Boa Mistura

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Orgulho

 

Decía Millás que el cuerpo resulta demasiado tosco para actuar como intermediario entre uno y lo real. Es cierto. Ni siquiera ayudándonos de prótesis como la conciencia somos capaces de relacionarnos con el mundo de manera decente. Primero lo intentamos con las religiones, ahora tenemos los gadgets. Unas y otros nos hacen creer que comprendemos más y mejor, pero sólo sirven para aliviar los síntomas del desastre. Dios y el iPad pertenecen a la misma familia de analgésicos.

 

Sin embargo el cuerpo es nuestra única realidad, lo único que tenemos, la mirilla por la que espiamos, la diana de nuestros enemigos y la chistera por donde nos entran los conejos blancos para engalanarse. El cuerpo es la llave que abre otros cuerpos y el espacio que hay entre ellos. El colectivo madrileño Boa Mistura lo sabe bien. Integrado por un arquitecto, un ingeniero, un publicista y dos licenciados en Bellas Artes, este activo grupo de artistas urbanos realizó a principios de 2012 una hermosa pieza de anamorfosis en una favela de Sao Paulo. La intervención –de una sencillez arrebatadora– reivindicaba el cuerpo que camina, mira y descubre por sí mismo, el hacer juntos para comprender mejor, la necesidad de regalar a quienes se la merecen la dignidad que habita en cinco palabras: belleza, amor, dulzura, firmeza y orgullo.

 

Hace unas semanas Boa Mistura publicó un estupendo vídeo sobre la experiencia. Por si no lo conocen, aquí se lo dejo: