Léautaud y el amor

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“Le dije a una mujer en una cita, para recalcarle mi ardor: “He esperado esta noche desde hace tres días”. “Le estoy agradecida”, me respondió ella. He ahí la pasión que ellas tienen, o la que dejan ver”. El gran Léautaud, en español. La editorial colombiana Miton —Miton era el nombre del gato que compartían Marie Dormoy y Léautaud y al que dedicaron un libro tras su muerte— ha reunido los aforismos sobre el amor del realista francés en un libro elegante, de pequeño formato y con prólogo del inalcanzable Juan Abreu. Había una edición de la editorial barcelonesa Versal, de 1989, pero en la colombiana se han añadido los aforismos de un par de libros (Pasatiempos I y II) y otros espigados de los diarios de Léautaud o hallados en blogs y páginas literarias. La reunión se debe a la curiosidad de gente como Camilo Pachón Pinzón, responsable de la editorial y quien, además de traducirlos con la ayuda de Nouveau*, ha añadido algunas breves notas al pie. 

Me interesa mucho Léautaud, sobre todo desde que leí aquel soberbio programa estilístico de sus diarios: “No soy de derechas ni de izquierdas, tomados estos términos en su sentido actual. No soy ni lo uno ni lo otro. Sé perfectamente lo que soy: nada, neutro, independiente, al margen”. Pero personalmente y para mi desgracia Léautaud sigue siendo un escritor más adivinado que leído. Así debió ser para Pinzón. Leía a un poeta polaco, Zagajewski, citando a Léautaud y cuando se ponía a buscar algo del francés no encontraba nada. De vez en cuando las noticias que sobre él le proporcionaban Arcadi Espada y Juan Abreu desde España avivaban el fuego. Hasta que entre los libros del escritor colombiano Nicolás Gómez Dávila, donados tras su muerte a la Biblioteca Luis Ángel Arango, de Bogotá, Pinzón encontró los diarios de Léautaud y unos raros aforismos sobre el amor y empezó a traducirlos sin dominar el francés. Una adicción y su metadona.

La pandemia y una baja por maternidad en la editorial con los derechos, el Mercure de France, retrasaron un par de años la aparición. Hubo espacio incluso para el fracaso de una campaña de crowdfunding: sólo los amigos y familiares quisieron ser mecenas. Pero hoy Pinzón ha logrado tirar 300 ejemplares de los aforismos y espera tener lista pronto su versión para Kindle con la ayuda de una hermana, profesora de matemáticas en Gales. Así es algunas veces: no hay otra forma de leer lo que te gusta que convertirte en editor.

 

*pseudónimo

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