Voidleer Videvuoto y la neocontemporaneidad

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“Mi teatro ha sido siempre una gran respuesta a todas las pretensiones politeístas de la amenosis circunloqual postrevolucionaria neoecológica.”

VoidLeer Videvuoto, el gran creador teatral de nuestra era, el polifacético hombre orquesta teatral, estrena esta semana en el Teatro del Telón Gordo su gran obra Nada. Nada de Nada. Absolutamente nada, y ha accedido a concedernos esta entrevista a pesar de que está muy ocupado con los preparativos del estreno.

Pregunta.- ¿De qué trata Nada. Nada de nada. Absolutamente nada?

Respuesta.- Como su propio título indica, no trata de nada. De nada de nada. De absolutamente nada. Me ha costado mucho escribirla, me he dejado los ahorros de dos décadas trabajando duramente, pero ha merecido la pena. Como dijo Deleuze, “¿quién da la vez?”

P.- Pero escribir una obra que no trata de nada es difícil, ¿no?

R.- Chomsky afirma que “no hay libro pequeño, sino mesa muy coja”. Cuando alguien de mi categoría se pone a escribir una gran obra que no trata de nada y lo consigue, como yo he hecho, pues ya se puede retirar a gusto.

P.- ¿Tiene usted edad de retirarse?

R.- Uno se retira cuando le llega la hora de retirarse. Como dijo Hannah Arendt, “pase y siéntese”.

P.- ¿Eso lo dijo Hannah Arendt?

R.- Eso lo dijo Hannah Arendt. Pero, como apostillaba Baudrillard, “Es con eso, y no con lo otro, con lo que yo.”

P.- ¿Con lo que usted, qué?

R.- ¿Con lo que yo, qué?

P.- La frase de Baudrillard.

R.- Como dijo Protágoras, “No repito las frases. Sobre todo cuando son de otro.”

P.- Muy bien traída esa frase de Protágoras, porque enlaza justamente con mi siguiente pregunta, ¿cómo son los protagonistas?

R.- ¿Qué protagonistas?

P.- Los de su obra.

R.- No tiene protagonistas. Como escribió Foucault, “tanto va el cántaro a la fuente…”

P.- Y si no tiene protagonistas, ¿qué tiene entonces? ¿Son todos antagonistas?

R.- Como afirmaba Heidegger, “es imposible conocer al mismo tiempo la velocidad y la posición de una cosa”.

P.- ¿Heisenberg?

R.- Heidegger. Pero, como diría Hobbes, “pásame la sal.”

P.- ¿El santo Hobbes?

R.- ¿Alguna pregunta más?

P.- Háblenos de su relación con los actores.

R.- No tengo relaciones con actores. Ni con actrices tampoco.

P.- Me refería a los actores y actrices de su obra.

R.- La conspiración prenihilista ante las juventudes soberbiadas francesas, ¿es una reflexión generacional? ¿Yuxtaposicional? ¿Diametral?

P.- Eh… no sé, dígamelo usted.

R.- En mi obra me hago siempre la misma pregunta. Una y otra vez. Una y otra vez. La misma pregunta. Me interrogo a mí mismo. Sin descanso. Soy implacable.

P.- ¿Y cuál es esa pregunta?

R.- ¿Tienes hora?

P.- Sí, las cinco menos cuarto. ¿Y la pregunta?

R.- ¿Tienes hora?

P.- Las cinco menos cuarto.

R.- Encuentro siempre una actitud en la sociedad que me circuncida, y por ello creo que no debemos escatimar en gastos para complacerla dándole teatro. Y mi teatro ha sido siempre una gran respuesta a todas las pretensiones politeístas de la amenosis circunloquial postrevolucionaria neoecológica en la que nos hallamos diametralmente inmersos, y es que un teatro basado en ideas neoliberales es antonomásicamente deliberado por circunferencia estática.

P.- Y esto os lleva a la siguiente pregunta: ¿cómo definiría su teatro?

R.- Modesto. Circunloquial. Reverberante. Aséptico. Locuaz en su inaparente mismidad. Inopinado en su cómoda raudez. Como dijo Zizek, “rabilargo y con patas”.

P.- ¿Como una rata?

R.- Como dijo Zygmunt Bauman, “si me das a elegir entre tú y mis ideas, me quedo contigo”.

P.- Y el panorama teatral actual, ¿qué le parece?

R.- El teatro está ahora en su mejor momento. Posee una gran carga simbólica descriptiva que nos hace a todos introspeccionarnos sin ambages. Y, como dijo Machado, “pásame la sal”.

P.- ¿Pero eso no lo dijo el santo Hobbes?

R.- La neocontemporaneidad no me place.

P.- No he hablado yo de neocontemporaneidad.

R.- Tampoco yo lo he hecho. De hecho, no creo haber hablado de nada en la entrevista. De nada de nada. De absolutamente nada.

P.- Un mes en cartel. De martes a domingo, a las 17h., en el Teatro del Telón Gordo. Empieza tan temprano porque dura siete horas.

R.- Sin intermedio.

P.- Al menos se podrá salir a hacer cada uno sus necesidades fisiológicas.

R.- No.

P.- El precio de las entradas oscila entre 91 y 57 € y ya están todas agotadas. Un aforo de 800 butacas agotado durante 4 semanas, a 6 funciones por semana, 24 funciones… Tengo aquí el dato… ¿19.200 espectadores van a poder disfrutar de Nada. Nada de nada. Absolutamente nada?

R.- No. No van a disfrutar nada. Nada de nada. Absolutamente nada.

@nico_guau

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El Gallinero
El Gallinero es la bitácora de un grupo de dramaturgos que interpretan el papel de un periodista. Un espacio donde se informa del teatro que no acostumbra a salir en los medios de comunicación, de los recovecos que componen la vida teatral de Madrid y los espectáculos/ espacios/ creadores/ gestores menos conocidos.   En El Gallinero escribe nico guau, y en una época escribieron muchas más gallinas: Antonio García, El Trapo, Folguera, la señora del fondo, Manuel Rodríguez, Muflón Silvestre, Pelma y gris, Turuleta, Vera Yobardé... Si queréis contactar con nosotros, podéis hacerlo en elgallinerofronterad @ gmail.com, quitándo lo espacios alrededor de la @.

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