Los hispanos siguen creciendo

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Hace menos de un año, Antonio Villarraigosa, alcalde de la populosa ciudad de Los Ángeles, invitó a cenar a los cónsules de países de habla española. Quería mentalizarnos para que inculcáramos a los ciudadanos de nuestros países la conveniencia de que se inscribieran en el censo que se estaba elaborando.

 

La colectividad española de Estados Unidos es muy reducida, la de algunos países hispanos es millonaria. ¿Qué son los 8.000 españoles de la demarcación de Los ángeles con los más de tres millones de mexicanos y casi 400.000 salvadoreños? Una parte no despreciable de los hispanos se encuentra en el país de forma irregular. Hay estimaciones que cifran en 12 millones de personas la cantidad de emigrantes hispanos irregulares en Estados Unidos. Al alcalde de Los Ángeles, como a cualquier edil, le interesa que aflore el número real de ciudadanos residentes en su zona porque esto puede significar un aumento sustancial de la ayuda del gobierno federal para escuelas, atención social etc. Los emigrantes ilegales son reacios a dar su nombre a los que realizan el censo porque piensan, equivocadamente, que los funcionarios remitirán las listas a la policía lo que eventualmente puede facilitar su localización y expulsión.

 

El hecho es que la campaña de Villarraigosa y sus colegas ha sido fructífera y los hispanos con más de cuarenta millones se afianzan como la minoría más numerosa de Estados Unidos muy distanciados ya de los negros. Los hispanos siguen teniendo un peso económico y, sobre todo, político muy inferior a su número pero todo está cambiando paulatinamente. Más de un Estado, Texas en primer lugar, va a tener cuatro o cinco congresistas más debido al aumento de la población, este aumento es fundamentalmente hispano. La gente que emiga allí es principalmente de esa etnia y la fertilidad entre los hispanos es claramente superior a las de otras comunidades. Chicago, con amplia presencia de mexicanos, Arizona y Nuevo México también sufrirán transformaciones.

 

Varias asociaciones hispanas se regocijan con la posibilidad de que por fin su gente sea la que pueda influir decisivamente en el resultado electoral en diversas circunscripciones y se preparan a luchar contra los maleficios de una “redistribución” electoral perversa y politizada. En el pasado, como ocurrió con los negros en un momento determinado, algunos políticos tradicionales sin escrúpulos modificaban el mapa electoral con objeto de que los votos de las minorías incómodas quedasen anegados entre los de los votantes clásicos. Si una zona importante de la localidad de Peoria estaba dominada por una población de color que podía enviar al congreso un representante de esa etnia se despedazaba la zona en varios trozos que eran asignados a circunscripciones limítrofes más seguras y en las que la población negra quedaba de nuevo en franca minoría.

 

El problema de los hispanos, con todo, más que el de la redistribución está en la movilización. Aunque el número de los que participan ha crecido su tasa de absentismo sigue siendo elevada.En la última elección, y contra todo pronóstico, abandonaran a Hillary Clinton en las primarias demócrtas y abrazaron a Obama. Fueron fiel al actual presidente en el voto final contra McCain.

Inocencio F. Arias es un veterano diplomático y frecuente colaborador en los medios de información. Ha tenido cargos destacados con diferentes gobiernos: embajador en la ONU con el PP, Secretario de Estado y Subsecretario con el Gobierno anterior del PSOE y Portavoz del Ministerio de Exteriores con tres distintos ejecutivos de la democracia; UCD, PSOE y PP. En la ONU presidió el Comite Mundial contra el Terrorismo y la Asociación de Embajadores. Ha sido profesor en la Universidad Complutense y en la Carlos III de Madrid. En su única escapada a la empresa privada fue Director General del Real Madrid. Ha escrito libros: Confesiones de un Diplomático (Planeta) y Tres Mitos del Real Madrid(Plaza-Janes) y en colaboración con Eva Celada La Trastienda de la diplomacia (Plaza-Janes). A mediados de 2012 publicó también en Plaza y Janés Los Presidentes y la diplomacia. Me acosté con Suárez y me desperté con Zapatero que actualmente está en su tercera edición.