Sacer (4)

0
232

La resurrección de Cristo es, ante todo, para esta vida, señalando otra posibilidad más alta en lo real, otra forma de vivir entre los hombres. La resurrección solamente se otorga a quienes son capaces de adelantarse a la muerte y dejarla atrás. De tal manera que la muerte pueda ser afrontada con la serenidad del que ha cumplido su vida –recordemos el gesto de Sócrates-, tal si fuera solamente el lacre que sella un frasco repleto. ¿No es este el sentido de una entrega a la pasión que en cierto modo, incluso para los discípulos, se presenta como gratuita, y en la que sin embargo se sufre y se muere por amor a todos los hombres?

 

 

Ignacio Castro Rey es doctor en filosofía y reside en Madrid, donde ejerce de ensayista, crítico y profesor. Siguiendo una línea de sombra que va de Nietzsche a Agamben, de Baudrillard a Sokurov, Castro escribe en distintos medios sobre filosofía, cine, política y arte contemporáneo. Ha pronunciado conferencias en el Estado y en diversas universidades extranjeras. Como gestor cultural ha dirigido cursos en numerosas instituciones, con la publicación posterior de siete volúmenes colectivos. Entre sus libros últimos cabe destacar: Votos de riqueza (Madrid, 2007), Roxe de Sebes (A Coruña, 2011) y La depresión informativa del sujeto (Buenos Aires, 2011), Roxe de sebes (Fronterad, 2016), Ética del desorden (Pretextos, 2017). Acaba de publicar Sociedad y barbarie, un ensayo sobre los límites de la antropología en Marx.