“Homenaje a los Álvarez Quintero”: 150 años de gracia andaluza

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Si Carlos Arniches (Alicante, 1866 – Madrid, 1943) decantó en su teatro el casticismo madrileño consagrando una forma de ser y hablar que se ha hecho canónica, los hermanos Álvarez Quintero hicieron lo propio con el andalucismo hasta convertir sus textos en quintaesencia del alma popular del sur de España, sus modos, su lenguaje y sus costumbres, aunque tal vez resultara más pertinente circunscribir su universo costumbrista a lo sevillano. Ambos nacieron en Utrera (Sevilla); el mayor, Serafín, lo hizo en 1871, y Joaquín, el menor, en 1873, y ambos murieron en Madrid, el primero en 1938 y el segundo en 1944; también ambos fueron académicos de la RAE. Se ha cumplido hace un año el ciento cincuenta aniversario del nacimiento de uno y dentro de unos meses se cumplirá el del otro. Buen motivo el de ese sesquicentenario para rendir tributo a quienes desde la última década del siglo XIX y hasta su muerte compusieron un tándem enormemente popular y de gran éxito comercial, que se prolongó durante bastantes años después.

Alfonso López (izquierda) y Alberto Sánchez al comienzo de «Fea y con gracia» (Foto: Teatro Quique San Francisco)

Con pertinencia, se titula Homenaje a los Álvarez Quintero el espectáculo programado en los jardines del Teatro Quique San Francisco (antes Galileo), escenario teatral ya consolidado en las noches veraniegas madrileñas. Los Quintero demostraron su arte y su ingenio para componer infinidad de piezas cómicas, sobre todo bastantes sainetes, libretos de zarzuela y algún drama, todos, por lo general, muy bien construidos, excelentemente dialogados en una acertada (y repetida por otros autores) recreación del habla dialectal andaluza, impregnados de un humor amable y cierta querencia sentimental por lo melodramático, y con un decidido anclaje en lo tradicional, sin acercarse a conflicto social alguno, si acaso, en raras ocasiones, deslizan algún pequeño picotazo venial. Unas obras predominantemente luminosas y alegres que, en su imprescindible Historia del teatro español del siglo XX, Francisco Ruiz Ramón encuadra en “un realismo naturalista ingenuo”. Aunque hoy lo contemplemos como teatro menor, sí es digna de resaltar la habilidad de los comediógrafos para perfilar en un par de suaves plumazos la psicología de los personajes que pueblan sus obras.

Alfonso López y Antonia Gómez en otro momento de «Fea y con gracia» (Foto: Teatro Quique San Francisco) 

Cinco piezas breves de los hermanos de Utrera –El cerrojazo, Fea y con gracia, Filosofía alcohólica, Sangre gorda y Ganas de reñir– componen este Homenaje a los Álvarez Quintero que ofrece un ameno muestrario de su estilo, sus temas y sus criaturas, enredadas todas en cuitas sentimentales felizmente resueltas, a excepción del protagonista de Filosofía alcohólica, un monólogo en verso que es una pieza inusual en la obra de los sevillanos por cuanto aborda los problemas de un beodo a punto de ser desahuciado y tiene casi –voy a exagerar– fondo calderoniano, aunque, finalmente, se resuelve con un canto a la alegría de vivir.

En ese monólogo está eminente Alfonso Sánchez, también director del montaje y componente junto a Alberto López, otro de los integrantes del reparto, del dúo cómico Los Compadres. Ambos han participado en bastantes espectáculos teatrales, numerosas series televisivas como Allí abajo y en un buen número de proyectos cinematográficos, cuatro de ellos dirigidos por Sánchez: El mundo es nuestro (2012), El mundo es suyo (2018), Para toda la muerte (2020) y El mundo es vuestro (2022), conjunto de comedias satíricas costumbristas muy bien acogidas y signadas por sus querencias sevillanas. Completan el reparto Antonia Gómez Grande (también presente en Allí en abajo y en dos de los proyectos cinematográficos mencionados) y Carmen Canivell, conocida por su participación en las series Amar es para siempre y El secreto de Puente Viejo, que intervino asimismo en un par de las películas citadas.

Carmen Canivell es la novia impaciente de «Sangre gorda» (Foto: Teatro Quique San Francisco)

Es, pues, un grupo de actores que se conoce desde hace tiempo –un cotilleo, Carmen Canivell es pareja de Alberto López– y que demuestra su complicidad en esta propuesta en la que todos brillan y llenan de vida, intención y humor sus personajes. López y Gómez Grande, por ejemplo, lo bordan en Fea y con gracia, y Canivell está estupenda en Sangre gorda. Sánchez ha planteado un espectáculo sencillo y directo, que explota con tino las virtudes cómicas de los sainetes y se ve con agrado. Las transiciones, en las que los actores mueven los escasos elementos escenográficos (mesas, sillas y unos paneles que configuran los diversos ambientes), están planteadas con garbo y en alguna de ellas se alude irónicamente a las opulentas escenografías del Centro Dramático Nacional. El público, que casi abarrotaba el recinto, rio con ganas en diversos momentos de la función y mostró su sintonía con los intérpretes a los que aplaudió calurosamente al final.

Título: Homenaje a los Álvarez Quintero. Autor: Serafín y Joaquín Álvarez Quintero. Dirección: Alfonso Sánchez. Escenografía: Pepe Távora. Vestuario: Pilar Rubio Designer. Producción: Mundoficción. Dirección de producción: María Cancio. Intérpretes: Alfonso Sánchez, Alberto López, Carmen Canivell y Antonia Gómez Grande. Jardines del Teatro Quique San Francisco. Madrid, 24 de agosto de 2022.

 

Juan Ignacio García Garzón es uno de los nombres que me habitan (o que habito, vaya usted a saber). Como tal espécimen, nací y vivo en Madrid, donde ejerzo la profesión periodística desde hace más de tres décadas, que ya son años. En tiempos pretéritos trabajé en Radio Exterior de España (RNE), la Agencia EFE y la cadena radiofónica COPE, no simultáneamente. En el diario ABC, he sido redactor jefe de la revista dominical Blanco y Negro, las secciones de Cultura y Espectáculos, y su suplemento cultural, además de crítico teatral.   He publicado dos libros biográficos: “Lola Flores. El volcán y la brisa” (2002 y 2007), y “Paco Rabal. Aquí un amigo” (2004), con el que obtuve el II Premio Algaba de Biografías, Autobiografías y Memorias, y el volumen de análisis cinematográfico “Cary Grant. RKO Films” (2009), además de alguna otra cosa sobre cine y teatro que se hace fatigoso enumerar. En 2009 fui agraciado con el premio Ciudad de Alcalá en su modalidad de Periodismo, que lleva el nombre de "Manuel Azaña", por el artículo “Si Hamlet fuera mujer”, publicado en ABCD las Artes y las Letras.   A veces, aunque hace ya tiempo que se hace el remolón, me visita un tipo que escribe poesía y firma como Juan Garzón. Pese a su ánimo remiso, este holgazán de la escuela Bartleby ha publicado cuatro libros de poemas: “Ejercicios de estilo” (1979), “Figuras y descripciones” (1984), “Imán” (1989) y “Principio de viaje” (2000).

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