De mi Diario : Semana 47 / 2020

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Weiß/Colonia, 15.11.

Recién pasada la medianoche : Termino de ver The Burning Plain, la primera peli dirigida por Guillermo Arriaga, y vengo a saber en imdb.com que al español se tradujo su título como Fuego,  Corazones ardientes,​ Camino a la redención o Lejos de la tierra quemada. Me parece mentira que el propio director no haya propuesto el homenaje a Rulfo implícito en el título inglés, que regresado de vuelta al español sería El llano en llamas. Por lo demás es una peli bella, pero de una belleza fría y que no toca al corazón. Porque el guion no es bueno. Curioso el caso, ya que Arriaga es el autor de esas joyas de guiones que son los de Amores perros, 21 gramos, Los tres entierros de Melquiades Estrada y Babel. Se guardó el peor de todos para él. Rara avis

He sido un mal hijo, un mal hermano, un mal esposo y un mal padre, pero estoy chocho con mis nietos, los adoro. Y si me sale uno artista, como Paul, brinco de alegría. He estado repasando con toda la calma del mundo su calendario DOMSTADT ANALOG [Ciudad catedralicia, en análogo] para el 2021, registrando otros detalles que pasé por encima ayer, entusiasmado con las imágenes. Es una edición limitada y numerada a mano de 250 ejemplares a 20 €, de los que cinco los destina Paul a una institución de beneficencia en favor de los niños con cáncer. Es una de las cosas que más me gustan del calendario, el sentido social solidario que estos nietos han heredado de sus padres, también de sus abuelos. Por cierto que el nombre Bada figura asimismo en el almanaque, al darle el crédito de la obra gráfica a Chico, su tío. Y otra cosa que me gusta mucho es que el mes de febrero 2021 va en estado de revista, peinado con la raya en medio: comienza en un lunes 1 y termina en un domingo 28. Es de una perfección rectangular impoluta.

Jesús J. Prensa, que es un lector atento de mi Diario, me llama la atención sobre el hecho de que la entrega de esta semana la he rotulado “De mi Diario : Semana 46 / 2920”. ¡Tan largo me lo fiáis! Le doy las gracias y corrijo la metedura de pata, recordando el sabio consejo que me dio mi muy querido y recordado Felipe cuando me propuso para traducir y corregir las pruebas de imprenta del boletín de noticias en español de la Oficina Federal de Prensa, en Bonn, al irse él de vacaciones, allá por finales de los 60, durante los 70 y principios de los 80: «El texto cuenta, claro está, Ricardo, pero donde no puede haber ni una sola errata es en los titulares». Ecco!

Weiß/Colonia, 16.11.

0:15 am : Acabo de ver el primer episodio de una nueva serie policial austríaca que se titula, sintomáticamente, como uno de los más famosos valses de Strauss: Sangre Vienesa. Transcurre en la Viena de principios del siglo pasado, Freud ya es conocido, pero mal visto por la clase médica, la atmósfera que se respira es como la que reinaba en la Cacania de Robert Musil. Y la pareja que encabeza el reparto, un comisario abrupto y tenaz, y un estudiante de Neurologìa a quien se le manda a hacer sus prácticas de rigor al despacho del comisario, no pueden ser más asimétricos ni màs complementarios. La serie promete.

Parece como si me hubiese vaciado en el texto de mi ponencia para Huelva. Y como tengo todo el trabajo adelantado hasta final de mes, no hago nada más que despachar mi correspondencia, releer viejos textos para ver si son reciclables, pensar qué ofrecerle a Nexos para el jubileo de Beethoven (250 años de su nacimiento el 16.12.), oír música por los auriculares, y mucho mirar las musarañas. A algunas creo que hasta las voy a poner nombre.

Weiß/Colonia, 17.11.

Volvemos a encargar la comida al Bistro Verde, y esta vez Ulli & Carlitos se adelantan unos 5’ a la llegada del condumio. Diny puso pan en el horno, como la vez pasada, para que tengamos la simulación completa de un almuerzo en La Modicana; primero el pan con mantequilla a las finas hierbas (en La Modicana es una salsa blanca), y después cada uno su encargo: Ulli una lasaña con espinacas y salmón, Diny un fricasé de pollo con arroz, Carlitos unas setas con tallarines, y yo una sopa de papa con tropezones de salchicha cortada en rodajas (“táleros” las llaman los alemanes aunque no les veo ninguna semejanza con la moneda de ese nombre). Los cuatro constatamos que las porciones del servicio a domicilio son mayores que en el propio Bistro Verde, tanto que Diny y yo dejamos la mitad para la cena. De postre, uno típico neerlandés:cojincitos de menta”.

