Julián: Este es un texto de Alfonso Armada…
“Me pide mi amiga Macu de la Cruz que con pincel fino trace los rasgos de algunas de las guerras que ahora mismo hacen añicos el mundo y desgarran cuerpos y apagan súbitamente la vida de inocentes. Para empezar os voy a pedir que ahora mismo, en este mismo momento, estéis donde estéis, apaguéis todas las luces y dejéis tan solo una vela encendida para que Julián Salgado pueda leer como si estuvierais juntos a la intemperie en la noche de Jartum, donde el Nilo Azul y el Nilo Blanco se ha teñido de rojo… O en la noche de Ciudad de Gaza, donde los escombros y los seres forman un monumento silencioso al genocidio que se ha cometido ante nuestros ojos mientras los periodistas palestinos que lo contaban eran liquidados uno a uno… O en la noche de Teherán, donde a la dictadura atroz de los ayatolas se sumaban las bombas implacables de los israelíes y los estadounidenses en santa alianza… O en la noche de Kiev, donde el criminal del Kremlin ahoga el ansia de libertad de los ucranianos para que no se contagie a los rusos… O en una noche en la que hayáis sentido un miedo atroz, o una pesadumbre insuperable, deseando con todas vuestras fuerzas que la luz del día volviera con su azul a sacaros de ese pozo oscuro del alma. Con la ayuda de un poeta vamos a intentar que la piedad nos reinicie el corazón y nos agite la conciencia… Del poeta persa Nima Yushij, el comienzo del poema que da título al libro que se acaba de publicar en España, traducido por tres amigos: Shirin Salehi, Saeideh Ghasemi y Gonzalo Sánchez-Terán, y que se titula ‘¡Oíd, humanos!’:
“¡Oíd, humanos, sentados en la orilla, riendo alborozados!
Alguien en el agua está perdiendo la vida,
alguien incesantemente bracea
en este iracundo y oscuro y pesado mar que conocéis.
Mientras embriagados estáis
con el deseo de someter al contrario,
mientras en vano imagináis
haber tendido la mano al desvalido
para amasar fortaleza,
mientras apretáis la correa
alrededor de vuestras cinturas,
¿cuándo os puedo yo hablar?
¡Alguien dentro del agua en vano está siendo sacrificado!”.
Macu: Gracias, Julián… por prestarle la voz a mi amigo Alfonso Armada (de viaje en estos momentos), a quien pedí que iluminara las guerras que nos abrasan ahora mismo para empezar este Encuentro… nadie mejor que un periodista como él, que ha estado en varias guerras y las ha narrado, para ponernos en situación con esa descripción con tiralíneas de las guerras actuales…
El título de este encuentro es que Siempre estamos en guerra y creo que vamos a comprobarlo… Cambian los siglos, las fechas, los protagonistas, los territorios, los países, las armas y las tácticas guerreras… pero siguen siempre los muertos, por miles, la destrucción y las causas, que parecen ser las mismas en el fondo, o muy parecidas… Es como si la guerra fuera una obsesión compulsiva inevitable de la humanidad.
Sabemos que la guerra significa violencia atroz que mata y destroza todo, los objetivos y su alrededor, eso que llamamos daños colaterales… y sin embargo no ha dejado de acompañarnos desde el principio de los tiempos. Esa constante, que seguramente significa que no sabemos, o no queremos aprender, a estar en paz, es la que hemos buscado en nuestros libros… porque nuestra historia guerrera está en los libros desde el inicio de la escritura… Así es que ha sido más fácil que nunca encontrar el hilo de este encuentro respetando esa costumbre nuestra de solo utilizar libros que sigan vivos de autores muertos… en este caso, casi todos de siglos antes de Cristo.
Ya en el Poema de Gilgamesh, unos cinco mil años atrás, hace unos cincuenta siglos, aparece en escritura cuneiforme lo que podría ser el embrión de una guerra, escondido como aventura, en la oscuridad del tiempo…
Julián: Los dos amigos protagonistas del Poema, Gilgamesh y Enkidú, que viven entre el Tigris y el Éufrates, en Sumeria, en un momento dado hacen un viaje juntos a la tierra de los cedros (posiblemente al Líbano) para matar al señor de ese otro lado, Hunwawa, y robar de allí la madera de un gran árbol… con esa madera Gilgamesh hará después las enormes puertas de su ciudad, Uruk, para defenderla de sus enemigos…
Macu: Pues sí, parece un embrión de guerra… y seguramente hubo muchas incursiones violentas similares, para llevarse cosas, en todos los lugares poblados de la tierra, de las que no han quedado noticias escritas… No existía la escritura y ya estábamos guerreando… Pero hay una primera guerra de la que sí hay documentos… Escuchad… No adelanto ni el lugar, ni el momento histórico, sólo apunto la situación: en esta guerra acababan de terminar los ataques y alguien no combatiente llegó allí…
Carlos/Sinuhé: A nuestra entrada en la villa no había ya muchos habitantes vivos y solo algunas mujeres y ancianos demacrados salieron de los subterráneos de las casas incendiadas. Todos los chiquillos habían muerto y los hombres habían perecido trabajando por reparar las murallas. Y los supervivientes no nos acogieron con júbilo, sino que nos mostraban el puño y nos injuriaban. Horemheb les hizo distribuir carne, vino y trigo y muchos murieron durante la noche siguiente porque su estómago hambriento no pudo soportar la abundante y rica comida…
Macu: Si ya se distribuía comida, quizá lo peor había pasado… Sigue, por favor…
Carlos/Sinuhé: Quisiera describir Gaza tal como me apareció el día de nuestra entrada. Quisiera hablar de las pieles humanas suspendidas de los muros y los cráneos ennegrecidos que los cuervos picoteaban. Quisiera contar el horror de las casas destruidas y las osamentas de animales en las callejuelas llenas de escombros. Quisiera hablar del olor espantoso de la ciudad… Quisiera describir todo esto para explicar por qué en este día de gran victoria para Egipto… mi corazón no sintió ninguna alegría.
Macu: Gaza destruida, sí… Hace 34 siglos de esa destrucción… fue en una guerra del año 1274 antes de Cristo.
