Molestia aparte II. Diarios 2006-2010

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Los Diarios escritos durante cuarenta años veían la luz y desataban una tormenta en los medios periodísticos que los recibió, salvo contadas excepciones, con un despreciativo silencio. Reino de Cordelia ofrece una nueva dosis

 

2007

 

 

22 DE ENERO

 

LLEGA EL MAMOTRETO. Más de mil páginas, todavía sin índices.

 

Corrijo hasta el año 71.

 

Hablo con Melquiades. Propone que vaya corrigiendo (hay pocas erratas) y que despachemos dudas cada día, entre 9-10 de la mañana, por teléfono.

 

A PACO BASTERRA lo llamé anoche.

 

—Aquí estoy, en un rincón de CNN+ sin hacer nada…

 

Quiere que le mandemos un ejemplar de los Diarios a él, y otro a Antonio San José. Lo haré, aunque este no será autorizado por la Virgen (José María Izquierdo), a quien cito en una entrada como el periodista que se disfrazó de sacristán para asistir al fusilamiento de etarras o grapos, no recuerdo. Basterra, deprimido, añade: “Espero que sigamos siendo amigos luego de la publicación del libro…”. Eso dependerá de él, le digo.

 

 

15 DE FEBRERO (20:15)

 

Carta de María horas antes de marcharse a USA para ver, con Gabriela, a Kwame. Carta larga pero que se resume en el último párrafo: o nosotros, tus hijos, o tu libro.

 

“He hablado con mis hermanos de esto y su preocupación es tanta como la mía. Los tres quisiéramos poder detener el tiempo para que no llegue el 7 de marzo. Pero también sabemos que esta decisión no es nuestra, sino tuya únicamente, y que los efectos o las consecuencias que pueda traer el libro, incluyendo el futuro de nuestra relación contigo, no está en nuestras manos”.

 

¿Cómo van a entenderlo? Ni siquiera cuando lo lean, si lo leen, entenderán lo importante que es para mí que esta obra no sea póstuma.

 

LLAMO A PABLO. Me dice que no podremos cenar juntos mañana: vuela con Willy a Washington para hacerle una fiesta sorpresa a María. Los cuarenta años. Los disfraces. Ella no sabe nada, naturalmente. Lo sabe su madre. Regresará con ella el lunes a Madrid.

 

 

28 DE FEBRERO (22:30)

 

LLEGÓ EL LIBRO. Encuadernado en rústica. Una edición de avance para críticos.

 

Hablo con Chus nada más recibir este ejemplar. “¿Estás emocionado?”, pregunta. “Estoy acojonado”, le digo. Pero no voy a dejarme intimidar más de la cuenta por estas 988 páginas.

 

 

SÁBADO, 3 DE MARZO

 

TIEMPO DE VERANO, con eclipse total a las 23:45 horas.

 

EL ETARRA DE JUANA pone fin a su huelga de hambre cuando el Gobierno cede y lo traslada del hospital madrileño a otro del País Vasco. Luego, irá a casa, sin poder salir hasta que la pena que queda pendiente sea cumplida. El PP y grupos afines se enfurecen. Atacan a Zapatero. Pero todo esto pasará. Y quizá ese asesino deje de ser una especie de Bobby Sands –es decir un mártir– para no ser más que un loco que quitó la vida a veintiocho personas, estuvo en prisión el tiempo previsto por la ley –que es lo primero que habrían de cambiar y endurecer– y ahora fue condenado por un delito de amenazas.

 

A Zapatero lo quemará la alianza inexplicable entre ETA y el PP. Dos terrorismos con un solo látigo.

 

Bush va cayendo. Irán sigue amenazando. Al Qaeda se reorganiza y los talibanes se hacen fuertes en Afganistán, apoyados por Pakistán. Es una trampa que el mismo Bush se ha tendido y que su pueblo no va a saber cómo salir de ella. Matando más y muriendo más. Mintiendo todos a todas horas.

 

 

MADRID, 7 DE MARZO (22:40)

HOTEL BAUZÁ (HAB. 614)

 

A LAS 7 DE LA TARDE APAREZCO en casa de María. Kwame regresó hoy de USA. Me ve la bolsa (cada volumen pesa 1,5 k), y pregunta: “¿Qué es?”. “Mi libro”, contesto. Pero María no se acerca y yo deposito la bolsa sobre un sofá.

 

Llega Pablo con su amiga persa que conoció en el vuelo de París a Washington, cuentan cosas y yo no digo ni pío del libro. Me siento como un terrorista suicida. También como un idiota. Siento arritmia cardíaca. Disimulo. Sonrío. Pero no estoy allí. No estoy en ningún sitio hasta que a las 9 de la noche me incorporo, me despido.

