No hay ninguna crisis

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Hace tiempo que no entro en ningún banco. Me dan asco los bancos. Comprendo que las personas que trabajan en los bancos son simples empleados y no tienen la culpa de nada, igual que las personas que trabajan en los mataderos, en las plantas de procesamiento de basuras o en las prisiones de alta seguridad son simples empleados que se limitan a hacer su trabajo. A pesar de todo, intento no acercarme a un matadero. Y por la misma razón, intento no acercarme a ningún banco.

 

Aunque parece que los culpables de la actual crisis mundial son los profesores de la enseñanza pública española, que están recibiendo, en consecuencia, un castigo ejemplar, los verdaderos culpables de la crisis son los bancos. La pobreza que han creado no es un accidente o un error de cálculo. Era necesaria, era parte de su plan. Cuanto más pobres somos, más ricos son los bancos.

 

La crisis no ha sido el resultado de un desequilibrio, de un accidente, de un error de cálculo sino, muy al contrario, el resultado de un plan. Por lo tanto, la actual crisis económica no es en realidad una crisis. No es una crisis si uno lo planea y lo ejecuta paso por paso fríamente. En realidad NO HAY NINGUNA CRISIS ECONÓMICA. Lo que ha habido es un golpe de estado del capitalismo. Mediante una serie de acciones secretas y permitidas por unas leyes creadas a su medida, los bancos y las multinacionales se han hecho con el poder del mundo.

 

La democracia y las “libertades” siguen vigentes porque no tienen en realidad capacidad operativa y porque a la nueva dictadura que sufrimos no le interesa el poder político, sino sólo el dinero. Vivimos en una dictadura con todas las garantías democráticas. Supongo que todo el mundo lo sabe, pero quizá sea buena idea repetirlo una vez más, todas las veces que podamos. O que nos dejen.

 

También me gustaría repetir una vez más que los profesores de la enseñanza pública NO son los causantes de la crisis. Alguien ha dicho que con las nuevas medidas en política educativa retrocedemos a los años 70. Craso error. Retrocedemos, al menos, a los años veinte.

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Andrés Ibáñez
Madrid, 1961. Escritor. Estudió Filología Española en la Universidad Autónoma de Madrid y piano en el conservatorio. Fue pianista de jazz y profesor de español. Vivió en Nueva York durante unos cuantos años y en la actualidad reside en Madrid con su mujer y sus dos hijos. Es autor de las novelas La música del mundo, El mundo en la Era de Varick, La sombra del pajaro lira, El parque prohibido y Memorias de un hombre de madera y del libro de cuentos El perfume del cardamomo. Ganó el premio Bartolomé March por su labor como crítico literario. Ha sido además crítico de música clásica del diario ABC, en cuyo suplemento cultural escribe desde hace varios años su columna Comunicados de la tortuga celeste. Su ópera Dulcinea se estrenó en el Teatro Real en 2006. Acaba de terminar una novela titulada La lluvia de los inocentes.