Julián: Quien nos contaba la devastación en Gaza no era un periodista de la época anotando esos detalles que parecen actuales… No había periodistas entonces… Tampoco en Irán se permite ahora información libre, ni Israel permite periodistas en Gaza y los que había los han matado… Quien nos hablaba desde 34 siglos atrás era un personaje de ficción, un médico egipcio llamado Sinuhé… Sin embargo, la descripción era real… El escritor finlandés Mika Waltari, en su novela Sinuhé, el egipcio, se documentó exhaustivamente para poner esa descripción en boca del médico protagonista…
Macu: Esa devastación de Gaza tuvo lugar durante la gran batalla de Qadesh, que fue en 1274 antes de Cristo… hace 34 siglos… Qadesh fue la batalla decisiva de la larga guerra entre hititas y egipcios que ganaron los egipcios, gobernados por el gran faraón Ramsés II…
Julián: Bueno… Eso dijo y divulgó Ramsés II…, pero en realidad en esa guerra no ganó nadie, fue más bien un empate devastador. Lo que pasa es que Ramsés II ordenó que se recogiera su victoria en los jeroglíficos y pinturas de los bajorrelieves en los templos que ya había en Egipto y los que se construyeron después…
Macu: Son pinturas y relieves asombrosos que se pueden admirar en el templo de Amon, en Luxor, en el patio del templo Ramesseum, en Tebas… o en la primera sala del templo de Abu Simbel, junto al lago Nasser, en Nubia… Los acabo de ver todos hace tres semanas…
Y hay una pintura gigantesca que se repite en todos esos templos varias veces: un enorme Ramsés II lleno de vigor que, con espada y lanza en mano, mata de un solo golpe a más de diez enemigos… La imagen es muy explícita.

Julián: Es la primera batalla de la que se conservan registros históricos detallados: se conoce la fecha, 1274, trece siglos antes de Cristo, es decir, hace 34 siglos… que participaron más de 5.000 carros de guerra y 40.000 infantes por parte de Egipto, y un número parecido y precisado de carros y hombres por parte hitita… que se desarrolló durante muchos meses a lo largo de un extenso territorio desde el delta del Nilo hasta Siria a lo largo de la costa y tierra adentro… Una guerra documentada en los números, las armas, el territorio abarcado y los mandamases de cada bando… Pero como siempre, y hasta hoy en día, lo que importaba, sobre todo, como ahora, era el dominio del relato… y el poderoso Ramsés II, aparte de encargar las imágenes gloriosas de su victoria en los templos, también encargó a un poeta que ensalzara con versos su gran victoria…
Macu: Conocemos ese poema… Se realizaron profusión de copias en papiro y en tablillas de aquellos versos… Hoy lo llamaríamos un best seller… Pentaur, que es el nombre del escriba-poeta de Ramsés, empieza así su largo poema laudatorio…
Nuria: Aquí empieza la victoria del Rey del Alto y Bajo Egipto, el Hijo de Ra, Ramsés-Meriamón, que logró en el País de Hatti…/…
Su Majestad era un señor pleno de juventud, activo,
sus miembros potentes, su corazón vigoroso…,
perfecto de aspecto como Atum,
era regocijante ver su belleza…
…/… grande de victorias
era un sólido muro para su ejército, un arquero sin igual.
Es más valiente que centenas reunidas…/… un millón de hombres son incapaces de permanecer de pie delante de él…
ignorando el pavor, como un león salvaje en el valle de los animales del desierto; no habla como un jactancioso…
Salvando su ejército el día del combate…
devolviendo al hogar a sus seguidores y salvando a su infantería.
Su Majestad partió en dirección al norte e hizo una buena partida en el quinto año, el segundo mes de la estación de verano, el noveno día…/… estuvo en Pi-Ramses-Meriamón, la Ciudad que está en el Valle de los Cedros…/… llegó a la ciudad de Kadesh… donde la tierra entera de Hatti había llegado…
Macu: El poema escrito por Pentaur desarrolla una historia épica de la batalla en la que Ramsés, él solo, con su ejército perdido por aquí y por allá, porque los hititas lo habían dividido, va a lograr vencer a todo el ejército enemigo que se había aliado con muchos otros países y pueblos a cambio de dinero… estos son algunos fragmentos del largo poema…
Nuria: Entonces Su Majestad…/… endosó el equipo de batalla y se puso su corselete …/… partió al galope y entró en la horda de los vencidos de Hatti, solo, sin nadie con él…/… vio que le rodeaban 2.500 carros, compuestos por los mejores guerreros de Hatti y de las numerosas regiones extranjeras que estaban con ellos …/…
Julián/Ramsés: … tres hombres por carro, actuando con fuerza, mientras que no había ningún oficial superior conmigo, ni carros, ni soldados del ejército, ni escuderos, mi infantería y mis carros se habían dispersado delante y no había quedado ni uno para combatirlos…/… ¿Te harás cargo, oh Amón, de estos asiáticos tan viles y tan ignorantes de Dios? ¿No te he erigido numerosos monumentos y colmado tu templo con mis botines? ¿No construí para ti mi Casa de Millones de Años? …/… hice sacrificar para ti diez millares de cabezas de ganado y todo tipo de hierbas aromáticas… Construí para ti grandes pilonos y obeliscos de Elefantina; yo mismo hice de cantero y conduje por ti naves en el Gran Verde, para aportarte productos de los países extranjeros… ¡Haz el bien para quien se dirige a Ti!
Macu: Por supuesto que Amón, un grandísimo dios egipcio, escuchó a Ramsés… Meter a los dioses en la guerra va a ser una constante en cualquier guerra.
José/Amón: Estoy contigo, soy tu padre, mi mano está contigo, soy más útil que centenares de miles de hombres. Soy el señor de la victoria…
Julián/Ramsés: … sentí mi pecho alegre… Tiraba a mi derecha y capturaba a mi izquierda…/… Veía los 2.500 carros, en medio de los cuales me encontraba, derrumbándose ante mi atalaje. Ninguno tenía más de una mano para combatirme; todos sus brazos eran débiles e incapaces de disparar… ¡No tenían el valor de sostener sus jabalinas! Los veía hundirse en el agua como se hunden los cocodrilos. Yo sembraba la muerte entre ellos como quería.
Macu: La batalla continúa y se encarniza en el poema… pero Ramsés, él solo, resulta invencible…
Julián: Alcé la voz para llamar a mi ejército diciendo: “¡Resistid! ¡Alto los corazones, ejército mío, que podréis admirar mi victoria! …/… Amón me ha dado la victoria, mientras ninguna infantería y ningún carro estaban conmigo… Estaba solo, ningún oficial superior me siguió, ningún conductor de carro, ningún soldado de mi ejército, ningún capitán. Los países extranjeros que me observaron pronunciaron mi nombre tan lejos como las comarcas desconocidas… /… Entonces mi ejército empezó a alabarme… Mis oficiales superiores empezaron a magnificar mi brazo poderoso, y mis conductores de carros orgullosos de mi reputación declararon:
Nuria: ¡Tú has salvado a tu infantería y a tus carros! ¡Tú eres el hijo de Amón!… Tú has devastado el país de Hatti con tu brazo poderoso… Eres grande en victorias en presencia de tu ejército, frente a todo el país. Sin jactarte, protegiendo Egipto y doblegando a los países extranjeros. ¡Has quebrantado la espalda de Hatti para siempre!”.
