Alepo, una isla en el mundo. Siria no volverá nunca a ser lo que era

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La guerra de Siria fue el lugar ideal para alimentar el crecimiento del Estado Islámico, quien comenzó como otros rebeldes que combatían el poder de Damasco, pero rápidamente comenzó una disputa territorial con otros grupos 

 

El presidente de Estados Unidos Barack Obama, ha pedido al Congreso de su país, 500 millones de dólares para apoyar a los rebeldes “moderados” Sirios. Quizás es el paso más importante que ha dado desde el comienzo de la guerra civil de Siria ya hace más de tres años. Está claro que esta nueva estrategia viene de la mano con el avance de EIIL (siglas en español) de Estado Islámico de Irak y el Levante o ISIS/ISIL (sencillamente Estado Islámico, o IS, para otros) y otros grupos insurgentes en Irak. En una campaña relámpago conquistó una porción nada desdeñable de territorio iraquí, incluyendo ciudades importantes como Mosul y Tikrit, que se suman a Faluja, la cual dominan desde principio de este año.

 

La guerra de Siria fue el lugar ideal para alimentar el crecimiento del EIIL, quien comenzó como otros de los muchos grupos rebeldes que combatían el poder de Damasco, pero rápidamente comenzó una disputa territorial con otros movimientos insurgentes. Su objetivo, crear un califato en lo que ellos llaman el Levante e Irak. De hecho el pasado 30 de junio pasado su líder máximo, Al-Bagdadi, anunció su creación.

 

La importante ciudad de Alepo sigue sometida a bombardeos día y noche, por bombas de barril cargadas de TNT lanzadas desde helicópteros, ataques de aviones Mig, y la artillería. Es una estrategia que ya fue utilizada por las tropas de Basha Al Asad en Homs y que, tras un largo sitio, lograron que los rebeldes rindieran sus posiciones en la ciudad. Homs, donde surgieron las primeras protestas, se perdió y los pocos rebeldes que quedaban resistiendo se replegaron al norte del país.

 

Ahora Alepo parece repetir su suerte. Los cadáveres yacen despedazados en las calles después de un impacto de artillería. No los levantan inmediatamente pues temen que haya un segundo ataque en el mismo lugar, como suele ocurrir. Las miradas al cielo de los pocos que quedan tratan inútilmente de ver el helicóptero o el caza gubernamental que sobrevuelan las zonas controladas por los rebeldes.

 

Los resistentes tratan de seguir con la vida. En la primera semana del Ramadán la temperatura alcanza los 42 grados a la sombra. A las 7 de la tarde los mercados abren rápidamente para que las personas hagan acopio de comida. Con la misma rapidez que abren, echan el cierre. Normalmente los bombardeos más intensos comienzan al caer el días y suelen durar hasta la mañana siguiente. Durante el día bajan su intensidad. El suministro de agua es escaso y no hay electricidad. Aunque son muchos los que cumplen con el ayuno, no son pocos los que llevan ayunando desde antes de que comenzara el Ramadán.

 

La situación en Alepo ha cambiado drásticamente en varias ocasiones, desde las primeras batallas, al inicio de las revueltas, cuando los rebeldes lograron hacerse con posiciones importantes, hasta el caos a causa de las agrias rivalidades que se desataron entre los grupos que controlaban diferentes sectores de Alepo. La guerra dentro de la guerra llevó a la creación del Frente Islámico, que unificó bajo su mando a varios grupos y combatió y logro expulsar de la ciudad al EIIL tras largos meses de lucha.

 

El director de la recientemente creada Defensa Civil de Alepo describe la nueva etapa de la guerra: “Ya no es una guerra de rebeldes contra el régimen, ni de religión. Es una guerra de supervivencia, una guerra por la humanidad”. Las calles están cada vez mas vacías, y escasa actividad en los frentes de batalla. Las jornadas se resumen en personas esperando que ese día no les toque a ellos. “Las bombas de barril son baratas, TNT, benzina, C4 en algunos casos y basura, escombros de la calle, latas…y a ni siquiera invierten dinero para matarnos, morimos gratis”, sentencia el director de la defensa civil.