 

María abre la puerta y veo en el rellano dos bolsas de basura. “Te las bajo yo”, le digo. “No, no, papá…, baja una solamente…”. Sin embargo, bajo las dos bolsas y es como si bajara los dos libros que un momento antes subí al tercer piso, algo de lo que me arrepiento.

 

 

8 DE MARZO

 

MELQUIADES PRIETO y las dos encargadas de prensa traían algunos ejemplares del libro y un gran cartel, como para anunciar una corrida de toros, con la portada de los Diarios en lugar de las reses y de los matadores.

 

A las 10 de la mañana apareció el primer fotógrafo de prensa, una mujer joven y coqueta. Me hizo fotos sentado con los libros al lado, el cartel detrás, un libro en brazos, como un bebé o como la oreja del becerro, no sé.

 

De ABC vinieron tres. De El Mundo, nadie. De El País, nadie. Vino un redactor por cada agencia: Efe, Colpisa y Europa Press. Primero explicó Prieto lo que él cree que son mis Diarios.

 

Luego me tocó a mí y expliqué lo que no son mis Diarios.

Alfredo hizo entretanto un dibujo.

Hubo preguntas:

¿Qué destino tendrán los cuadernos, ya que solo se publica ahora un quince por ciento del contenido?

¿Qué haré con los años 2008-2007? ¿Seguiré publicando?

 

 

9 DE MARZO

 

RAFAEL VERA, exsecretario de Estado para la Seguridad en los años de Felipe González, ocupaba el centro de la mesa en el salón repleto del hotel Wellington junto a su exjefe. Vera ponía cara de no haber roto jamás un plato. Felipe de haberlos roto todos y de haberlo olvidado.

 

Ya que estaba en Madrid, aproveché para acudir a la presentación de Las 19 puertas. Me senté en primera fila, casi sobre las rodillas de la esposa de González, que está gordita como la mayoría de las mujeres de ex altos cargos.

 

Allí estaban Ibarra, que habló chistoso; Corcuera, que parecía una tristísima amapola, amoratado como un solomillo sangrante; María Antonia Iglesias, presentadora del acto (por tanto en el altar, al costado de Felipe a quien le tiró de la lengua, pero el hombre perdió la lengua), y cerca se encontraba el exvicepresidente Alfonso Guerra, con aires de don-nadie –que son los peores aires–, y para qué relacionar a todos ellos, en esta fiesta del lanzamiento del libro, infumable por la cursilería, del chivo expiatorio de los GAL que, como dijo sin pestañear Felipe, “iban a por mí pero lo cazaron a él”. Todo claro.

 

 

LES ALBES, 12 DE MARZO (11:00)

 

¿POR QUÉ EL SENTIDO del tacto ha de ser más obsceno que el del gusto?

 

Tanto hablar de comida y tan poco de sexo… (22:30)

 

 

21 DE MARZO

 

LLAMADA DE PEPE VARELA: entusiasmado con el libro. Conmovedor, divertido, distante, profundo…

 

Una cosa que me sorprende es que Pepe Varela diga que hay dos cosas que le llamaron la atención y no se imaginaba: la aparición de Chus ya en la adolescencia y la enorme ternura que sentí por Charo, algo que le hace incomprensible que mi exmujer no me hable. “Se les pasará, en tu libro no hay odio. Eres sincero”.

 

 

26 DE MARZO (10:50)

 

EL PP HA DECLARADO el boicot a Prisa. Polanco criticó con dureza a este partido durante la Junta General de Accionistas. Rajoy, que no es nada si no está enfadado, decidió enfrentarse al holding más fuerte de comunicación en España agitando –como

a él le gusta– las banderas de la insurrección: que los anunciantes no se anuncien en los medios de Prisa, que los accionistas se rebelen contra el gran jefe, que los políticos no atiendan llamadas de periodistas del grupo…

 

Esta derecha es tan cerril cuando se va al extremo como la izquierda cuando se niega a abandonarlo. Ahí se encuentran.

 

CARTA DE JULIO GARCÍA-CASTILLO:

 

“(…) Vencido el pudor frente a tu intimidad, hay párrafos que me han conmovido especialmente.

Sobre todo los últimos años con tu padre. Una relación que siempre nos parece insatisfactoria,

incompleta. No debes atormentarte, porque has puesto todo de tu parte cuando has podido hacerlo.

 

Respecto a la variada fauna, me han divertido tus conversaciones con la Balcells: dejas que hable y hable, y ella se define por sí sola. ¿Quieres la luna? Pues no hay problema. Y seguro que se lo cree. Aunque la cosa quede en una rica raja de sandía, que no está nada mal”.

 

 

LUNES, 2 DE ABRIL

 

ELIAS CANETTI:

 

“Tenemos que ser malos porque sabemos que hemos de morir. Seríamos aún más malos si desde el principio supiéramos cuándo”.