Macu: El jefe del ejército Hatti envió entonces un mensaje de rendición…
Carlos: “Tu servidor habla y hace que se sepa que eres el hijo de Ra, salido de su cuerpo. Te ha dado todas las tierras, reunidas en un lugar. En cuanto al país de Egipto y el país de Hatti, están contigo, están bajo tus pies, Ra, tu noble padre, te los ha dado…/… tu poderío es grande, tu fuerza es pesada sobre el País de Hatti…/… ¡No seas duro en tus acciones, rey victorioso! ¡La paz es mejor que combatir, déjanos vivir!”.
Macu: Y entonces el poema termina asegurando que Ramsés fue clemente:
Nuria: … hizo que trajeran a todos los jefes y oficiales superiores para hacerles escuchar el contenido de lo que se había escrito…/… les hizo escuchar esas palabras que el vil jefe de Hatti había escrito y entonces dijeron con una sola voz “¡La paz es extremadamente buena, oh señor nuestro dueño! No hay que condenar una reconciliación cuando la haces tú, porque ¿quién te resistirá el día de tu furia?”.
Julián: Mi Majestad ordenó que esas palabras fueran escuchadas e hice un repliegue pacífico en dirección al sur, Mi Majestad se volvió en paz hacia Egipto con su infantería y sus carros, estando allí toda vida, estabilidad y dominio.
Nuria: … todos los países extranjeros rendían alabanzas a su ejército y a su hermoso rostro. Habiendo llegado a Egipto en paz y permaneciendo en su palacio, como Ra está en su horizonte, los dioses del país vinieron a él, honrándolo y diciendo:
José/Amón: “Bienvenido, nuestro hijo bien amado, rey del Alto y Bajo Egipto, Hijo de Ra, Ramsés-Meriamón”…
Macu: El relato encargado de esa gran victoria no oscurece del todo la verdad: Que la batalla y la guerra acabó en tablas después de miles de muertos… De hecho su majestad Ramsés dice textualmente en el poema que hizo “un repliegue pacífico hacia el Sur, hacia Egipto”… Es decir, que Hatti se quedó con sus tierras, y Egipto con las suyas…
Julián: Varios años después de la hecatombe, Ramsés II y el emperador hitita Hattusili III, firmaron el primer tratado de paz documentado de la Historia… Se hicieron multitud de copias de ese tratado en caldeo-babilonio, que era el lenguaje franco de la época… y alguna copia incluso se grabó en hojas de plata… pero las más sencillas se hicieron en papiro y en tablillas de arcilla… El museo de Arqueología de Estambul conserva la versión hitita del Tratado… grabada en arcilla y firmada…

Macu: Hay más copias en otros museos… y, a pesar de algunos rifirrafes, aquella paz se mantuvo largos años… pero luego hubo otras guerras y batallas y en unos pocos siglos más el imperio egipcio se desmoronó y el hitita desapareció antes incluso… Los antiguos egipcios se fueron mezclando y adaptando sus vidas, su idioma y su religión, a lo largo de sucesivas invasiones y dominios posteriores, el de los árabes, el del imperio otomano y otras, incluida la incursión napoleónica en la que se descubrió la piedra Rosetta (con la que se logró descifrar el lenguaje de los jeroglíficos) hasta llegar al Egipto de hoy…
Julián: En cambio el imperio hitita, que se extendía desde Siria por todo el Asia Menor, la actual Turquía, y más allá, desapareció totalmente en sucesivas y cambiantes divisiones y subdivisiones… pero lo que se mantiene hasta el día de hoy es su herencia genética… Según los últimos estudios científicos el rastro de los genes hititas sigue presente de forma abundante entre turcos, kurdos, armenios, iraníes, judíos, libaneses y sobre todo… ¡ojo al dato! entre los italianos actuales…
Macu: Bueno, pero volviendo a la guerra… quienes lucharon en esa primera batalla documentada, tan decisiva en su época, fueron egipcios e hititas… Y en esa zona ahora llamada Oriente Próximo, no había enfrentamiento entre judíos y árabes, ni siquiera existía aun la religión musulmana, ni la cristiana… y tampoco había coches, ni el petróleo era valioso… así es que… ¿por qué fue aquella guerra?
Julián: Por el control de aquel Oriente Próximo… con su Mediterráneo, su Mar Rojo, su Golfo Pérsico y todas las rutas hacia Oriente pasando por allí… Por allí circulaban, con sus correspondientes derechos de aduanas, las mejores mercancías de todo tipo de la época y quien controlara esas rutas comerciales lo controlaba todo… Ese fue el motivo: el control del transporte y el comercio de la zona. Y aquella paz relativa que se firmó y que fue tan duradera consistió en repartirse el territorio, las rutas y el control de las mercancías…
Macu: Pues parece que estamos en lo mismo… pero ahora sin encontrar la solución… Aunque ni Trump, ni Netanyahu, ni los ayatolas contratan ahora poetas que les glorifiquen, ni artistas que construyan y pinten templos…
Julián: ¿Cómo qué no? Claro que sí… Sólo que ahora no se contrata a poetas ni a pintores… se hace de otra forma, con miles de incursiones en las redes sociales, con software de espionaje, con Inteligencia Artificial sin límites, con profusión de imágenes gigantes en las calles de Teherán… y más profusión aun de imágenes televisivas y demás armamento informático en el mundo entero… Sigamos… ¿Qué más guerras de la antigüedad demuestran que siempre estamos en guerra?…
Macu: Pues vamos a seguir con otra más moderna que la anterior, esta del 480 antes de Cristo, solo 25 siglos atrás, unos dos mil quinientos años en total hasta ahora… Fue una guerra decisiva entre griegos y persas (el actual Irán), y también fue un choque frontal entre Oriente y Occidente… Europa y Asia… Es una guerra estudiada y documentada de múltiples formas, en rollos de papiros, dibujada en vasijas griegas, pintada en el arte, guardada en investigaciones y archivos, y desde luego recogida profusamente, con muchas licencias y variantes a lo largo de los siglos, en la literatura, en el comic y en algunas películas…
Julián: La literatura, tanto si recoge ficción como si recoge historia comprobada, lo suele contar bien… Nos fiamos… ¿A qué libro vamos?
