Olvido y descuido del realizador… de un partido de fútbol

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“Y si a esto se me respondiese que los que tales libros componen los escriben como cosas de mentira, y que así, no están obligados a mirar en delicadezas ni verdades, yo les respondería que tanto la mentira es mejor cuanto más parece verdadera, y tanto más agrada cuanto tiene más de lo dudoso y posible”

Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes

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Hoy, por ejemplo…

Hacer ver que existe el realizador televisivo de los partidos de fútbol.

Aquella persona que está detrás de detrás de las cámaras, aquel que decide las tomas que aparecerán en millones de televisores mostrando el partido de fútbol en directo, el que permite el relato coherente del partido al elegir las imágenes más adecuadas en el desarrollo de la acción.

Se verá casi siempre el plano general en el que se desarrolla la jugada, de vez en cuando el primer plano del árbitro cuando saca alguna tarjeta, la toma desde la portería para una falta cercana, la repetición de un gol, las imágenes de los entrenadores si entran dentro del relato de lo que se tiene que contar, el público, etcétera.

Es el realizador el que lo hace, toma decisiones en muy poco tiempo. Tiene que hacer un buen trabajo.

Y que por ejemplo, una noche, en vez de mostrarnos –antes del inicio de la segunda parte– a las chicas guapas del equipo local que van a los partidos, nos deja ver:

El plano de una anciana, entre el público, que come mejillones en escabeche de una lata.

Con un palillo de madera los va cogiendo a la vez que con una mano quita la barba del mejillón. La mujer está sentada y se ve cómo mueve la cabeza al ritmo del encuentro, cómo se va metiendo un mejillón tras otro en la boca, cómo se mancha poco a poco con lo que chorrea –cae el caldo de vinagre, aceite, vino, laurel y pimienta en la ropa, ensuciándola sin darse ella cuenta–, cómo se limpia la boca con una servilleta cuando acaba, cómo aplaude alguna jugada, cómo observa el partido que se está desarrollando delante de ella.

Más de cuatro minutos en los que se contempla a aquella anciana mujer, vestida con la camiseta del equipo visitante, comer mejillones en escabeche y mancharse.

Mientras la vemos ver.

Y que al final –tras haber dejado, delante de millones de personas, las imágenes de los porteros solitarios cuando esperan, cambiando de uno a otro dependiendo de dónde se esté desarrollando el juego: si es a la izquierda vemos al portero solo a la derecha, si es a la derecha vemos al portero solo a la izquierda…– se graba a sí mismo los últimos diez segundos del partido, con la conexión a la pantalla principal.

Todos le vemos.

Por ejemplo, hoy…

Para mostrar a los ocultos.

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