De mi Diario : Semana 30 / 2020

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Weiß/Colonia, 19.7.

Pasada la medianoche : Vi de nuevo 20th Century Women [Mujeres del siglo XX], sobre todo por volver a ver a mi adorada Annette Bening, pero también por la peli en sí, nada mala. La de AB que me gustaría ver una vez más (y hasta dos) es Being Julia, [Conociendo a Julia], basada en la novela Theater, de Somerset Maugham: ¿cuándo carajo van a programarlamejor dicho: a reprogramármela? Nota bene: Debo releer la novela, esa y Servidumbre humana, y hacerlo pronto, porque en mi reloj de arena interno se va quedando vacía la ampolleta de arriba.

Vienen Angie & Vincent, se autoinvitaron a almorzar y tuvieron hasta el detalle de especificar lo que deseaban almorzar: las milanesas de Diny, famosas en el universo Bada Hansen, y de las que hoy ha hecho dos tandas, una con ajo, otra sin. De las primeras no quedó ni una, y las sin ajo se las llevaron en modo dog bag. No me dejaron ni una de muestra. Contaron mucho de sus vacaciones en los bosques de Baviera, de sus excursiones, entre ellas una a la Bohemia checa, con el Moldava y una cocina suculenta. Por mi parte les hablé de la película sobre la Kon–Tiki, y resulta que no sabían nada de la Kon–Tiki ni de Thor Heyerdal. Se llevaron las coordenadas para ver la peli en la mediateca del canal Arte. Nos saludamos y despedimos con abrazos y con besos. No sé si es un comportamiento comm’il faut, pero que nos quiten lo abrazao y lo besao.

He dedicado toda la tarde a escribirle una larga carta a Mario de la Torre, acerca de lo que él llama mi “trayectoria dramatúrgica”. Ha sido un buen ejercicio de rememoración y del que creo que puede extraer material bastante (mucho, tal vez demasiado) para su proyecto. Pero como le cito al principio de mi carta, «recuerdo lo que le dijo el propietario peronista del yate en que huía con todo lo robado, al capitán que le avisó de que con tanta carga podían zozobrar: “Mejor que so-sobre que no que fa-falte”».

Acaban de pasar Finding Neverland [Descubriendo Nunca Jamás], sobre James Barrie, a quien le debemos la figura de Peter Pan. Ha vuelto a seducirme la riqueza de la carpintería teatral en Londres, a principios del siglo pasado. Hace tiempo que creo que el teatro inglés tal vez sea el más desarrollado de todo el mundo, aunque seguramente quienes vivan en Inglaterra tengan un distinto parecer, no en vano las buenísimas teleseries de la BBC deben haber hecho mella en los hábitos de los espectadores británicos. Bienvenida sea la mella si la producen maravillas como la serie basada en Pride and Prejudice, de 1995.

Weiß/Colonia, 20.7.

2:30 am : Me decidí finalmente a verla, pese a todas mis prevenciones en contra: Mulholland Drive. Y las prevenciones no iban muy desencaminadas. Podría decir directamente que es una mierda, ¿y por qué no decirlo? Me parece una engañifa, desordenada, como medio borracha de una mezca de opio malo y whiskey peleón. Con decir que ni la extraordinaria Naomi Watts es capaz de salvarla, y a fe mía que se empeña en ello, con eso está dicho todo.

Nos encontramos con Babette en el Palladio, en la plaza Maternus, de Rodenkirchen. Hacía ya tres años que no nos veíamos, desde la fiesta de sus 50 años. Entretanto se ha separado de Jörg y se la ve muy bien, y me conmueve la alegría, no se cansa de repetirlo, que siente al verme de nuevo: con Diny sí se ha visto un par de veces en estos tres años. Babette es entre otras cosas, uno de los personajes dolientes de mi cuento “El nudo Windsor”, donde aparece bajo el nombre de Jeannette. Ella y su hermana Katya son para Diny y para mí como si fueran de la familia, su madre murió en los brazos de Diny, que la atendió hasta el último momento. Fueron los vecinos con quienes hemos convivido el mayor número de años, más de veinte, ellos en el piso superior al nuestro. Cuando niñas, Babette y Katya, venían todos los domingos a jugar con nuestros hijos en el salón, mientras los adultos seguíamos durmiendo. A propósito de mi cuento, estuve en su día tentado de colocarle como epígrafe el verso de Shelley: «No levantéis el velo pintado al que quienes viven llaman Vida», que Somerset Maugham antepone –sin el “No levantéis”– a una de sus mejores novelas, El velo pintado (que inspiró una espléndida peli protagonizada por Naomi Watts y Edward Norton). Pero quién soy yo para enmendarle la plana a don Somerset.