Macu: Para esta guerra he elegido una obra de teatro muy singular, nada menos que la más antigua de occidente que sepamos… Seguro que hubo mucho teatro anterior a esta obra, pero se ha perdido en la noche de los tiempos y en los diversos incendios de bibliotecas, así es que esta tiene el honor de ostentar el título de la más antigua… La escribió Esquilo y se titula Los persas…
Julián: Seguro que es interesante, porque Esquilo, además de escribir tragedias, estuvo en varias batallas de las Guerras Médicas, es posible que estuviera incluso en la más famosa, la de Salamina…
Macu: Estuvo en esas guerras, luchó, perdió en ellas a familiares, y por todo eso es más singular esta obra, porque, aunque ganaron los griegos y él era griego, en esta obra no aparece ningún griego, sólo intervienen los perdedores, los persas… que tuvieron que huir de Grecia y volver a Persia…

Julián: Entonces nada de honor y gloria para el vencedor en sus versos como en los dedicados a Ramsés…
Macu: Pues no, nada que ver… el griego Esquilo elije el punto de vista de los otros, se mete en el sentir de los enemigos… los personajes de la obra son todos persas y son ellos los que nos cuentan en detalle lo sucedido, su derrota y su sufrimiento…
Julián: Los actores son: un coro de ancianos persas, la reina Atosa, madre del rey Jerjes, un mensajero, el propio Jerjes, rey de Persia, y la sombra de su padre ya muerto, Darío… Menuda rareza, vamos a escuchar algo…
Macu: Estamos en Susa, la capital de Persia entonces, en la zona suroeste del actual Irán, cerca del fondo del Golfo Pérsico, y el escenario es justo delante del templo donde está la tumba del rey Darío… El coro de ancianos cuenta que el rey Jerjes se fue a la guerra a combatir a los griegos para conquistar aquel territorio y les dejó a ellos de guardianes de los tesoros… Unos describen el poderío del ejército que partió atravesando los caminos sirios y luego cruzando el mar, y otros lamentan que todos los soldados se hayan alejado dejando solas a sus esposas que lloran cada día…
José/Corifeo: Mas, ea, persas, vamos a sentarnos bajo ese antiguo techo, y apliquemos nuestro noble consejo, y meditemos (que es fuerza hacerlo): ¿cuál será la suerte de Jerjes, nuestro rey, el hijo de Darío, que por línea paterna su nombre nos ha dado? ¿Es la victoria, acaso, de las flechas? ¿O se ha impuesto la fuerza de las picas en punta rematadas?
Macu: Aparece entonces la reina Atosa, madre de Jerjes…
Araceli/Reina Atosa: … abandonando mi dorado palacio y el tálamo que un día compartí con Darío, aquí he venido. Que a mí también me roe el alma la angustia, porque yo, amigos míos, tampoco estoy sin miedo…/… Vivo constantemente entre nocturnos sueños desde que reclutara mi hijo ingente hueste y hacia la tierra jonia partiera, a devastarla. Mas hasta este momento nunca lo vi tan claro como el que anoche tuve…
Soñé que dos mujeres, bellamente vestidas, tocadas, una de ellas, con ropas a la persa, la otra a estilo dorio, por el linaje hermanas –a mi vista acudían– …/… Como patria tenían, una la tierra griega, la otra, el país persa. A lo que ver podía, estaban en discordia. Mi hijo, al darse cuenta, intenta contenerlas, intenta apaciguarlas. A su carro las unce luego, y sobre su cuello el arnés les coloca. La una se envanece de aquellos aderezos y a las riendas ofrece su boca obediente… la otra se encabrita, y con sus manos rompe los arneses del carro, y en su empuje lo arrastra con ella, y, ya sin freno, rompe el yugo en dos trozos.
Cayó entonces mi hijo, y Darío, su padre, acude compasivo, y, al descubrirlo Jerjes rasga las vestimentas que su cuerpo cubrían… Tal sueño tuve anoche, te digo. Tal fue la pesadilla, una horrorosa escena y horroroso relato.
José/Corifeo: No queremos, oh madre, ni aterrarte en exceso, con la respuesta nuestra, ni en exceso animarte. Acude con tus preces a los númenes todos, y, si has visto algo malo, pide que te lo aparten, y que lo bueno, en cambio, lo cumplan en tus hijos, y en ti misma, en la patria, y en todos tus amigos. Luego unas libaciones ofrendar deberías a la tierra, a los muertos.
Araceli/Reina: Los ritos que aconsejas, vamos a celebrarlos en honor de los dioses y del que está en la tierra, cuando a palacio llegue. Pero saber quisiera, amigos, una cosa: ¿Dónde se encuentra Atenas?
José/Corifeo: Lejos, hacia poniente, do acaba su carrera el sol, nuestro señor.
Araceli/Reina: ¿Es que abrigaba el deseo de apoderarse, acaso, de esta ciudad mi hijo?
José/Corifeo: Sí, que entonces la Grecia vasallo del rey fuera.
Araceli/Reina: ¿Tal es, pues, la abundancia de sus recursos bélicos?
José/Corifeo: Su ejército es tan fuerte que ha causado ya al medo grandes daños.
Araceli/Reina: ¿Y qué más? ¿Riqueza en sus palacios?
José/Corifeo: Fuente tienen de plata, tesoro de la tierra.
Araceli/Reina: ¿Brilla acaso en su mano el dardo que el arco tensa?
José/Corifeo: No, para la lucha picas y arneses con escudos.
Araceli/Reina: ¿Qué caudillo les manda e impera sobre el pueblo?
José/Corifeo: No se llaman esclavos ni vasallos de nadie.
Araceli/Reina: Y, ¿cómo, pues, resisten el ataque enemigo?
José/Corifeo: ¡Si incluso destruyeron la hueste de Darío!
Araceli/Reina: Cosas muy inquietantes dices para los padres de quienes han partido.
Macu: Es notable cómo aprovecha Esquilo para contarnos a través de la mirada persa cómo eran los griegos… “ni esclavos, ni vasallos de nadie”… Y en este preciso momento aparece a lo lejos un mensajero persa…
José/Corifeo: Pronto sabrás, espero, la verdad toda entera: por la forma en que corre el que se está acercando es persa a todas luces, y una noticia trae que alegra o entristece.
Carlos/Mensajero: ¡Ciudades todas de la tierra de Asia, oh pueblo persa, puerto de riqueza! De un solo golpe ha sido destruida nuestra prosperidad. ¡La flor de Persia aniquilada! ¡Oh Dios, es cosa mala antes que nada anunciar desgracias! Mas es fuerza explicar todo el suceso, persas: ¡Todo el ejército se ha hundido!
Todos: ¡Horror, horror, martirio aciago, horrendo! ¡Ay, ay! Llorad, oh persas, al oír tal desastre.
Macu: La obra se centra a partir de aquí en describir detalladamente el desastre de Salamina… el mensajero va contando cómo un griego astuto engañó a Jerjes haciéndole creer que el ataque vendría por allí, cuando en realidad fue por allá, y cómo se desarrolló la batalla en el estrecho del mar en donde está Salamina…

Carlos/Mensajero: Aquellos persas que se distinguían por su talla y valor, por su nobleza, los más constantes en su lealtad al rey, murieron vergonzosamente con la más deshonrosa de las muertes.
Araceli/Reina: ¡Ay de mí! Qué desgracia, amigos míos. Y, ¿de qué forma dices que murieron?
