De mi Diario : Semana 42 / 2020

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Weiß/Colonia, 11.10. 

2:00 am : Estuve viendo el 2:1 de Alemania contra Ucrania, primera victoria alemana en este año, si no me equivoco. Y ante casi 18.000 espectadores, por fin volver a sentir ese sístole y diástole del fútbol que es el ruido del público. Luego volví a ver Buena Vista Social Club porque algo me quedó rechinando de lo que escribí la vez pasada, y es que efectivamente no he mirado nunca los subtítulos de lo que se habla en español, pero sí los de cuando se habla en inglés. Además, esta vez también miré los “españoles” y descubrí que al decir Barbarito Torres que el laúd lo llevaron a Cuba los trovadores medievales, el trujamán eludió el gazapo y tradujo “cantores ambulantes”.

Pepe Oliver me escribe, tan cariñoso como siempre, mandándome un artículo suyo sobre la actual situación a causa del Covid19 y que una de sus estrategias para llenar el vacío que por paradoja produce el confinamiento, es la lectura de literatura en fragmentos, y cita un cuento de Heimito von Doderer, uno de mis escritores austríacos favoritos. Lo aproximo mentalmente mientras lo leo, sonrío, paso lo aproximado aquí, a la pantalla: «EL DESAYUNO: Esta mañana desayuné en la bañera, algo distraído. Vertí el té en el pocillo destinado al cepillo de dientes y eché dos terrones de azúcar en la tina, pero no bastaron para endulzar lo bastante tanta cantidad de agua». Chapeau!

Después de leer mi diario, Blancanieves me cuenta desde Belgrado: «Tu historia de Antonio Machín me hizo recordar algo que me contó una mujer hace más de 30 años. Aunque es muy diferente de tu experiencia con un negro de carne y hueso, seguro que te hará reír. Todo ocurría, si no me equivoco, a finales de los años 1950 o comienzos de los sesenta. Su abuela vivía en alguna aldea del fin del mundo y no conocía más que los entornos de su pueblo. La vieja ni sabía que existían razas diferentes, gente diferente. Y, bueno, una vez la trajeron a Belgrado para que pasase un tiempo con su familia, y salieron juntas a dar un paseo por la ciudad. En la calle, la abuela vio a un negro, se asustó y dio un gritó al ver a “un hombre carbonizado”».

Weiß/Colonia, 12.10.

Pasada la medianoche: En el canal Arte pasaron un documental muy bueno sobre Jean Paul Belmondo, cuajado de anécdotas divertidas. Una de ellos es descacharrante. Estaban filmando en Brasil, donde llegaron a Manaos y el único hotel comm’il faut estaba ocupado por turistas gringos. Pero sólo hasta entrada la tarde, porque Belmondo fue el mercado de la ciudad, compró algunos cocodrilos “bonsai” y los repartió por los bidets de las habitaciones de los gringos. Ni que decir tiene que huyeron del hotel como si los persiguiera Sitting Bull al frente de sus sioux, y la tribu del equipo de la peli francesa tuvo, pues, donde alojarse. Comm’il faut.

En Árbol Invertido publican mi alfabeto de Mafalda con un lay out de lujo, e incluyen al final esa viñeta donde Mafalda grita a voz en cuello: «¡¡¡Paren el mundo que me quiero bajar!!!» Después de leerlo, Manu me dejó en el foro un comentario bien elocuente por lo breve: «Si Mafalda estuviera en Madrid en estos momentos, aun sin detenerse el mundo, se tiraba de cabeza».

Diny guisó para la cena una sopa de setas y albondiguillas de carne picada que fue pura delicia. La hizo con tres clases de setas, de las que usó una de ellas disuelta como caldo, un caldo espeso bien sabroso, y las otras como tropezones igual que las albondiguillas. HmmmmmmmmmmLo más interesante, empero, es que Diny no estaba satisfecha, dice que lo va a intentar de nuevo dentro de unos días, esperando que le salga mejor. Perfeccionismo se llama esta figura. Lo sé de buena tinta.

Weiß/Colonia, 13.10.

2:00 am : Acaban de pasar en el canal ZDF Info una documenación acerca de siete presuntas conjuraciones: La del atentado a las Twin Towers el 11.9.2001, la de los protocolos de los sabios de Sión, la del primer alunizaje humano (¡oh manes de Stanley Kubrik!), la del accidente en París donde perdió la vida la dizque “princesa de los corazones”, la del ataque aéreo japonés a Pearl Harbour, la de la no muerte de Elvis Presley, y la de la muerte desde las nubes, las estelas de los aviones de retroproplusión a chorro, condensadas en el cielo. De las siete, cinco son de origen gringo. Llego a la conclusión de que sí hay una conjuración, debe ser una manejada por la CIA, el FBI y la NSA para hacernos creer que tan sólo nos salvaremos del Juicio Final actuando toda la población mundial como extras de una megaproducción de Hollywood.