6:24 pm : A todos mis amigos futboleros en Amèrica Latina, España y Alemania les envío un mensaje del siguiente tenor: «La Roja nunca ha perdido en Sevilla. Hoy pudiera ser la primera vez, enfrentada a Die Mannschaft. Ello demostraría de manera palmaria lo que piensan y creen los sevillanos. Que si la selección nacional jamás perdió en el Sánchez Pizjuán o en el Benito Villamarín fue gracias al jugador n.º 12: el público de Sevilla. Que jaleaba a su equipo durante 90 minutos, sin descansar. Me había prometido no volver a ver un partido de fútbol fantasma, pero este no me lo pierdo, puede tener carácter histórico. A las 20:45, hora europea, pues, estoy en comunión con ustedes a través de la pantalla de TV. ¡Nos vemos! (aunque no nos veamos)».

Tras el partido, este otro mensaje: «Creo no haberme equivocado al pensar que este encuentro podría ser histórico. Y lo ha sido, por partida doble, pero al menos en una de sus dos vertientes de manera absolutamente inesperada. La mayor derrota encajada por Die Mannschaft en su historia fue el 3:8 contra Hungría en el grupo 2 del WM 1954, jugando con un equipo de puros suplentes, en una estratagema genial del entrenador germano, el legendario Sepp Herberger. Que derrotó a la misma dizque invencible Hungría, en la final, por 3:2, jugando esa vez con todo el equipo titular. Ahora bien, por 6:0 no había sido derrotada nunca desde 1931, cuando también cayó por 6:0 ante el once austríaco que bailaba en el césped siguiendo la batuta de “el Mozart del fútbol”, Matthias Sindelar. Y lo segundo históricamente relevante es algo que me alegra infinito como onubense: ¡La Roja no necesita del jugador n.º 12 para ganar en Sevilla! ¡Bravo por La Roja! // Posdata: En Brasil, tras el 1:7 contra Alemania en el WM 2014, cuando los brasileños quieren expresar que les va retemal, dicen simplemente “sete/um”, memorándum que es definitivamente elocuente. De pronto a los alemanes les da por imitarlos y decir, cuando se sientan bien kaputt, “Seis/Cero”». Y a decir verdad, en alemán es hasta más duro todavía el “Sechs/Null” que el “sete/um” de los brasileños, porque al menos estos marcaron el gol del honor. En Sevilla, los alemanes, ni siquiera ese. Parecían como si fuesen espectadores que hubieran bajado de las tribunas para ver más de cerca el juego de La Roja.

[Entretanto, los historiadores han rescatado del olvido una derrota del equipo alemán más clamorosa que los 6:0 contra Austria y España, y el 8:3 contra Hungría. El 13.3.1909 Inglaterra masacró a Alemania por 9:0 en Oxford. Claro está que en el 1909, en fútbol, Inglaterra aún era Inglaterra y Alemania todavía no era Alemania].

Después de escribir las líneas anteriores pienso que todo el partido estuve echando de menos a mi lado a Rolando, con quien viví en ese mismo living aquél histórico 1:7 del mineirazo, pues fue en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, y nos mirábamos atónitos viendo caer uno tras otro, inapelables, los siete goles de Die Mannschaft. Verano del 2014. Y desde entonces no hemos vuelto a saber nada de Rolando, no contesta emails ni llamadas telefónicas, nada, como si se hubiese esfumado, no es justo, no es justo, no es justo, eso no se le hace a un amigo como yo, en el valle de Josafat lo retaré a duelo en la Main Street, que a lo mejor entretanto se llama Wyatt Earp Drive, estoy seguro de que los gringos no se iràn al Más Allá sin pertrecharse con su imaginario, y acaso ese el verdadero infierno que nos tiene reservado su Dios Todopoderoso.

Weiß/Colonia, 18.11.

En el KStAnz una esquela fúnebre con una larga cita de Sade, en inglés: “El lugar seguro”: «En mi corazón, tu amor ha encontrado el lugar más seguro para esconderse. Dentro de él hay un campo, árboles y un lago, alrededor hay un muro que nadie del infierno podría romper. Ahí dentro brillarás, ahí dentro llorarás. Mi corazón ha sido un guerrero solitario que ha estado en la guerra, así que puedes estar seguro. En mi corazón, tu amor ha encontrado el lugar más seguro para esconderse. Dentro de él hay una corriente, alrededor hay un muro que nadie del infierno podría romper. Allí dentro brillará la luz del ojo del cielo, allí llorarás Mi corazón ha sido un guerrero solitario que ha estado en la guerra, así que puedes estar seguro de que tu amor está en un lugar sagrado. El lugar más seguro para esconderse. Mi corazón ha sido un guerrero solitario antes de haber estado en la guerra, así que puedes estar seguro».