Carlos/Mensajero: Enfrente de Salamina hay una pequeña isla donde las naves apenas pueden fondear. (Jerjes) los había allí apostado para que, si a aquel islote venían a refugiarse náufragos del enemigo, dieran muerte a las tropas de los griegos, y salvaran a los suyos de aquel estrecho marino. Pero cuando el dios a los griegos hubo dado la victoria, desembarcan y ponen cerco a todo el islote, y ellos, no saben dónde volverse. Hostigados largo rato son por piedras disparadas con las manos, y, volando de las cuerdas de los arcos, muchas flechas les herían. Finalmente se lanzaron, todos a una, sobre ellos; les dan muerte, y, de sus cuerpos hacen una degollina, desdichados, hasta que a todos quitan la vida.
En viendo Jerjes la hondura de sus males, lanza un grito –se sentaba sobre un trono, en la cima de un collado, junto al mar, y desde donde toda la escuadra veía– al punto rasga sus ropas, rompe en agudo alarido y al ejército de tierra da órdenes a toda prisa; y sin orden ni concierto inicia la retirada. Tal es la calamidad de que puedes lamentarte…
Araceli/Reina: ¡Ay! ¡De qué forma las ilusiones persas ha truncado! Y, ¡con qué amargas represalias mi hijo ha castigado a la gloriosa Atenas! …/… Pero, dime, ¿do has dejado las naves que han escapado a su destino? ¿Puedes darme de ello noticia bien cumplida?
Carlos/Mensajero: Los patronos de las naves que salvarse consiguieron, siguiendo el viento, a una fuga desordenada se dieron. Pero el resto de la hueste por los campos iba sucumbiendo; parte, muriendo de sed; parte, perdido el aliento…/… Después los llanos aqueos y las ciudades tesalias nos acogen, cuando apenas víveres ya nos quedaban. Allí los más sucumbieron de hambre y de sed, que ambas plagas diezmaban a nuestras fuerzas.
Macu: Sólo unos pocos, entre ellos Jerjes mismo, lograron regresar a Persia… Ahí tenemos a Esquilo mostrando el dolor de la derrota de sus propios enemigos… mirando las cosas desde el punto de vista del contrario… tal vez para verse mejor a sí mismos…
Julián: Y dejando constancia de lo que pasa después de que las guerras se ganen o se pierdan… el regreso, el exilio, el penoso camino de vuelta de los derrotados, de los que quedan sin hogar, sin lugar donde quedarse, sin comida, sin nada… Como pasa siempre en las guerras, como ahora está pasando… Muy buen ejercicio el de Esquilo… mirar todo desde otro lado… Ya lo había hecho en cierto modo Homero… dos siglos antes… en algún momento incierto del Siglo VIII antes de Cristo… hace unos 2800 años…
Macu: Cierto… Bueno, si es que Homero existió realmente… porque quizá fueron varios los escritores… pero sí, la convención es que Homero es el autor de La Ilíada y La Odisea…

Julián: Y Homero, contándonos la guerra de Troya en La Ilíada, tanta presencia da a los griegos armados atacando las tierras de Ilión, que ahora llamamos Turquía, como a los troyanos defendiendo su ciudad… En La Ilíada se deja caer que la guerra era porque un príncipe troyano había secuestrado a Helena, la mujer del griego Menelao… eso da juego en literatura y queda más poético, pero en realidad aquella guerra era por lo de siempre… por el dominio de la zona para controlar sus recursos y su comercio… Y el secuestro de Helena les dio la excusa perfecta…
Macu: He elegido un pasaje interesante de La Ilíada, cuando el troyano Polidamas, después de una terrible batalla con muchos muertos, tiene la visión en sueños de un águila que vuela desde la izquierda desgarrando a un dragón, que aún se defiende… El águila tiene que renunciar a su presa para seguir volando… y Polidamas entonces advierte al príncipe Héctor que esa visión es un mal augurio… que significa que deben abandonar la lucha, porque incluso aunque Troya ganara a los griegos sin duda muchos troyanos morirán… Escuchad lo que responde Héctor a Polidamas:
Carlos/Héctor: En verdad, Polidamas, que no me agradan tus palabras, y tú mismo comprenderás que habrías podido darnos un consejo mejor. Si hablaste con sinceridad es que los dioses te nublaron la inteligencia, pues para dar crédito al incierto vuelo de las aves nos ordenas olvidar la voluntad de Zeus que truena en las alturas, y las promesas que me hizo y confirmó con un movimiento de su cabeza. Ni me inquieta ni me preocupa que los pájaros vuelen por mi derecha, hacia la Aurora o el Sol, o por mi izquierda, hacia las sombras de Poniente. ¡Sólo obedeceremos a la voluntad de Zeus, el que manda en los hombres mortales y en los Inmortales! El augurio mejor consiste en defender la Patria.
¿Por qué te asustan la guerra y el combate? Aun cuando todos cayéramos al pie de las naves griegas, tú no debes temer la muerte, ya que tu corazón no te dicta combatir con brío. Pero como te retires de la refriega, como instes a los guerreros para que huyan, no tardarás, herido por mi lanza, en tender el espíritu.
José/Homero: Habló así, y echó adelante, y siguiéronle todos entre inmenso clamor. Y Zeus, dueño del rayo, levantando en las cimas de Ida un torbellino de viento que cubrió de polvo las naves, amenguaba el valor de los aqueos para asegurar la victoria a Héctor y a los troyanos.
Macu: De forma muy literaria lo que queda reflejado ahí claramente es la disciplina militar que sigue imperando siempre y más en la guerra… los halcones siempre se imponen a las palomas: los soldados no tienen nada que pensar, lo que dice el general se hace sin discusión… que para eso es como si fuera dios, Zeus lo ha dicho, y ha decidido que se combate y que no hay más que hablar…
Julián: Por rematar esa escena, aunque los troyanos ganaron esa batalla en concreto, luego no ganaron la guerra… Y Troya fue destruida… y bueno, las guerras seguramente, en términos filosóficos, no las ganan ni siquiera quienes las ganan… porque la humanidad siempre pierde.
Macu: Otra cosa que refleja ahí Homero es, una vez más, el papel preponderante de los dioses en las guerras de los hombres… Eso le está fallando a Trump, que no tiene ningún Zeus ni un Amón al que invocar… En cambio, Netanyahu y los ayatolas sí tienen sus dioses correspondientes.
Julián: Los dioses dan mucho juego… Siempre los utilizamos, para todo y por supuesto para las guerras… Seguramente la guerra fue una razón poderosa para inventarlos. Porque todas las culturas de la humanidad se han provisto de uno o de muchos dioses y en todas las culturas humanas la guerra ha estado y sigue presente como estamos viendo.
Macu: Una cosa que tienen en común todos los dioses, desde los dioses sumerios hasta el Yave o el Alá de judíos y musulmanes, pasando por Zeus y toda su familia, por el Dios padre cristiano, su hijo Cristo y la Santísima Trinidad, por todas las triadas de antiguos dioses egipcios, y por todas las deidades hindús, mayas, incas, o cualquier otras… es que todos, todos, todos los dioses… son INMORTALES… no muere ninguno aunque participen en guerras… En cambio, lo cierto ciertísimo es que en las guerras muere mucha gente. Mucha. Y de forma atroz.
Julián: En las antiguas, el soldado que iba a morir y el soldado que mataba, se veían las caras y luchaban cuerpo a cuerpo… luego las armas han ido cambiando y ahora se mata más y mejor y a mucha distancia, en guerra limpia, se dice… sin ver a nadie de los que van a morir: con misiles teledirigidos, con drones armados… o como pasó al final de la Segunda Guerra Mundial, con bombas atómicas…
Macu: Pero como estamos mirando las guerras antiguas deberíamos escuchar alguna muerte directa de aquellas…
Julián: Pues ya que estábamos en Troya, sigamos escuchando a Homero… ya verás cómo en pocas líneas mueren varios…
José:

José/Homero: Ayax Oiliada cogió vivo a Cleóbulo, atropellado en la refriega, y le mató dándole con su espada en la garganta, y entró toda la espada cálida de sangre, y la muerte purpúrea y la Moira violenta oscurecieron los ojos del vencido.

Carlos/Troyano: Atacábanse Peneleo y Licón faltos de lanzas y combatían con sus espadas, Licón asestó un golpe en el cono del casco con airón de crin, y la espada hubo de romperse: pero Peneleo le pinchó en el cuello y entró entera la espada, y quedó la cabeza colgando por la piel. Licón fue muerto.
Julián/Griego: Y persiguiendo con rapidez a Acamas, que subía a su carro, le hirió Meriones en el hombro derecho y el troyano cayó y oscureció sus ojos una nube…
Macu: Tenías razón. En doce líneas, tres muertes sangrientas. No, no es literatura gore, es la guerra. Es La Ilíada, una escena cualquiera de lucha… No muy distinta, por cierto, de las muchas que podemos ver zapeando no por doce líneas, solo unos doce minutos por diferentes canales de televisión, incluidos los canales infantiles de dibujos: haced la prueba y lo comprobaréis… mínimo que entre tres y cinco criaturas, personas, animales o robots, son amenazadas, acribilladas, fulminadas, descuartizadas o evaporadas en ese zapeo… Y no digamos en los videojuegos…
Julián: Las muertes ahora en las guerras se esconden, no salen por la tele, son a distancia ya no se ven… Solo el humo lejano… la explosión… el edificio destruido… A partir de la guerra de Irak se empezó a usar la expresión “guerra limpia”, un eufemismo que significaba, no que no habría muertos, sino que los muertos no se iban a ver… La moda sigue, pero no cuela.
Macu: Cifras de muertos sí se dan… Por ejemplo, durante el asalto de Trump a Venezuela para secuestrar al presidente y dominar el petróleo se dijo que hubo cien muertos, y no por bombas, misiles o drones, sino causados con las armas del asalto… Soldado a soldado… También se dijo que Trump estuvo viendo las imágenes de ese asalto en directo desde su casa de Florida… mientras sucedía… porque los soldados llevaban cámaras en sus cascos…
Julián: Pero eso no se ha emitido… Sigamos… Decíamos que Homero en la narración de la guerra de Troya se ocupaba tanto de los aqueos, los griegos, como de los troyanos… es una forma de mirar con objetividad… mirar todo y a todos… Pero si hay alguien de la antigüedad que anticipó lo que deberían ser normas periodísticas no fue Homero… sino otro griego… Heródoto… de profesión viajero.

Macu: Sí, señor… Heródoto, que nació en Halicarnaso en el 484, cinco siglos antes de Cristo, hace pues 26 siglos… Halicarnaso, que ahora no sé cómo se llama, está en Turquía, y entonces era una colonia griega… y de allí salió Heródoto primero hacia Atenas y después a viajar por todo el mundo…
Julián: Y a escribir después de viajar. En su libro, Historia, se llama, dando nombre por primera vez a lo que ahora llamamos “historia”, contó todo lo que había visto, lo que había oído, lo que le contaron unos y otros, del pasado y del presente en el que vivía… y gran parte de esas historias era historias de guerra, de batallas… sobre todo de la guerra secular e intermitente de aquel momento, los constantes enfrentamientos entre persas y griegos…
Macu: Su editor, de Alejandría, dividió la Historia de Heródoto en nueve libros, nueve rollos en papiro en el original, un rollo por cada Musa… Y cuando murió, con 59 años, no se sabe bien dónde, si en Calabria, en Turios, o en Macedonia, en Pella… cuando murió, pasó a la posteridad por ese libro que afortunadamente nunca se perdió en el tiempo… se fue copiando y se reeditó de diferentes maneras a lo largo de los siglos y sigue vendiéndose… Escuchad lo que dice en el primer párrafo:
José/Heródoto: Heródoto de Halicarnaso presenta aquí los resultados de su investigación para que el tiempo no abata el recuerdo de las acciones humanas y que las grandes empresas acometidas, ya sea por los griegos, ya por los bárbaros, no caigan en el olvido. Con este objeto refiere una infinidad de sucesos varios e interesantes, y expone con esmero las causas y motivos de las guerras que se hicieron mutuamente los unos y los otros.
Julián: Lo mejor es que a lo largo del texto Heródoto va mencionando sus fuentes diciendo cosas como… “según los persas”… “a decir de los griegos”… “unos dicen que”… “otro en cambio sostiene”… “lo que me contó aquel”…
José/Heródoto: Me veo en el deber de referir lo que se me cuenta, pero no a creérmelo todo a rajatabla. Esta afirmación es aplicable a la totalidad de mi obra… Esa frase la escribí en el libro VII… Y de vez en cuando, en cada uno de los nueve libros, también cito a poetas y escritores contemporáneos míos o de antes… como Homero, de cuatro siglos antes que yo…o Esopo, Safo, Esquilo y otros muchos…
Macu: Un escritor leído, viajero, y que preguntaba a todos… Con muchos defectos, con imprecisiones varias, con ignorancia de cosas que tiene que dejar incompletas, la Historia de Heródoto es un ejemplo magnífico de los comienzos del oficio periodístico, en casi todas sus variantes incluido el reportaje… porque no se limita a contar una incursión, una batalla y reseñar el resultado según unos y según otros… también cuenta cosas de los protagonistas, cómo viven y qué hacen cuando no están en la guerra, cuáles son sus costumbres y muchas cosas más…
Julián: El famoso y magnífico periodista polaco Ryszard Kapuscinski, que escribió el interesante libro Viajes con Heródoto, va contando ahí sus primeros viajes como periodista, en el siglo XX, en plena época del telón de acero, y explica que hizo esos viajes con un libro importantísimo en su equipaje: la Historia de Heródoto… Y durante el viaje lee que el griego viajó, por ejemplo, a Egipto, para comprobar cosas que le intrigaban, como si la cultura egipcia era o no la más antigua… y que al llegar allí lo que más le fascinó fue el Nilo y sus misterios… y que se adentró en ellos… y que luego empezó a observar atentamente a los egipcios… y entonces lee lo que Heródoto escribe de los egipcios:
Nuria: … distan los egipcios enteramente de los demás pueblos en leyes, usos y costumbres…/… allí son las mujeres las que venden, compran y negocian públicamente, y los hombres hilan, cosen y tejen… Allí los hombres llevan la carga sobre la cabeza y las mujeres sobre los hombros. Las mujeres orinan de pie, y los hombres en cuclillas…/… ninguna mujer se consagra allí por sacerdotisa a dios o diosa alguna: los hombres son allí los únicos sacerdotes…/… En otras naciones dejan crecer sus cabellos los sacerdotes de los dioses; los egipcios lo rapan a navaja…/… Los demás hombres dejan sus partes naturales en su propia disposición, excepto los que aprendieron de los egipcios a circuncidarse…
Julián: … Observar y reseñar… costumbres y modos de vida… eso hacía Heródoto fascinando al periodista Kapuscinski… y a nosotros… Leamos de Heródoto algún fragmento de sus observaciones de guerra.