En La Modicana, al llegar nosotros, sólo una pareja de mujeres maduras que poco después pagan y se van. Ulli encarga una dizque “ensalada de otoño” (aunque la montaña de vegetales que le traen  no parece un montón de hojas caídas de los árboles), Diny una lasaña, Carlitos un carpaccio creo que de salmón (pescado en todo caso) y yo espaguetis con rape y mejillones, porque desde hace un par de semanas me da en la nariz que la signora está dándole salida a las reservas de pescado en su frigorífico, y me aprovecho de ello. Hoy, una vez más, tuve que dejar ⅔ de espaguettis en el plato, de manera que le hice el día (esto es: la cena) a Carlitos. Antes, durante y después de comer hemos charlado de milyuna cosas, con la espada de Damocles de un nuevo posible confinamiento dentro de poco, si no se logra bajar la curva de afectados por el Covid19. Virus hijueputa.

Weiß/Colonia, 14.10.

Vino el Dr. Ruppert para la extracción de sangre y como de costumbre tuvimos un rato de palique sobre bueyes perdidos, como dicen los uruguayos. El buen Dr. Ruppert es bastante escéptico en lo que se refiere al Covid19, y yo también, aunque con miedo a equivocarme. En lo que respecta a payasos como the fake president y su clon de Downing Street 10 coincidimos por completo. No sin reconocer que son payasos peligrosos, que nos congelan la risa cuando nos reímos de ellos.

Mi horóscopo del día en el Kölner Stadt Anzeiger: «Quien se esfuerce lo suficiente para surfear en tus pensamientos y sentimientos, se sorprenderá al darse cuenta de lo excitante y fascinante que puedes ser. Eres como un tesoro escondido para los elegidos». Lucho con la tentación de enviar mi dirección al diario y advertir: «Por favor, hagan fila y respeten los protocolos sanitarios».

Hannah Arendt nació hoy hace 114 años y una cuenta Twitter alemana la recuerda con una cita suya: «@ris_history: “No hay pensamientos peligrosos; lo peligroso es pensar”».

Le doy las gracias a Pepe Oliver por el enlace con su conferencia en la Escuela Superior Popular de Tubinga, «que tanto he disfrutado y que ya la pasé a quince amigos (catorce + Diny, para ser exactos) y de la que tanto he absorbido. Hago mías tus palabras sobre la traducción como transbordador y no como puente. Fíjate que cuando publico mis versiones de poemas de otros idiomas (la mayoría del alemán) las llamo “aproximaciones”, a lo mejor me animo un día y las llamo “transbordos”. Y me pareció muy bonito lo que dices acerca de que vas a tener una traducción gestual de tus textos. ¿Cómo se dice con gestos “La noche se puso íntima / como una pequeña plaza”?, los dos versos que más me gustan de García Lorca. Fíjate que yo tengo hecha una experiencia idiomática del mismo linaje, y fue cuando el 50.º aniversario de Mafalda, en que confeccioné varios alfabetos de sus historietas teniendo como premisa que mis lectores fuesen ciegos; es decir, yo debía traducir al idioma escrito lo que sólo existía como cómic y hacerlo de tal manera que el ciego “viese” el cómic a través del soporte de mi texto. Al procedimiento lo bauticé como “Braille para el oído”. Te copio el enlace con uno de esos alfabetos, de los que eché mano ahora, cuando se murió Quino (fíjate en especial en mi descripción en la F)». [Tres veces “fíjate”, qué cero en Redacción en la escuela, joder. A mis 81 años, cuatro meses y cinco días. ¡Joder!]

Weiß/Colonia, 15.10.

0:25 am : Una peli que no conocía del director quebecois Denis Villeneuve, Enemy [El hombre duplicado en Argentina, Chile y Perú, Enemigos idénticos en México, y en España, más castiza, Enemy], un film inquietante pero no convincente, del que me entero por los títulos de crédito al final que está basado en un relato del santón Saramago. Espero que no sea tan disparatado como la peli. Y a renglón seguido vino la compensación, con un documental formidable sobre la vida y la obra de Margaret Atwood. Qué mujer impresionante, qué fuerza, qué talento. El título de su primera novela, La mujer comestible, me lleva a pensar en Come, este es mi cuerpo, el libro de mi deuda estherna. Le pasaré el enlace con este reportaje, de repente ignora esa coincidencia.

