Día mundial de la Tierra

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22- ABRIL – 2020

En medio de tanto miedo y dolor, de estar confinados entre cuatro paredes como fieras en un zoológico de cemento, de vernos atrapados por un ser invisible poniendo en jaque a toda la humanidad, de sentir tristeza por no abrazar a los tuyos que se encuentran en distintos habitáculos, de ver como el tiempo pasa sin poder trabajar o realizar tus proyectos; sólo existe una reflexión, una llamada a la coherencia, un cambio de sentido en nuestras vidas apresuradas hacía el respeto a la vida, a la naturaleza y a la Tierra, que en realidad es nuestra única casa donde habitamos, la única nave que acoge la supervivencia de todas las especies de nuestro planeta.

Hoy es el día mundial de la Tierra, y ella, no nosotros, está de enhorabuena. Cansada de la extracción de los recursos del planeta sin ningún control y sin respeto a los ecosistemas, cansada de de asistir callada ante la extinción de miles de especies por una sola que destruye ciegamente todo lo que toca, cansada de tener sus mares sucios y sus ríos que son la arteria principal de la biodiversidad contaminados y sucios sin respetar en lo más mínimo la riqueza de la naturaleza en su entorno, cansada  de ver a las ciudades humanas con grandes capas de contaminación atmosférica por diversas causas y no sólo por los vehículos, cansada de nosotros por no respetar el código ético del respeto a la cadena de la vida que es el motor de nuestro planeta, cansada de observar a los líderes discutir años tras año sobre el cambio climático sin tomar decisiones importantes para evitarlo, cansada de gritar a los cuatro puntos cardinales sobre el calentamiento de nuestros mares y sus consecuencias, sobre el deshielo de los polos y sus efectos terribles para las poblaciones humanas, de ver en mercados de sangre como se sacrifican cientos de especies vivas para su consumo y para el tráfico de especies sin que los gobiernos hagan nada para evitarlo…..nos ha mirado a los ojos directamente, llorando, con lágrimas, como una madre regaña a su hijo rebelde y desobediente y con todo el dolor de su corazón nos ha dicho ¡BASTA!

Ella ha movido su ficha en el ajedrez de la vida y la humanidad no tenemos más remedio que acatar y aprender la lección que nos ha dado. A un alto precio, es verdad, pero nos ha señalado que seguir como hasta ahora, no es el rumbo  acertado ni seguro para nuestra especie. Debemos aprender a ser más honestos y más humildes, a respetar nuestro entorno y a reencontrarnos con la naturaleza que hemos perdido hundidos en nuestros guetos de cemento y humo.

Ahora sin duda hemos dado un respiro a la Tierra. Si, está de enhorabuena como decía, es un regalo de cumpleaños que la hemos otorgado forzosamente pero que jamás olvidaremos. La contaminación en muchas ciudades del mundo ha bajado a un 63%. Las ballenas y delfines se pasean por nuestras costas e incluso entrando en puertos. Están desconcertados sí, pero ellos se acercan a nosotros para decirnos que son libres, que así deberían seguir siendo sin tanta amenaza del ser humano. Ciervos que se bajan a los pueblos paseándose por sus calles, osos que no ven la presión del hombre y se atreven a saludarlos en sus jaulas  de piedra, un pato con sus crías  paseándose en medio de una ciudad y explorando nuevos territorios, los campos silencian a las escopetas de fuego y se huele al perfume del bosque en lugar de a pólvora quemada, una primavera como la de antes de lluvias y vida en las praderas, cielos limpios sin el crepitar de los motores de los aviones….un regalo para los oídos en el canto de los pájaros y en la hermosura de la naturaleza. Y sí,…la vida sigue sin el hombre y esto demuestra que la Tierra no nos necesita pero que nosotros si la necesitamos a ella para vivir.

Este día de la Tierra del año 2020 será recordado por todas las generaciones y por la historia que tampoco olvida. Ella ha movido ficha y ahora nos toca a nosotros jugar. Pero cuidado, a ver como lo hacemos porque tal vez en la siguiente jugada de la Tierra sea nos dé  Jaque y Mate.

Espero que de todo lo que está ocurriendo y de todo lo que estemos reflexionando, sepamos dar a la Tierra la protección que se merece. Tenemos que concederla derechos que sean inviolables en nuestras constituciones y blindarlos. Naciones Unidas debe de formular unos Derechos de la Tierra que sean respetados por toda la humanidad y tenemos que cambiar  nuestra huella destructiva contra la naturaleza y la vida en sí misma, acercarnos más a sus valores, a un bienestar que nos haga sentirnos orgullosos de convivir y respetar nuestro entorno y sus millones de especies en una simbiosis sin precedentes que conforman el eslabón de la vida y en síntesis, nuestra existencia.

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