Absent Friends

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The Divine Comedy: Absent Friends (Absent Friends, EMI, 2004)


«Llega un día en el que una luz se instala en tu mirada para confundirla. Te asomas a la calle y sólo ves una mancha, y entiendes que esa mancha es la moneda de tu vida, que ya sabe que ha comenzado a devaluarse».

Ángel Herrador


I. Cigarrillos

Durante la Primera Guerra Mundial, el reverendo anglicano Geoffrey Kennedy, solía ofrecer a los soldados heridos, mientras los auxiliaba espiritualmente, un cigarrillo de la marca Woodbine. Por esta costumbre, pasó a la historia con el mote de «Woodbine Willie».

Él es uno de los amigos ausentes de los que habla Neil Hannon en la épica canción que da título a su octavo álbum, Absent Friends. También nombra a Jean Seberg, Steve McQueen, Oscar Wilde y… a la perrita Laika.


Absent friends, here’s to them

And happy days, we thought that they would never end.

Here’s to absent friends.

Little Jean Seberg seemed

So full of life, but in those eyes such troubled dreams.

Poor little Jean.

Woodbine Willie couldn’t rest until he’d

Given every bloke a final smoke before the killing.

Old Woodbine Willie.

Steve McQueen jumped the first one clean

But the great escape he’d tried to make was not to be.

Maybe next time Steve.

Laika flew through inky blue

‘Til Laika neared the atmosphere and Laika knew

Laika’s life was through.

Oscar Wilde was a lonely child.

He fought and won acceptance from the world.

They smiled, they laughed, they praised,

They drove poor Oscar to his grave.

Absent friends, here’s to them,

And happy days, we thought that they would never end,

But they always end.

Raise your glasses then to absent friends.

 

II. Spleen

Con Absent Friends, Neil Hannon (o lo que es lo mismo: The Divine Comedy), consolidó un estilo y un prestigio que venía labrándose desde que en 1988, siendo un chaval, encontró el poema de Dante y decidió formar un grupo con ese nombre junto a un par de compañeros del colegio.

En su radiante catálogo de influencias podemos hallar a Scott Walker, Burt Bacharach o David Bowie, pero también a Stravinsky o Michael Nyman.

La elegancia, el spleen, lo barroco, la decadencia ilustrada, la ironía, el deseo, el dandismo, son conceptos habituales en la vida y obra de este hombre delgado y sublime, autor de delicatessen sonoras, de delicias pop envueltas en suntuosos arreglos orquestales que no distraen ni ocultan su esencia.

 


Tras el éxito y los ilustres premios obtenidos por su siguiente y hasta la fecha último álbum, Victory For The Cosmic Muse (entre ellos el Choice Music Prize y el James Joyce Award de la Universidad de Dublín), la actividad de Neil Hannon se ha repartido entre proyectos de televisión y teatro y colaboraciones varias (especialmente en Francia, con Jane Birkin, Charlotte Gainsbourg y Air).


III. Ausencias

Autor de una magna obra propia, Neil Hannon no desdeña aventurarse en arriesgadas versiones de clásicos del pop. Los resultados son delicadísimas revisiones de retos tan difíciles como Do You Realize? (posiblemente el mejor tema de The Flaming Lips) o esta adaptación junto a Yann Tiersen del eterno Life On Mars? de David Bowie.

Dos temas que, inevitablemente, también hablan de la ausencia.


Dedicado a Eduardo Iglesias Sempere (1967-2010)

Córdoba, 1967. Director de Boronía, revista de creación contemporánea. Licenciado en Sociología por la UCM, y Master de Periodismo El País . Ha colaborado en la Cadena SER, La Sexta, El País de las Tentaciones, El País Madrid, El Europeo, Ajoblanco, Diario Córdoba, El Gran Musical, Mondo Sonoro, Eureka Discos, Cosmopoética, Eutopía, Zum Creativos, etc. Fue director de la discográfica y promotora de conciertos Producciones El Hombre Tranquilo. Escribe una sección sobre música en la revista cultural Kiliedro. Ocasionalmente lee poemas y pincha discos.