Es la primera vez en mi vida que he visto una sitcom. Una titulada Catástrofe, inglesa. Lo hice porque me interesó la historia de su creación. Los protagonistas, Sharon Horgan y Rob Delaney, la ofrecieron a la BBC, que la rechazó, y entonces se la propusieron a un canal privado, donde la aceptaron y ya van por la cuarta temporada. Además, con muy acuerdo pensé que si era tan buena como la calificaba TVMovie, la revista quincenal con la programación de TV, como es lógico prescindiría de las risas pregrabadas, ¡y acerté! Lo de las risas pregrabadas es natural (qué digo natural, incluso es obligado, de precepto) para los telespectadores gringos, que son la versión antropomórfica de los perros de Paulov, pero acá están de más.

Weiß/Colonia, 16.10.

Vino Rebeca a limpiar las ventanas del apartamento y a prohibirme que me suba a la escalera de mano o los taburetes con escalones de la cocina y de mi cuarto de trabajo, para buscar libros o archivadores. Además quiere que deseche los vídeos (VHS) que ya son obsoletos como soportes de pelis o documentales. De alguna manera siento que está adelantando tareas para cuando yo me muera. Pero no dejo de reconocer que tiene razón. Y a quien tiene razón siempre se la doy.

Joaquín ha publicado en EE un excelente texto acerca de la voz de Mafalda, y se lo comento: «Corroboro lo que dices en tu buenísima columna, que irá entre mis lecturas recomendadas del domingo. Un día lejano me reuní con García Márquez en París, en su café predilecto, el Select, en el boulevard de Montparnasse, con el encargo de la más poderosa emisora alemana, Radio Colonia (WDR), de convencerlo para que autorizara una adaptación de Cien años de soleda a lo que en alemán se llama Hörspiel, en inglés radio play y en español radioteatro. Me adujo las mismas razones que aduces tú en tu texto, y se puso muy serio cuando le dije que en ese caso debería prohibir que se tradujeran sus obras a cualquier idioma, porque el coronel Buendía que se imagina un lector alemán a partir de la traducción alemana, por muy fiel que fuese, poco tendría que ver con su coronel, empezando ya por el sustantivo de su escalafón profesional: Oberst. // De aquella reunión hay un testimonio fotográfico que tiene una historia muy linda. Estábamos en plena charla cuando se acercó a nuestra mesa un fotógrafo colombiano que parece que esperaba encontrarlo alguna vez en el Select y le pidió permiso para hacer unas fotos sin molestarnos en absoluto. GM le preguntó para qué agencia trabajaba y le contestó que era free lancer. GM le dio el permiso y al cabo de varias tomas el fotógrafo se despidió en silencio con un gesto y se fue. Por aquella época Diny y yo viajábamos dos o tres veces al año a París, con los trenes TGV (alta velocidad). Un año o algo así después del encuentro con GM, fuimos a cenar un grupo de amigos y conocidos a un restaurante a la orilla del Sena, en el Quai Saint Michel y dio la casualidad de que en el grupo se encontraba aquel fotógrafo, a quien no reconocí entre otras cosas por la más importante: porque soy un pésimo fisonomista. Lo cierto es que estaba sentado muy cerca de mí, al otro lado de la mesa y me di cuenta de que me miraba insistente con cara de estar queriendo recordar de dónde me conocía. Por otra parte, Diny no se sentaba a mi lado sino al otro extremo de la mesa, con una joven amiga nuestra francesa, que le estaba llorando sus penas de amor. Al terminar la cena y emparejarnos para salir, el fotógrafo vio que me juntaba con ella y sonrió muy aliviado: me había reconocido, pero sólo porque en su memoria de fotógrafo era imborrable el rostro de Diny mirando a GM con la misma incredulidad que un romano del Imperio miraría a una jirafa: ¡no se creía ni una sola palabra de lo que contaba tu compatriota! Anexa va la foto, para que documente lo que te digo. Porque, por supuesto, al reconocernos, el fotógrafo se brindó a llevarnos copias de sus fotos al hotel donde nos alojábamos, y así lo hizo al día siguiente. Si le aplicas el zoom al rostro de mi esposa se te hará bien evidente por qué un fotógrafo profesional no podía olvidar una mirada como esa».

Weiß/Colonia, 17.10.

En el cuaderno de esquelas mortuorias que el Kölner Stadt Anzeiger publica todos los fines de semana, esta vez hay una con un epígrafe de Heráclito el oscuro, también llamado el llorón, su famoso «πάντα ρεῖ [panta rhei = todo fluye]». Me hace recordar uno de mis momentos estelares de la Humanidad: «Acabada que fue la coyunda, el joven Heráclito tendióse boca arriba en la pradera ribereña y gozó absorto la infinitud del cielo: su compañera ronroneaba despatarrada en el paraíso, y hasta diríase que roncaba tenuemente. Pero no, pues aquello que ronquido tenue parecía, como muy pronto advirtió el joven Heráclito, era el zumbido de una avispa imantada por la glucosa del semen que aún impregnaba su a la sazón exhausto miembro. Alarmado, el joven Heráclito púsose en pie sin decir oxte ni moxte y precipitóse al río que cerca de aquél prado discurría. Mientras enjuagaba sus partes pudendas en las aguas cristalinas, una iluminación lo hizo detenerse y exclamar: “Πάντα ρεῖ!”  Después de lo cual extrajo una conclusión genial:
– Nunca te lavarás los huevos dos veces en el mismo río.
Y ese fue el instante inaugural de la Filosofía helénica».