 

En vuelo: un joven duerme con la boca abierta. Su mueca es inexpresiva. Las facciones, descompuestas y caídas, hundidas en el sueño. Un rostro vacío, entre la vida y la muerte.

 

 

LES ALBES, 8 DE ABRIL (NOCHE)

 

A MI EDAD SIENTO que cada día le pisa los talones al siguiente.

 

Rodrigo Rubio, el novelista (Planeta 1965) albaceteño, autodidacta, paralítico, murió a los setenta y seis años. Era un tipo honesto, un emigrante en Francia, un luchador en una sociedad podrida por los favoritismos.

 

 

MIÉRCOLES, 11 DE ABRIL

 

SE HA VENDIDO una tonelada, más o menos, de papel impreso con mi Diarios. ¿No pesa cada ejemplar un kilo y medio? Prieto me dice que se han vendido ochocientos y que está muy bien a las tres semanas de su aparición.

 

 

17 DE ABRIL (22:00)

 

MI HERMANA MARÍA DOLORES en la librería de El Corte Inglés, en Valencia. Casualmente yo estaba allí y de pronto oigo su voz: “¡Nacho!”. Veo a una anciana encorvada, de negro, apoyada en lo que al principio me pareció un andador, aunque se

trataba de un carrito de la compra… y me volví a contestar, me acerqué a ella, no parecía dispuesta a que la besara, su gesto, más bien una mueca de rechazo, me aconsejó no intentarlo:

 

—¡Cuánto tiempo! ¡Me alegro de verte! –dije, o eso creo haber dicho.

—¿Tienen aquí tu libro?

—No sé.

 

María Dolores se alejó:

 

—Tengo que hacer unas compras, adiós…

 

Pero cuando yo iba a salir de los almacenes, volví a oír su voz:

 

—¡Nacho! ¡Nacho! ¡Aquí tienen tu libro!

 

Volví a acercarme. Ahora ella, muy enérgica, parecía la encargada de la sección rodeada de dos empleadas que le ofrecían un ejemplar del libro. Y dijo:

 

—Es muy gordo, ¡uf, no me interesa algo tan pesado!

—Ya, es cierto, pesa demasiado… –dije excusándome.

 

La vi desaparecer en dirección a las escaleras mecánicas temiendo que esa desaparición no fuera definitiva, y que todavía volviera a llamarme desde lejos y en el momento más inesperado.

 

 

23 DE ABRIL (21:05)

 

DEBERÍA HACER como San Agustín en sus Confesiones: dirigirme al Señor, y no a mí mismo.

 

 

 

 

Este extracto pertenece a la nueva entrega de los diarios de Ignacio Carrión, Molestia aparte II, editado por María Robledano, publicado por Reino de Cordelia, y que cubren los años 2006-2010 y llegó a las librerías el pasado lunes. En palabras de su autor “las anotaciones seleccionadas del año 2007 reflejan la fatigosa etapa vivida por el autor hasta ver publicado el volumen La hierba crece despacio (1961-2001) por la editorial Edaf, luego de numerosos rechazos y toda clase de vicisitudes. De la edición se haría cargo Melquíades Prieto, director de proyectos del grupo Edaf, propiedad de Fossati, un extravagante personaje de ascendencia argentina, que lo mismo vendía recetarios de cocina que novelas, libros históricos o esotéricos. Pero al fin los Diarios escritos durante cuarenta años en distintas partes del mundo, veían la luz y desataban una tormenta en los medios periodísticos que los recibió, salvo contadas excepciones, con un despreciativo silencio. Lejos de desistir en su empeño en dar a conocer su visión personal del mundo, de la literatura y de cuanto se ponía en el punto de mira del autor, Ignacio Carrión ofreció a Reino de Cordelia la continuación de sus diarios inéditos, y el editor Jesús Egido propuso titularlos Molestia aparte. Al primer volumen (2001-2005) aparecido el pasado mes de junio sigue este segundo volumen”.

 

 

 

 

Ignacio Carrión (San Sebastián, 1938) estudió en las universidades de Valencia, Madrid y Lovaina (Bélgica) y acabó Periodismo en 1968. Después de una etapa como librero fue corresponsal para la agencia Efe, ABCCambio 16 y Diario 16 en San Francisco, Londres y Washington. Posteriormente se incorporó como redactor jefe y enviado especial al diario El País. Ha publicado novelas como El milagro (1990) y Cruzar el Danubio (con la que en 1995 obtuvo el Premio Nadal); volúmenes de relatos como Klaus ha vuelto (1992), y libros de viajes como India, vagón 14-24 (1977); Madrid, ombligo de España (1984) y De Moscú a Nueva York (1989)

Autor: Ignacio Carrión