 

La ruta que va desde Alepo hasta la frontera turca se llena a diario de carros y autobuses que buscan cada día salir del horror. Son pocos los que circulan en sentido contrario. En la provincia de Alepo se supo que miembros del EIIL crucificaron a nueve combatientes rebeldes. El EIIL domina casi por completo el este de Siria, con excepción del territorio kurdo, controlado por las Uniones de Protección Popular (YPG), milicias kurdas. Al predominio de EIIL va desde el este de la provincia de Alepo, se extiende a la ciudad de Raqa, cuyo control es absoluto, al igual que Deir Ezzor, a lo que hay que sumar sus avances en territorio iraquí. Por si fuera poco el drama, hay que sumar las campañas de bombardeos sistemáticos por parte del régimen, y el temor a que Damasco lace una ofensiva total contra Alepo.

 

Cuando las tropas iraquíes abandonaron sus posiciones en Mosul dejaron en manos del enemigo una gran cantidad de equipamiento militar entregado por Estados Unidos a Bagdad. La preocupación es ahora que las fuerzas del Estado Islámico utilicen este armamento para lanzar, al igual que el régimen de Al Asad, una ofensiva en toda regla contra Alepo.

 

Los combates entre las fuerzas del gobierno y batallones rebeldes de Jabhat Al-Nusra y otros batallones islámicos se han agudizado en el enclave industrial de Sheikh Najjar. Es en la ciudad en la que arranca la denominada “carretera de la muerte”, la ruta de Castello, que es duramente bombardeada, y que une a la ciudad de Alepo con el puesto fronterizo de Bab Al-Salama, en la linde con Turquía. Esta ruta ha sido una línea vital para la llegada de suministros, de alimentos y armas para Alepo y otras ciudades de la provincia con el mismo nombre.

 

Desde la semana pasada el EIIL ha hecho avances en el norte de Siria, tomando varias poblaciones, entre ellas la emblemática Dabiq, lo que puede significar un avance hacia Marea, bastión del Frente Islámico. Según informaciones del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, una de las brigadas pertenecientes al Frente Islámico, la brigada islamista Dawud, ha jurado lealtad al EIIL, lo que ha facilitado los recientes avances.

 

 

Siria no volverá nunca a ser lo que era. Mientras tanto, llegó el Mundial de fútbol, y terminó. El mundo, incluso algunos sirios en Alepo, lo siguieron con interés. Porque la vida continúa. Alepo parece una isla en el mundo. Condenados a su suerte, los civiles conviven diariamente con el miedo a los bombardeos indiscriminados y ahora el latente peligro del EIIL. Otros se han librado: porque han huido, o porque han muerto.

 

No se desvanecerán –al contrario– las consecuencias de una guerra que pudo haber dado un giro radical hace dos o tres años. Pero las potencias mundiales prefirieron mirar hacia otro lado. De momento, una consecuencia está sobre el tablero: la creación del Califato de Iraq y el Levante, que si su avance resulta ser tan rápido y efectivo como en Irak Alepo pueda caer del todo, la ciudad que alguna vez fue el epicentro de la llamada “revolución Siria” .

 

 

 

 

Mauricio Morales es bogotano de 32 años. En 2008 comenzó a desempeñarse como fotógrafo de planta para el diario bumangués Vanguardia Liberal. Viajó en diciembre de 2012 a Turquía para cruzar a Siria y cubrir la guerra como stringer para AFP, Polaris, European Press Agency y Terra Networks. Ha colaborando con medios como Semana, El Espectador, Esquire Colombia y The City Paper. Su trabajo ha sido publicado en The New York Times, Time Lightbox, L. A. Times, Washington Post, France 24 y Huffington Post, entre otros. Actualmente tiene como base Turquía. En Twitter: @moralesphoto

 

 

 

 

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Autor: Texto y fotos: Mauricio Morales, Alepo