Laboralidades (II): hacer un pedido

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Pedido

 

Una máxima de la naturaleza es adaptarse para sobrevivir y en el trabajo no es diferente. La evolución laboral nos enseña a hacer fotocopias, a llevar cafés, crear powerpoints y, por supuesto, a realizar un pedido correctamente.

 

   Lo primero es mirar a ambos lados para asegurarnos de que no hay ningún compañero suficientemente cerca. El siguiente paso, el más delicado, consiste en ladearse sigilosamente sobre una de las nalgas (por lo general una desviación en la columna condiciona de manera natural el lado sobre el que recostarse) y expulsamos la ventosidad. Existen dos escuelas que defienden técnicas diferentes: la primera aboga por el acompañamiento del gas con un carras-peo; y la segunda aconseja expulsar el pedo y luego arrastrar sutilmente los pies (o la silla) intentando conseguir un ruido parecido al de la flatulencia. En cualquier caso la sincronización debe ser perfecta o conseguiremos justo el efecto contrario al deseado. Y por último,  rezar porque no huela a goma quemada y esconder las palmas de las manos, que suelen ponerse coloradas por nosotros.

 

 

Si tuviera un título noveliario sería de suspense o de humor y si pudiera viejar me gustaría llegar a los 90 con buena salud. Mi madre siempre me regañaba por ser un optimista, no por ver el vaso medio lleno o medio vacío, sino por creer que podía beber directamente de la botella. También desde pequeño empecé a desarrollar el gusto por la música, ya que carezco de oído y tacto para tocar cualquier instrumento. Me confieso disléxico habitual, de los que van al cine a leer y devora los bocadillos de los cómics. Así que, bienavenidos a este viaje en blogo porque la realidad que nos rodea es diferente según el cristal con el que se mira, pero quizá, haciendo la vista gorda, podamos verla sin cristal. Por tanto, lo que nos queda es tomarnos la vida con mucho rumor, que la certeza absoluta nunca la vamos a tener e, iluminados por la lámpara del genio, veamos las coincidencias y las coinfusiones cotidianas. Que ustedes lo pacen bien.