*******************THE END*******************

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Ricardo Bada
Ricardo Bada (Huelva/España, 1939), escritor y periodista residente en Alemania desde 1963. Autor de numerosísimos libros, desde La generación del 39 (cuentos, Nueva York 1972) a El Canto XXV (novela breve, Copenhague), es o ha sido colaborador de medios como Revista de Occidente, ABC y Cuadernos Hispanoamericanos (España), El Espectador y El Malpensante (Colombia), Nexos, La Tempestad y La Jornada (México), La Nación (Costa Rica)…

7 COMENTARIOS

    • Gracias por leerme, Manu, y te copio otro de mis momentos estelares:
      Érase una vez un irlandés anguloso y pelirrojo llamado Samuel Beckett que paseaba con un amigo español por el Museo del Prado, y llegaron en su deambular delante del Goya que se titula “La familia de Carlos IV”. Absorto quedó el irlandés ante aquella estampa egregia, y luego de un gran rato le preguntó a su amigo:
      – ¿Cómo se titula este cuadro?
      Y su amigo, viejo republicano, impávido, le respondió:
      – “Esperando a Godoy”.
      Sin saberlo, acababa de disparar la puesta en marcha del teatro del absurdo.

  1. La vida está llena de pequeñas coincidencias, fruto del azar sin duda pero que a veces nos hacen pensar en algún duende juguetón con la capacidad de manejar los hilos que nos mueven. Lo digo a propósito del relato del “Todo fluye”. Confieso mi ignorancia: No conocía esta expresión hasta que empecé a leer, hace una semana, la obra homónima de Vasili Grossman. Me indujo a ello la fuerte impresión que me había dejado la lectura de “Vida y destino” del mismo autor. El magnífico fresco con la batalla de Stalingrado de fondo de esta continúa en “Todo fluye” sin perder nada de autenticidad al tratar de una etapa de la historia de la Unión Soviética en la que la libertad de los humanos fue sacrificada por un Estado implacable. Casi 80 años sin saber de “Todo fluye” y en pocos días lo encuentro por partida doble. Coincidencias…

    • Coincidencias como esa suelen sucedernos más de una vez en la vida, querido Jaime. En todo caso, y para que te diviertas un poco, te copio aquí otro de mis momentos estelares de la Humanidad:
      Enarboló la bien cortada pluma de gallo, mojola en el tintero y dirigió una vez más la mirada, por encima de sus quevedos, hacia la mujer adormilada que yacía desnuda en el catre de la cámara vecina. Luego, a la luz de la palmatoria que sobre la mesa reposaba, comenzó a escribir:

      “Miré las tetas de la amada mía,
      si un tiempo prietas hoy desmoronadas,
      en la carrera de la edad ajadas
      por quien caduca ya su lozanía…”

      Sin que se hubiese dado cuenta, la mujer estaba a sus espaldas, envuelta en una manta de Zamora y leyendo por encima de su hombro. Recostándose en él susurrole al oído:

      – ¡Qué requetemalo eres, Paquillo, hideputa!… ¿Ansí págasme los polvos que llevamos echados?

      Consideró brevemente Don Francisco los pros y los contras, hecho lo cual procedió a tachar y cambiar siete palabras de las ya escritas, amén de una sola letra en la última palabra del segundo verso. Al final le quedó uno de sus mejores sonetos. Y la mujer supo cómo agradecérselo.

  2. Ricardo, a mi madre, que murió este año, le sucedió una combinación de tu experiencia con Antonio Machin y tu amiga Blancanieves. Resulta que cuando tenía 7 años salió de su natal Medellín (muy lejos de la ciudad ultramoderna de hoy) a Cartagena, la de las Indias, a visitar a unos tios suyos que vivian alla. Bueno resulta que el primer día jugando con sus primos, entra la casa espantada, porque “afuera había una cosa rara” que la había asustado mucho. Fueron a ver y era una negro aguatero, vendiendo en la calle. Yo me reía, y me prohibió que contara eso; ya no esta, así que lo cuento con algo de nostalgia. Por las fechas, debió ser o 1945 o 1946. Un saludo.

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