Weiß/Colonia, 21.7.

2:15 am : He visto seguidos el DVD de When Saturdays Comes [Camino a la gloria] y en TV el film The Post [Los archivos del Pentágono]. La peli de Maria Giese tiene unos intérpretes de lo mejor del cine inglés, y me atrajo mucho como todas las pelis británicas ambientadas en medios proletarios. Sólo le pondría como falta que su protagonista es demasiado mayor para triunfar en un equipo de la Premier League. En cuanto a la de Spielberg, la creo una obra menor, aunque no dejo de reconocer su mérito al patearle la espinilla a the fake president.

En La Modicana nos atiende estos días un joven aprendiz (la persianita se ha ido de vacaciones al Algarve, con su marido portugués). Como no nos conoce, nos trae vasos de vino en vez de las jarritas con un cuarto a que estamos acostumbrados y que aparecen como por ensalmo sobre la mesa cuando está la persianita. Diny encarga unos fettucine con setas, Carlitos una ensalada de esos que llaman calamares baby, y Ulli y yo nos decantamos con buen olfato por los raviolines caseros con gambas y piñones, que son una pura delicia. Hmmmmmmmmmm

Cuando ando tan desnortado como en estos días, y sin ganas de hacer nada, muchas veces, como hace hora y media, busco en Youtube los vídeos de L’Arpeggiata, y me veo uno tras otro, casi sin pausa, con los auriculares aislándome del mundo y sus miserias. Comienzo, siempre, por los primeros 12’ de su concierto en el auditorio de la Escuela de Música en Póvoa do Varzim, al norte de Oporto, son algo fuera del tiempo, sobre todo el baile desencadenado de la bacante, así deben haber girado como peonzas las danzarinas de Gades (ya famosas en tan lejanos tiempos) durante sus orgías en Roma. Salgo del trance porque si no me pierdo. Pero entretanto la música me ha salvado de la desesperación y la tristeza. Grazie tante, L’Arpeggiata.

Weiß/Colonia, 22.7.

1:45 am : De The Last Word [Mi última palabra] la crítica Manohla Dargis escribió en The New York Times: «Una comedia dramática agridulce que sería insoportable sin ella», y esa “ella” es Shirley MacLaine. Me pregunto por qué ciertos actores aceptan ciertos papeles, e ingenuamente creo que es porque quieren seguir demostrándose que son buenos cuando la verdad es que no tienen ninguna necesidad de hacerlo. Puedo entender que Spencer Tracy, sabiendo tan próxima su muerte, aceptara interpretar el papel de Matt Drayton en Adivina quién viene esta noche: seguro estoy de que quiso dejarle al mundo una declaración pública de su amor a Katherine Hepburn, en el monólogo con que concluye la cinta. Es una de las más hermosas escenas de amor que se haya filmado nunca. Y todos los presentes saben que esas serán las últimas palabras que Tracy habrá dicho al final de una carrera sin igual. Katherine Hepburn llora, y las lágrimas son auténticas, él acaba de decir sobre la joven pareja: «Lo único que importa es lo que sienten, y cuánto sienten, el uno por el otro. Y si es la mitad de lo que sentimos [mi esposa y yo], eso es todo». Entiendo, pues, que Tracy aceptara el papel: murió 17 días después de terminado el rodaje, y Katherine nunca vio, nunca quiso ver, la peli ya terminada. Pero Shirley MacLaine no tenía ninguna necesidad de rodar esta peli sobre un obituario. El suyo ya está escrito y duerme en las gavetas de todos los diarios del mundo, ojalá por muchos años todavía.

