Disfraces

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He oído al ministro de Justicia hablar de tomarse las cosas “con naturalidad”, concretamente los indultos de los golpistas que se van a producir. Me he puesto a pensar en situaciones azarosas, aunque la situación vaya un poco más allá del azar, pero imaginemos que a alguien le han invitado a una fiesta de disfraces, y dicha invitación es una broma y en realidad nadie va a ir disfrazado. Uno aparece allí vestido, qué sé yo, de prostituta o de sacerdote como en El diario de Bridget Jones, y entonces entre los burlados se sugieren actuar con normalidad.  ¿Se puede actuar con normalidad yendo a una fiesta de disfraces donde nadie está disfrazado y uno lo está de prostituta o de sacerdote? ¿Se puede actuar con normalidad después de escurrirse uno y caerse aparatosamente, otro ejemplo, delante de todo el mundo? Pero Sánchez, por boca de su ministro de Justicia, nos dice que debemos actuar con normalidad ante los indultos a los golpistas catalanes que él va a firmar. Y eso que un golpista no es un hombre o una mujer al que han engañado diciéndole que venga disfrazado de sacerdote o de prostituta. Tampoco un golpista es un hombre o una mujer que se escurre y se cae de bruces delante de todos. Ese golpista, digo yo, es un delincuente al que Sánchez, sin mediar razones que lo justifiquen, salvo las espurias, va a otorgar una gracia. Y ante esto lo que nos dicen es que debemos “actuar con normalidad”. Es casi de agradecer que nos avisen, porque con el indulto del golpista el que llega disfrazado o el que se cae de bruces no es el golpista, sino usted (y yo). Y quieren que actúe con normalidad. Que sonría mientras se duele o se avergüenza. Y por último que circule. 

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