Al cabo de los años mil vuelvo a ver Río Lobo, uno de los mejores western de Howard Hawks, y del género. Creo que antes nunca me di cuenta de que la actriz que interpreta el papel de María  es una mexicana que se llama Susana Dosamantes. Curioso apellido, a fe mía. De manera que me personé en el portal www.imdb.com y descubrì que no era su apellido, sino su sobrenombre artìstico. Lo que me pareció más curioso todavía. En España la hubiesen quemado por bruja.

Después de leer mi diario, la buena de Gra, desde su lejana Córdoba argentina, me comenta en el foro de Fronterad: «Qué golpazo te pegaste, me dolió de sólo leerte». Le contesto allí mismo: «Gracias por leerme, mi Gra tan querida, y qué pena me da que te doliese leer lo del golpazo que me pegué. Es la segunda vez que me caigo en casa abriéndome una brecha en la testa. De la primera no me quedaron huellas porque tuve que acudir a Urgencias en un hospital cercano, y el estudiante de Medicina que me cosió la brecha por debajo de la ceja izquierda hizo un trabajo que se lo premiarían en un taller de bordado de encajes en Bruselas. Esta vez no hubo que recurrir a Urgencias y como las dos heridas son en la frente y el puente de la nariz, pues seguro que quedarán cicatrices, pero imaginate lo mucho que me puede preocupar eso a mis 81 años, 5 meses y 8 días, y en plena pandemia». Y sí, que me quiten lo bailao.

Weiß/Colonia, 19.11.

1:20 am : Veo de nuevo Hamilton, una peli policial sueca, una miniserie de dos episodios por ahora, con Mikael Persbrandt de protagonista. Me quedé pensando que nuestros recuerdos del cine escandinavo están más ligados a actrices (Greta Garbo, Ingrid Bergman, Bibi Andersson, Ingrid Thulin, Liv Ullman, Naomi Rapace) que a actores, a pesar de un Max von Sydow, de un Stellan Skarsgård, de un MP, inolvidable por su composición de Gunvald Larsson en la serie del comisario Beck, tanto que cuando hizo que lo matasen en la serie, porque estaba harto de que lo encasillaran en ella, la serie fue dando tumbos de borracho hasta desaparecer del radar. O como decimos los clásicos: «Sic transit gloria mundi».

Y siguen los días vacíos, son las 9:00 pm y estoy haciendo tiempo para sentarme a ver los cuatro últimos episodios de la serie ucraniano–polaco–checa: miro la pantalla y trato de repasar lo que ha sido el día de hoy y no recuerdo sino la lectura del periódico desayunando, sin muesli esta mañana, porque a Diny se le habrá olvidado hacerlo pendiente de salir en punto para visitar a Rebeca y ver la máquina de coser que le ha regalado. ¿Y qué más? Una larga siesta, una cena sin historia, y el cerebro vacío y el cuerpo desmadejado y yo sin ánimos de ninguna especie. Me consuelo con el mal de muchos: no debo ser el único en estas condiciones.

Weiß/Colonia, 20.11.

1:30 am : Pasaron los cuatro episodios finales de la serie policial coproducida por Ucrania, Polonia y la República Checa. Está muy bien construida y mantiene el suspenso casi hasta el minuto final, y es además un fresco del trabajo de las brigadas contra el crimen en países que hasta los años 90 del siglo pasado estaban tras el telón de acero, y donde suponemos que se producían también crímenes contra personas, pero los únicos que se aireaban eran los crìmenes políticos. Me volví a plantear el tema del idioma en que se entienden esos ciudadanos de tres países con idiomas tan distintos, y es evidente que se trata del alemán. Lo confirma un hecho muy simple: Cada vez que la acción cambia de país, aparece su nombre en pantalla y en el respectivo idioma: Ukraïna, Polska, Česká, así como la hora en que se desarrolla la acción (cada episodio de 55’ abarca un día), pero en los dos últimos episodios hay trechos que suceden en Alemania, aunque entonces el nombre del país que vemos en pantalla es Niemcy. Lo que a su vez me plantea la pregunta de cuántos alemanes serán los que sepan que Niemcy es el nombre de Alemania en ucraniano, polaco y checo. ¿No podrían haber trucado el nombre Niemcy por Deutschland, que es el nombre del país en el idioma alemán?  Pero pedirle que piensen a los programadores de un canal de TV, aunque sea Arte, como en este caso, son ganas de pedirles olmos al peral.

