Réquiem por Lauren

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Esta chica modelo se convirtió en uno de los más reconocibles iconos exportados por el Hollywood de los años 40, sin que le diera tiempo a desvestirse de ese mohín de alta costura ni de la mirada afilada, capaz de derretir el hierro forjado.

 

La contemplo en una de sus fotos de juventud. Melena undosa, la nariz recta y bien definida, los labios ajustados para el beso o el desdén y la ironía bailándole en esos ojos de gata capaz de dominar cualquier tejado.

 

Se acababa de apear de una portada de Harper’s Bazaar cuando el cine la reclamó. Así, con toda naturalidad, esta chica modelo se convirtió en uno de los más reconocibles iconos exportados por el Hollywood de los años 40, sin que le diera tiempo a desvestirse de ese mohín de alta costura ni de la mirada afilada, capaz de derretir el hierro forjado.

 

Esa aportación férrea corría a cargo del hombre sin más atributos que una gabardina cruzada y un sombrero ladeado de cuyo bracete Lauren Bacall caminó por las pantallas y por la vida: más bien bajo, no guapo, con un rictus de fastidio y amargura congelado en el rostro, como si le doliera el estómago del mundo. Bogart no sale en la foto, pero se le percibe fuera de cuadro esperando a su chica. Por si acaso, ella le ha dicho: “Si me necesitas, silba”. 

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Juan Ignacio García Garzón
Juan Ignacio García Garzón es uno de los nombres que me habitan (o que habito, vaya usted a saber). Como tal espécimen, nací y vivo en Madrid, donde ejerzo la profesión periodística desde hace más de tres décadas, que ya son años. En tiempos pretéritos trabajé en Radio Exterior de España (RNE), la Agencia EFE y la cadena radiofónica COPE, no simultáneamente. En el diario ABC, he sido redactor jefe de la revista dominical Blanco y Negro, las secciones de Cultura y Espectáculos, y su suplemento cultural, además de crítico teatral.   He publicado dos libros biográficos: “Lola Flores. El volcán y la brisa” (2002 y 2007), y “Paco Rabal. Aquí un amigo” (2004), con el que obtuve el II Premio Algaba de Biografías, Autobiografías y Memorias, y el volumen de análisis cinematográfico “Cary Grant. RKO Films” (2009), además de alguna otra cosa sobre cine y teatro que se hace fatigoso enumerar. En 2009 fui agraciado con el premio Ciudad de Alcalá en su modalidad de Periodismo, que lleva el nombre de "Manuel Azaña", por el artículo “Si Hamlet fuera mujer”, publicado en ABCD las Artes y las Letras.   A veces, aunque hace ya tiempo que se hace el remolón, me visita un tipo que escribe poesía y firma como Juan Garzón. Pese a su ánimo remiso, este holgazán de la escuela Bartleby ha publicado cuatro libros de poemas: “Ejercicios de estilo” (1979), “Figuras y descripciones” (1984), “Imán” (1989) y “Principio de viaje” (2000).