Transbordados

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Transbordador

 

 

 

Los transbordadores también van al cielo.

 

   Así el último vuelo del Atlantis ha supuesto la cuenta atrás de estas naves espaciales con las que nos podíamos ‘teletransbordar’ al futuro. Como no, ha pasado de ser basura espacial, flotando hasta el infinito, a una pieza de museo.

 

   ¡Qué mala es la nostalgia! La misma que mudanza tras mudanza nos obliga a mantener nuestros propios museos en el trastero.

 

   Igual pasó con «Verano azul», que a golpe de pedal y ‘No nos moverán’ se han mantenido jóvenes en nuestros televisores año tras año. Muy bonito, pero murió Chanquete ¿y quién se hizo cargo de La Dorada? Ahí continúa varada en la playa acumulando salitre y rayajos de llave «Loli x Paco», esperando a que alguien se la lleve a un museo.

 

   Lo cierto es que al concluir el servicio de los transbordadores espaciales perdemos algo más que el sueño infantil de ser astronautas. Perdemos además la paciencia haciendo el ‘transborrador de la renta’ y las esperanzas de que nos salga a devolver.

 

   Antes estaban en órbita y ahora tan fuera de onda como los ‘transbordadores de ángulos’ que usábamos en matemáticas; los mismos que arrojaba precisamente el profesor al grito de “¡Esto no es un medidor de ángulos!”. Daba igual esconderse, te podían alcanzar desde cualquier ángulo.

 

   Larga diva a los transbordadores que con sus grandes flotadores rojos surcaban el espacio como las estrellas de ‘Los vigilantes de la playa’. Y mirábamos boquiabiertos e hipnotizados preguntándonos: «¿Serán de verdad?».

 

…, 3, 2, 1. Zero

Si tuviera un título noveliario sería de suspense o de humor y si pudiera viejar me gustaría llegar a los 90 con buena salud. Mi madre siempre me regañaba por ser un optimista, no por ver el vaso medio lleno o medio vacío, sino por creer que podía beber directamente de la botella. También desde pequeño empecé a desarrollar el gusto por la música, ya que carezco de oído y tacto para tocar cualquier instrumento. Me confieso disléxico habitual, de los que van al cine a leer y devora los bocadillos de los cómics. Así que, bienavenidos a este viaje en blogo porque la realidad que nos rodea es diferente según el cristal con el que se mira, pero quizá, haciendo la vista gorda, podamos verla sin cristal. Por tanto, lo que nos queda es tomarnos la vida con mucho rumor, que la certeza absoluta nunca la vamos a tener e, iluminados por la lámpara del genio, veamos las coincidencias y las coinfusiones cotidianas. Que ustedes lo pacen bien.