Le regalé ayer a Andrés Hoyos un tuit donde digo que «la tolerancia es una virtud inventada por los neerlandeses para camuflar su calvinismo», y él, que tantos tuits míos ha subido a su cuenta de Twitter, me escribió para decirme que éste no, puesto que contradice en parte su columna de mañana en EE. Leo hoy su columna, y tiene razón, pero también yo, por más que yo también crea en la tolerancia pero no en la de cuño neerlandés, que «si le arrascas un poco la cal del blanqueo», como diría mi abuela Remedios, se le ve la cara a Calvino.

Aparece en Nexos mi artículo sobre Manuel Puig y sus “ojos de Bette Davis”, y José Luis, desde Nicaragua, me da las «gracias por ese texto que devoré casi sin respirar». Le respondo ipso fuckto: «Manolo era una persona muy peculiar. Sencillo, modesto, tímido, sin darse nunca a valer. Le tuve gran afecto, como a Severo Sarduy, y como no se lo he podido tener a Miguel Barnet, mis tres amigos homosexuales entre los escritores latinoamericanos. Digamos que Manolo y Severo eran chocolate, y Miguel es fresa. A ver si así consigo explicártelo».

Pilar me publica en su cuenta este tuit: «La Casa Blanca confirma que a the fake president, durante su test cognitivo, no se le hicieron preguntas cuyas respuestas no hubiesen sido ensayadas antes en el despacho oval. “Aún así, comentó lacónica la portavoz, estábamos inquietos por el resultado”». Una tuitera le deja un comentario escandalizado: «Pero eso es ilegal. ¿Ensayar o darle las respuestas al paciente? O my God! ¿hasta dónde va a llegar esta Administración?» O my God, digo yo también, sin mesarme los cabellos porque soy calvo con mancha, a lo Gorbachov: lo que revela este comentario es que la cizaña sembrada desde la Casa Blanca a lo largo de casi cuatro años parece que ya nubla el entendimiento de muchos ciudadanos, hasta el punto de no saber distinguir una noticia de una sátira. Pobres gringos¡Tan lejos de Dios y tan cerca de la Casa Blanca! Si por lo menos fuera de Casablanca

Weiß/Colonia, 23.7.

2:00 am : Empecé a ver Flatland, un road movie sudafricano con el atractivo adicional de estar casi todo hablado en afrikaans, lo que para mí era una novedad absoluta y me divertía cazar las similitudes con el neerlandés, amén de los arcaísmos y lo primitivo de los neologismos, por ejemplo “beeldradio [=radio con imágenes]” para designar a la TV. Pero no logré salir del marasmo en el que vivo, al rato empecé a zapear buscando en otros canales, y no había nada que mereciera la pena ponerse a ver, o sí lo había y no me llamó la atención.. Apagué el televisor, vine a escribir esto y me voy a la cama, hundido.

Mi artículo en Nexos dedicado a Manuel Puig ha tenido una resonancia que no me esperaba en el mundo de los asesores y abogados fiscales mexicanos, como se desprende de algunas de sus cuentas Twitter. ¿Y por qué no?, me digo. Kafka era empleado de una compañía de seguros, de algún modo se tenía que ganar la vida. Y los asesores y abogados fiscales mexicanos no tienen por qué ser menos lectores que los estudiantes de la UNAM. Hablando en plata, casi me parece (o me cae) mejor que me lean asesores y abogados fiscales a que me lea toda la UNAM en pleno y comisión permanente.

Otro eco de mi artículo sobre Manolo me llega de MM: «Qué estupenda columna, Ricardo. Ahora me doy cuenta de que leí a Puig (cuando se acababa de publicar en México) sin haber entendido nada, absolutamente nada. El mundo homosexual era para mí tan remoto e ignoto en aquel entonces (lo sigue siendo, aunque ahora comparto casa con una amiga lesbiana) que mis percepciones deben haber sido tan atinadas como las que podría tener un extraterrestre. Pero luego de leer tu columna me entran ganas de volver a leer El beso de la mujer araña». Lo que me parece muy bien, aunque no sé por qué insiste en llamar “columna” a mi texto.

Weiß/Colonia, 24.7.