Macu: Pues he elegido uno que puede considerarse un antecedente claro del espionaje… Verás… En este momento Persia domina el Oriente Próximo, varias partes de Asia Central y algunas de Grecia y de Occidente, pero no la zona griega llamada Jonia… El rey de Persia, Darío, padre de Jerjes, está entre guerra y guerra en su capital, Susa… y ha nombrado consejero suyo a un griego que le había aconsejado muy bien para no cometer errores fatales en el Danubio… Ese griego se llama Histieo y sabe que en realidad lo que hace Darío es retenerle allí, vigilado… pero Histieo quiere liberarse y que Grecia luche contra Darío… y ¿qué hace?… Pues aprovechando que su yerno, Aristógaras, es el mandamás en Mileto, la ciudad más importante de Jonia, que está a tres meses de viaje desde la capital persa, le va a enviar con un esclavo un mensaje absolutamente cifrado y oculto… Escucha cómo lo cuenta Heródoto:
Araceli: Pues como Histieo hubiese querido prevenir a su yerno que convenía rebelarse, y no hallando medio seguro para pasarle el aviso, por cuanto estaban los caminos tomados de parte del rey, en tal apuro había rasurado a navaja la cabeza del esclavo que tenía en más estima; habíale tatuado lo que estimó conveniente; esperó después que le volviera a crecer el cabello, y crecido ya, habíalo mandado a Mileto sin más recado que decirle de palabra que pidiera a Aristógaras que cortándole a navaja el pelo le mirara la cabeza.
Macu: Aristógaras afeita la cabeza del esclavo… y lee. El tatuaje decía: Histieo a Aristógaras: ¡Subleva Jonia!… Y justo después empezó la gran guerra entre griegos y persas que acabaron ganando los griegos en Salamina…
Julián: Espionaje, mensajes cifrados… Muy importante en las guerras… Así ha empezado la última… Porque el Mosad sabía dónde estaba Jamenei, el ayatolá de Irán y su plana mayor… De espionaje precisamente habla Sun Tzu justamente al final de su famoso libro El arte de la guerra…
José/Sun Tzu: … sólo un gobernante brillante o un general sabio que pueda utilizar a los más inteligentes para el espionaje, puede estar seguro de la victoria. El espionaje es esencial para las operaciones militares, y los ejércitos dependen de él para llevar a cabo sus acciones. No será ventajoso para el ejército actuar sin conocer la situación del enemigo, y conocer la situación del enemigo no es posible sin el espionaje.
Macu: Así termina exactamente El arte de la guerra… La cultura china, más sofisticada, convierte el tema guerra directamente en un arte…
Julián: El arte de la guerra contiene una serie de normas para el buen guerrear escritas, según se supone, por Sun Tzu en el siglo V antes de Cristo… Es decir, hace unos 26 siglos… Es un libro infinitamente traducido que figura en las bibliotecas básicas de todas las escuelas militares del mundo… Un libro que conoció Napoleón, Maquiavelo y seguramente conocen todos los generales de la OTAN… o deberían…

Macu: Su parte más inquietante, en mi opinión, es su conocido prefacio, cuando el general Sun Tzu asegura al rey que puede formar un ejército absolutamente disciplinado y eficaz incluso con mujeres… Y se lo demuestra totalmente. Las adiestra con dominio inflexible y mata a varias cuando no le obedecen con exactitud… y claro, al final todas marchan un, dos, un, dos, un, dos, sin vacilar…
Julián: Esto les dijo cuando se reían en lugar de obedecer a los toques de tambor que les había indicado… Si no me hubiera explicado bien, o vosotras no me hubierais asegurado unánimemente que comprendíais lo que quería deciros, no seríais culpables; pero os he hablado claramente… ¿Por qué no habéis obedecido? Merecéis castigo, y un castigo militar. Entre las gentes de guerra, quien no obedece las órdenes de su general merece la muerte: por lo tanto, moriréis.
Macu: Y mata a varias… claro, y así las demás obedecieron siempre… El arte de la guerra se atiene cuidadosamente al oficio militar, como si fuera un arte, y expone la forma de hacer bien hechos los combates y si no, mejor no hacerlos… Una receta detrás de otra… aunque en muchas frases del tratado chino se insiste en que, lo mejor… sería siempre evitar el combate.
José/Sun Tzu: Todo el Arte de la Guerra se basa en el engaño.
El supremo Arte de la Guerra es someter al enemigo sin luchar.
Carlos/General leyendo: Capítulo II. Sobre la iniciación de las acciones
Una vez comenzada la batalla, aunque estés ganando, de continuar por mucho tiempo, desanimará a tus tropas y embotará tu espada. Si estás sitiando una ciudad, agotarás tus fuerzas. Si mantienes a tu ejército durante mucho tiempo en campaña, tus suministros se agotarán.
Las armas son instrumentos de mala suerte; emplearlas por mucho tiempo producirá calamidades. Como se ha dicho: “Los que a hierro matan, a hierro mueren”. Cuando tus tropas están desanimadas, tu espada embotada, agotadas tus fuerzas y tus suministros son escasos, hasta los tuyos se aprovecharán de tu debilidad para sublevarse. Entonces, aunque tengas consejeros sabios, al final no podrás hacer que las cosas salgan bien.
José/Sun Tzu: Por esta causa, he oído hablar de operaciones militares que han sido torpes y repentinas, pero nunca he visto a ningún experto en el arte de la guerra que mantuviese la campaña por mucho tiempo.
Nunca es beneficioso para un país dejar que una operación militar se prolongue por mucho tiempo…/…
“Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no debes temer el resultado de cien batallas. Si te conoces a ti mismo, pero no al enemigo, por cada victoria obtenida también sufrirás una derrota. Si no conoces ni al enemigo ni a ti mismo, sucumbirás en cada batalla”.
Julián: Conocerse y conocer al enemigo… Ingeniería militar… Cuando quien escribe sobre la guerra es militar las cosas cambian… porque no se ocupan de lo que pasa ni de lo que hace la gente… van al grano, al asunto… se centran en averiguar cuál es el terreno, con qué cuenta el enemigo, el diseño del plan, la mejor táctica… Quien lo hizo así unos siglos después de Sun Tzu y sin saber nada de los chinos, fue Julio César en el siglo primero antes de Cristo… unos 22 siglos atrás.
Macu: Los textos de Julio César también se leen, o al menos están, en todas las bibliotecas de las academias militares occidentales… Escucha como detalla, en su libro La guerra civil, sus observaciones, su análisis, en Hispania, junto al río Ebro y sus alrededores, para tener previstos y abastecidos a los soldados…
Carlos/César: Fabio intentaba ganarse el apoyo de las ciudades fronterizas con cartas y mensajeros. En el río Segre había hecho construir dos puentes distantes entre sí 4.000 pasos. Por estos puentes enviaba a forrajear, porque en los días anteriores había consumido lo que había a este lado del río. Casi lo mismo, y por el mismo motivo, hacían los jefes del ejército pompeyano… y con frecuencia luchaban entre sí en combates ecuestres.
Entonces, dos legiones de Fabio, según la costumbre diaria, habían salido como guarnición de los forrajeadores y habían pasado el río por el puente más cercano, seguidos por el bagaje y toda la caballería… de repente, la violencia de los vientos y la magnitud de la corriente cortó el puente y dejó aislada al resto de la caballería… Lo cual conocieron Petreyo y Afranio por los materiales que eran arrastrados por el río… rápidamente Afranio pasa cuatro legiones y toda la caballería por el puente cercano a la ciudad y a su campamento y fue al encuentro de Fabio.
Al tener noticia de su llegada, Lucio Planco, que mandaba las legiones, obligado por la necesidad, ocupa una altura y forma una línea de defensa en dos frentes para evitar ser rodeado por la caballería. Y habiendo entablado combate con número inferior de tropas, pudo resistir grandes ataques de las legiones y de la caballería.
Macu: A Julio César lo que interesa es la estrategia, los planes concretos… nada de dioses, ni loas al héroe… ni filosofías sobre esto o aquello… ni arte… solo logística, ingeniería, averiguaciones de dónde está el rival y cómo se mueve… y ¡órdenes!… eso es lo que cuenta… ganar.
Julián: Desde entonces y hasta ahora la guerra ha seguido evolucionando en tácticas, en ingeniería y tecnologías diversas, de comunicación, de espionaje y sobre todo en armas… Y nunca ha dejado de haber guerras… cada vez con más miles de muertos…
Macu: En los 21 siglos que llevamos después de Cristo, miles de libros se han escrito que hablan de la guerra… hay cientos de novelas en todos los idiomas, de todas las épocas, que cuentan los desastres que provoca… También hay mucha pintura y arte que lo refleja… Los desastres de la guerra, de Goya, están en la cumbre de ese género pictórico… y el Guernica de Picasso es un icono famoso… Lástima que en nuestros veinte siglos no se haya inundado el mercado con novelas, ensayos y artículos dedicados a estudiar e ilustrar sobre cómo evitar las guerras… Con lo conveniente que sería para toda la humanidad.
Julián: Pues… parece que sí, que siempre estamos en guerra y que vamos a seguir estándolo… así es que terminemos ya… aunque esta vez no hemos mencionado nada del Quijote…
Macu: Cierto… e imperdonable… pero lo solucionamos ahora mismo, porque echar un vistazo al Quijote es fundamental para nosotros… y hay varios soldados que aparecen en El Quijote… todos interesantes, sobre todo el que cuenta que estuvo cautivo en Argel después de una guerra… para ése, Cervantes se basó en su propia experiencia… Otro escritor que también fue soldado… Bueno, todos los soldados del Quijote merecen una visita lectora… pero, nos vamos a despedir con el más joven…
Araceli: Picaron hacia la venta; y a poco trecho toparon con un mancebito, que delante dellos iba caminando no con mucha priesa, y así le alcanzaron. Llevaba la espada sobre el hombro, y en ella puesto un bulto o envoltorio, al parecer, de sus vestidos, que, al parecer, debían de ser los calzones o greguescos, y herreruelo, y alguna camisa, porque traía puesta una ropilla de terciopelo, con algunas vislumbres de raso, y la camisa, de fuera…/… la edad llegaría a diez y ocho o diez y nueve años; alegre de rostro, y, al parecer, ágil de su persona. Iba cantando seguidillas, para entretener el trabajo del camino. Cuando llegaron a él acababa de cantar una…
Nuria/Soldado: A la guerra me lleva
Mi necesidad;
Si tuviera dineros,
No fuera, en verdad.
José/Don Quijote: Muy a la ligera camina vuesa merced, señor galán. Y ¿adónde bueno? Sepamos, si es que gusta decirlo.
Nuria/Soldado: El caminar tan a la ligera lo causa el calor y la pobreza, y el adónde voy es a la guerra.
José/Don Quijote: ¿Cómo la pobreza? Que por el calor bien puede ser.
Nuria/Soldado: Señor, yo llevo en este envoltorio unos greguescos de terciopelo, compañeros desta ropilla; si los gasto en el camino, no me podré honrar con ellos en la ciudad, y no tengo con qué comprar otros; y así por esto como por orearme voy desde manera, hasta alcanzar unas compañías de infantería que no están doce leguas de aquí, donde asentaré mi plaza, y no faltarán bagajes en qué caminar de allí adelante hasta el embarcadero, que dicen ha de ser en Cartagena…/… A la guerra me lleva la necesidad…
Si tuviera dineros, no fuera en verdad…

Siempre estamos en guerra (la más reciente presentación del Grupo Alejandría) se leyó en público por primera vez ayer, 15 de abril, en la librería Bar de Libros, junto a la plaza de Olavide, en Madrid.

Libros: Sinuhé, el egipcio, de Mika Waltari. Versos para Ramsés, de Tentaur. Los persas, de Esquilo. Historia, de Heródoto. La Ilíada, de Homero. Viajes con Heródoto, de Ryszard Kapusckinski. El arte de la guerra, de Sun Tzu. La guerra civil, de Julio César. Don Quijote de La Mancha, de Miguel de Cervantes. Y ‘Notas de guerras actuales’, de Alfonso Armada.
Lectores: José Serrano, Julián Salgado, Nuria Tesón y Araceli González Campa.
Guion: Macu de la Cruz.




