El astrapis, la bolsa y la vida

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Llevo unos cuantos días en casa atracándome de documentales de La 2  (¡sí, yo los veo!) a causa de una lumbalgia recalcitrante, y en concreto de una serie llamada Animal Armageddon, que agota todas las posibilidades existentes de extinción en masa ocurridas al parecer en nuestro querido planeta. Normalmente meten la pata bastante en la traducción del inglés, sector falsos amigos. Allí dijeron, por ejemplo que “irónicamente… es un animal pequeño el que consigue supervivir”. Dos cositas: eso –ronically– en español no tiene nada, pero nada de irónico, querrá usted decir que es paradójico, un falso amigo de lo más habitual. Por cierto, ese animal se llama astrapis, y es (era) el pez antecesor de todos nosotros los vertebrados  –dejen volar su imaginación-; es muy parecido a esa aspiradora hipermoderna, una –carísima- que recorre la casa sola tropezando con las patas de los muebles. El astrapis hace una cosa parecida, pero en el suelo marino, y hay que ver cómo corre. En cuanto a los animales que no superviven, pesqué esta otra frase: “a los que les queda un poco de fuerza… huyen en busca de comida”. Eso es cambiar de sujeto sin ton ni son. Hay unos animales –sujeto- a los que les queda un poco de fuerza y que huyen en busca de comida. Es una oración compuesta, pero sobre todo es el resultado de utilizar la lógica, y perdonen mi arrogancia; recuerden que no soy filóloga, sólo sé leer y escribir.

 

En los días previos a las elecciones andaluzas volví a encontrarme con el mal uso o confusión entre rehuir/huir. Alguien, un político o un contertulio, dijo de Javier Arenas –candidato entonces del PP a la Junta-: “rehúye del debate”. Pero lo cierto es que se rehúye algo, así como se huye de algo. En este caso, es posible que Arenas realizara ambas actividades…

 

No puedo pasar por alto un anuncio de la revista de moda que incluye El País los sábados. Con el epígrafe de SUPERVENTAS EXPRÉS aparecía una “bolsa de la compra” de cuero y PVC de la marca Céline por el módico precio de ¡650 euros!; al parecer esa marca se ha convertido en “una máquina de fabricar best sellers”. Este es el último, un “shopping bag de primavera”. Esperamos con ansia y algo de miedo los de verano, otoño, invierno… Mientras tanto, estoy repensando el concepto `bolsa de la compra´, y explorando uno nuevo: “la bolsa o lavida”.

Soy coruñesa con algo de portuguesa, recriada en Madrid. Como tengo tendencia a la dispersión, estudié Ciencias Políticas. Aparte de varios oficios de supervivencia, he sido socióloga, traductora, documentalista y, finalmente, editora y redactora en El País durante veinte años. En mi primer colegio de monjas tuve la suerte de aprender bien latín. Pasar de las monjas al instituto público Beatriz Galindo de Madrid, donde enseñaban Gerardo Diego, Manuel de Terán, Luis Gil…, fue definitivo para cambiar de fase. Creo que si falla el lenguaje, falla el pensamiento y falla la razón.