1:35 am : Decidí volver a ver el DVD de Donnie Brasco, pero sólo llegué a la excursión en yate en aguas de Miami. Me pasó lo mismo que anoche, no logro interesarme por lo que pasa en la pantalla, con absoluta independencia de que ya lo sepa. Es otra cosa. Es una rotura interior que no atino a coser para que cicatrice. E igual que ayer me puse a zapear en busca de alguna peli, algún documental que me llamase la atención, y nada. Porca miseria! Un whisky más y al catre.

Larga charla con Teresa, que vive en Wolfsburgo, a la sombra de las torres de la Volkswagen. El pretexto de la llamada fue saber si tenía intención de viajar próximamente a Medellín o si sabía de alguien que fuese a viajar de Medellín a Europa, para que me trajese el ejemplar de la novela de Ana, Amor en la nube, que ella me quiere enviar. Ni modo, como dicen los cantinflos. Pero tuvimos una plática muy linda y divertida acerca de la tuiteratura, a la que Teresa era en principìo reacia y espero haberla convencido de que en ella, según dije en mi artículo sobre el tema, en La Jornada mexicana, «hay de todo, como en botica, y si bien hay bastante Purgatorio, harto Limbo y, como en el mundo dantesco, una enormidad de Infierno, no es nada desdeñable la porción de Paraíso»

Weiß/Colonia, 25.7.

2:30 am : Terminé de ver Donnie Brasco, reafirmándome en mi convicción de que Al Pacino es mucho más actor que Robert de Niro, y alcancé a ver la segunda mitad de Open Range, peli que me fascina y de la que creo que es el mejor western de los últimos tiempos.

En el cuaderno de esquelas fúnebres del Kölner Stadt Anzeiger aparece hoy la de una ex vecina nuestra muerta exactamente un día antes de cumplir los 90 años. Al lado, como contraste, y con una foto que recuerda su joven belleza, la de una chica de 22 años, esquela que va signada por «Mama und Mapa». Me deja pensativo, pero casi desde el primer momento estoy seguro de que la chica muerta era hija de una pareja lesbiana en la cual, como en The Kids Are All Right [Los chicos están bien] Mama será la que en la peli es Julianne Moore, y Mapa, la que actúa Annette Bening. Por cierto, qué linda peli, hace tiempo que no la he vuelto a ver.

En la correspondencia de Luise Mejer con Heinrich Christian Boie encuentro esta frase de ella: «Nunca se ha pensado y escrito tanto sobre la educación como ahora, y nunca se ha educado a gente más blandengue que ahora». La carta no está fechada ayer, sino el 28 de enero de 1875, cuatro años y medio antes de la Revolución Francesa.

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Ricardo Bada
Ricardo Bada (Huelva/España, 1939), escritor y periodista residente en Alemania desde 1963. Autor de numerosísimos libros, desde La generación del 39 (cuentos, Nueva York 1972) a El Canto XXV (novela breve, Copenhague), es o ha sido colaborador de medios como Revista de Occidente, ABC y Cuadernos Hispanoamericanos (España), El Espectador y El Malpensante (Colombia), Nexos, La Tempestad y La Jornada (México), La Nación (Costa Rica)…

8 COMENTARIOS

  1. Repasé el texto dos veces antes de subirlo a la red, pero ni por esas, tan justo en la última línea afoljé el llegar, como el caballo perdedor en el tango “Por una cabeza”. Naturalmente la carta está fechada un siglo antes, en 1775. Gracias, Esther, porque si no me lo hubieras dicho, seguiría sin verlo.

  2. Grazie tante, caro Guglielmo, y sí, la anécdota la cuento tal y como la oí por primera vez en Buenos Aires, y le asignaban la autoría al Intendente municpal (=Alcalde) de la ciudad durante el primer peronismo. En Huelva no la oí en los casi 24 años que viví en nuestra Troglodia natal. Y sí también, doña Annette es “otra cosa”, como decía Rolando Hinojosa para ponderar la excepcionalidaad de alguien. Cuidaos mucho del Franco invisible (a) Covid19. Y feliz domingo.

  3. Leí el diario de la semana 30 bajo la parra y un aspersor de los que expulsan el agua pulverizada, única manera de estar a la intemperie en esta torrida Mesata.
    Para no levantar velo alguno, me sirvo de un buen vino tinto, da buen resultado para burlar a la melancolía.

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