Decálogo precario (y personal) para bloggers y otros pájaros de malvivir

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(Nota: publiqué este decálogo en los inicios de un proyecto ilusionante que se llamó Generación Red. Fue en junio de 2007. Para entonces yo llevaba ya tres años de experiencia en diversos blogs guadianescos y de intereses variopintos. Alfonso Armada me invitó a participar en esta experiencia en septiembre de 2010. Tras 67 anotaciones en este particular cuaderno de bitácora que es «La historia no tiene libreto» he repasado mi propio decálogo y creo, sin lugar a dudas, que sigue estando vigente pese a los cambios en la Galaxia Internet. Los improbables seguidores de este rincón también descubrirán el pilar sobre el que construyo mis comentarios. Otra vez surge la poesía, Octavio Paz, Isaiah Berlin, Joseph Roth, etc.


Lo publico ahora con alguna variación, ya que había referencias circunstanciales que el lector de hoy no entendería. Me animo a rescartalo porque el próximo lunes esta publicación digital celebrará la madrileña «noche de los libros» en la sala Cuarta Pared. Es mi manera de participar en la celebración).

 

1. Regla de oro: La función principal de una bitácora debe ser, como escribía de la poesía Octavio Paz, la de sugerir, inspirar e insinuar. Nunca demostrar, sino mostrar.

 

2. Lea muchos blogs. Lea y lea: es la grandeza del hipertexto. Lea. El jardín de senderos que se bifurcan. Lea. Sin embargo, hay que leer aún más libros –o si prefiere e-books. Muchos más. Si no tiene su propia biblioteca no siga leyendo este decálogo. La biblioteca más cercana le está esperando.

 

3. Joseph Roth –y si Roth es un desconocido para usted debe meditar el principio anterior- un día fue a cubrir un incendio en uno de los cafés más importantes y famosos de la Viena de principios de siglo. En el artículo que entregó en la redacción hablaba de todo menos del suceso. Por supuesto, tuvieron que enviar a otro compañero al lugar para informar, porque en la crónica de Roth no había ningún dato sobre el incendio. Por qué no soñar con una información así. Roth llegó mucho más lejos que nadie. Unos artículos de la década de los veinte aún dicen mucho en el siglo XXI. Ese tipo de información no la puede elaborar cualquiera, sólo está actualmente en manos de un blogger.

 

4. En cada comentario se debe esconder un poema. Los poetas siempre hacen más daño que los periodistas o los filósofos a las dictaduras. Medítelo. Ahora mismo hay decenas de lugares que esperan poetas. Quizá también nuestro maltrecho Occidente.

 

5. Parafraseando una proposición del mayo del 68: el lector te necesita, tú no necesitas al lector. Compréndase: todos escribimos para que nos lean, por supuesto. Pero en el momento en que la posibilidad de aumentar nuestro ego con más lectores nos domina, nadie sale ganando. Ni el blogger, ni los lectores.

 

6. Un blogger es sobre todo –que no sólo- palabras para sus hipotéticos lectores. Cuídelas. Y, por favor, lo que se pueda decir en una frase que no sea dicha en tres párrafos. Tenga misericordia de los posibles lectores.

 

7. “El zorro sabe muchas cosas, pero el erizo sabe una esencial”. Es el verso del poeta clásico Arquíloco que Isaiah Berlin recogió como eje central de su ensayo El erizo y la zorra para dividir a los intelectuales y escritores. Una división exitosa que se ha convertido en una constante en el tiempo. ¿Por qué no retomarla en estos momentos para preguntarse: soy erizo o zorro? Tranquilidad; no hace falta que la responda ahora mismo. Además, la mayoría –salvo raras excepciones- somos erizos o zorros según nos levantemos, y con quién, cada mañana. Quizá sobre todo con quién.

 

8. Si no tiene nada que decir lo mejor es el silencio. Y recuerde que éste también tiene su estilo.

 

9. No deje que nadie haga un decálogo por usted.

 

10. (Addenda): Yo nunca haría caso a un decálogo con ocho principios y medio.

Joseba Louzao nació en Bilbao en 1983. Es doctor en Historia Contemporánea por la Universidad del País Vasco (UPV) y en la actualidad es profesor en el Centro Universitario Cardenal Cisneros (Universidad de Alcalá de Henares).
Está especializado en historia de las religiones y es autor del libro Soldados de la fe o amantes del progreso. Catolicismo y modernidad en Vizcaya (1890-1923) (Genueve Ediciones) y, como coordinador, de La restauración social católica en el primer franquismo, 1939-1953 (Publicaciones de la Universidad de Alcalá de Henares). Este blog será su particular maleta preparada, porque el pasado siempre es un país extraño.