Veo al medodía, en el canal Arte, un telefilm producido por el propio canal, La bête curieuse, con Laura Smet, ganadora del premio Estrella de Oro como revelación femenina con su primera peli, Les corps impatients, por la que fue asimismo nominada al César; al año siguiente ganó el premio Romy Schneider, uno que toda actriz francesa desea tener en su palmarés. Y en verdad en verdad os digo, es una actriz fantástica, en la tradición de Jeanne Moreau, de Fanny Ardant. Ojalá pasen más veces La bestia curiosa (¿por qué ese título?) y más pelis de las suyas.

Después de la siesta, horas vacías, sólo la música, con los auriculares, desde la compu, sólo ella me logra levantar el ánimo. Le mando a Blancanieves, en Belgrado, tres golosinas que encontré en Youtube: la canción “The Nut-brown Lass”, mi preferida entre las de Purcell (la descubrí en un CD que me regaló Lillian en Budapest), una increíble interpretación del primer concierto para violonchelo, de Saint-Saëns, por Bruno Philippe, y el “Yesterday” de Paul McCartney en una lengua muerta como el latín, pero que suena muy hermosa.

Weiß/Colonia, 21.11.

2:15 am : Pasaron seguidas Valdez, un western de Burt Lancaster que me gusta muchísimo, y una peli de Lubitsch que no me la pierdo nunca;  Ser o no ser. Esto es cine, y no esa chatarra de la guerra de las estrellas y las pendejadas de los supermanes y las superféminas.

En el cuadernillo finisemanal de esquelas fúnebres del KStAnz una con un epígrafe de mi muy admirado Christian Morgenstern: «Hoy he dejado de cortar un par de flores / para regalarte su vida». Chapeau! Y otra de un profesor emérito, de 90 años, ciudadano de honor del Estado de Arizona y la ciudad de Mesa, con el soneto CXVI de Shakespeare, del que copio su versión al español por William Ospina en una edición de la Universidad Externado de Colombia, 2018: «No seré yo quien ponga impedimento / a la unión de dos almas verdadera. / Amor no es tal si cambia con el viento / o cede y muda si mudanza hubiera. / ¡Oh, no! Es una señal por siempre fija / que encara tempestades con bravura; / astro que todo barco errante elija, / tesoro ignoto en conocida altura. / No es títere del Tiempo; aunque su hoz curva / amenace del rostro la color, / su breve hora o semana no lo turba, / hasta el filo del fin arde el amor. / Si esto es error y contra mí probado, / jamás he escrito, ni hombre nunca amado». El duodécimo verso, en la versión en prosa de don Luis Astrana Marín dice «perdura hasta el fin de los días», y es más exacto, pues incluso yo, sin saber inglés, sé que «to the edge of doom» es una referencia al Juicio Final.

Me llama Diny a la cocina para que admire la luz de la puesta de sol incendiando sin fuego los árboles de nuestros vecinos de la fachada Norte de la casa. No es la primera vez que Diny me llama para lo mismo, y siempre me admira su sensibilidad para la luz. Es algo muy neerlandés. Después de todo, cuando estás en los Países Bajos y paseas por el campo, te das cuenta de que el 90% de lo que abarca tu mirada, es cielo. Te explicas las nubes de Ruysdael, el panorama de Delft visto por Vermeer, te explicas mucho del alma de ese pueblo.

******************THE END*******************

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Ricardo Bada
Ricardo Bada (Huelva/España, 1939), escritor y periodista residente en Alemania desde 1963. Autor de numerosísimos libros, desde La generación del 39 (cuentos, Nueva York 1972) a El Canto XXV (novela breve, Copenhague), es o ha sido colaborador de medios como Revista de Occidente, ABC y Cuadernos Hispanoamericanos (España), El Espectador y El Malpensante (Colombia), Nexos, La Tempestad y La Jornada (México), La Nación (Costa Rica)…

2 COMENTARIOS

  1. Bueno, eso quienes lo sean. Yo no he sido ni un hijo, ni un hermano, ni un esposo, ni un padre ejemplar, Y sé de lo que hablo, no lo digo por masoquismo, tampoco arrepentido. Me limito a constatar. Vale, querida Manu, mi màs fiel comentarista.

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