El pasado es algo valioso para encontrar respuestas. Por que la historia es muchas veces cíclica. Por tanto, si logramos identificar situaciones en el pasado similares a las que vivimos actualmente tal vez podremos predecir el futuro que nos espera. Y en este contexto, el siglo XX europeo representa un lugar especialmente interesante ya que ofrece respuestas importantes para la humanidad. En concreto, el siglo XX europeo ofrece, simplemente, La Gran Respuesta (así, en mayúsculas): La creación de un larguísimo periodo de paz, progreso y estabilidad.
En Alemania, Hitler llegó al poder de forma legal y democrática. Y eso hizo creer a muchos que su gobierno era tan legítimo, válido y normal como cualquier otro. Solo unos cuantos tuvieron la agudeza suficiente para percibir que no lo era. Solo unos cuantos perspicaces avistaron que lo que estaba ocurriendo en la Alemania de entre guerras no era en absoluto ni legitimo, ni válido ni normal.
La nueva objetividad fue un movimiento artístico y cultural iniciado en Alemania en la época de 1920 que nació, entre otras cosas, como una crítica social. Entre sus cuadros más característicos está el Retrato de la periodista Sylvia von Harden. En él se observa a una mujer sentada disfrutando tranquilamente de un aperitivo y fumando un cigarro. Observar esta pintura genera un profundo desasosiego. Porque, al hacerlo, el espectador descubre que, en realidad, la retratada no es una simple mujer sino un auténtico monstruo. Dos manos enormes y una cara horrenda. Otto Dix, el autor de la pintura, nos muestra una realidad donde se está tratando de hacer pasar algo monstruoso por algo aceptable, normal.
El periodo de entre guerras del siglo pasado constituyó una etapa especialmente negra para Alemania y para el resto de Europa. Fue un periodo donde, frente a los abusos, agresiones y atropellos, se miraba a otro lado o, directamente, esas injusticias eran apoyadas y/o aceptadas.
Ante este caos, Europa reaccionó de dos formas opuestas. Con la primera reacción, los dirigentes europeos optaron por la confrontación y la guerra, llevando al continente a la destrucción y a la muerte que la Segunda Guerra Mundial representó. Con la segunda opción, posterior, los países europeos, desde la justicia y la solidaridad, buscaron el entendimiento y la cooperación creando las bases, entre otras cosas, de lo que hoy conocemos como la Unión Europea. Una realidad que trajo un larguísimo periodo de paz, progreso y estabilidad al continente.
Nos toca hoy vivir una realidad conflictiva a muchos niveles. La situación problemática que hoy vivimos, no solo ya en Europa sino en todo el mundo, guarda muchísimas similitudes con la que Alemania y el resto de Europa conoció a partir de los años 20 del siglo XX (y que tan bien reflejó la Nueva Objetividad). Tenemos dos opciones: la confrontación o el entendimiento. En nuestra mano está ahora elegir cómo solucionar el problema que esta realidad conflictiva constituye. La historia nos muestra adonde llevan cada una de las alternativas.
El futuro es Europa.




