitir.

 

Será mejor para ti a largo plazo,

dicen, 

me cuenta el tabernero 

nacido en Toulouse,

mejor para todos, en la inmensa cocina,

cada ciudadano intranquilo pero aún confortable en su olla

-al fin y al cabo, tenemos más conciencia que una rana-

será mejor para todos, insisten unos pocos

en términos numéricos,

a cambio de un esfuerzo compartido.

Ernesto Pérez Zúñiga (1971) creció en Granada y nació en Madrid, ciudad donde vive actualmente. Como narrador es autor del conjunto de relatos Las botas de siete leguas y otras maneras de morir (2002) y de las novelas Santo Diablo (2004) , El segundo circulo (2007), Premio Internacional de Novela Luis Berenguer, y El juego del mono (2011) . Entre sus libros de poemas, destacan Ella cena de día (2000), Calles para un pez luna (2002), Premio de Arte Joven de la Comunidad de Madrid, y Cuadernos del hábito oscuro (2007).