En busca del fuego

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Ya se ha visto a políticos barbudos asaltar los supermercados y lo siguiente pueden ser hordas greñudas de homo sapiens con sus piedras y sus palos de partida por las calles.

 

Ya se ha visto a políticos barbudos asaltar los supermercados y lo siguiente pueden ser hordas greñudas de homo sapiens con sus piedras y sus palos de partida por las calles. De hecho, Pablo Iglesias a veces aparece greñudo, y es barbudo (al contrario que Monedero que va cepillado y afeitado, será para equilibrar la balanza de Podemos, ese barco de vela que navega con los cuerpos de sus tripulantes haciendo contrapeso por fuera del casco), y también lanza piedras y empuña palos, aunque dialécticos. Todo parece indicar que para este invierno se llevarán las pieles y, aunque este año el hombre, de momento, no se ha lanzado ‘En busca del fuego’ con el frenesí de otros veranos, los campos siguen remitiendo a la misma democracia con sus llamas duplicadas, no ya como autonomías, sino a ritmo de ayuntamiento. A propósito de coyundas, recuerda uno aquella de la película de Jean Jacques Annaud, donde un individuo se solazaba sin preámbulos con una hembra a la orilla del río, con tan mala fortuna que en medio del acto les sorprendía el ataque de otros homínidos más primitivos y salvajes que usaban las mismas técnicas que los de Izquierda Unida entonces, con sólo cambiar una cueva por una finca. Hay que andarse con cuidado no tanto porque vaya a darle al pobre Sánchez Gordillo (qué será de Sánchez Gordillo) por colarse en los dormitorios literalmente, sino porque Pablemos, ese zalamero, ya se ha metido incluso entre las sábanas para envidia de Garzón, que observa sucederse conquista tras conquista de su amigo Casanova, como si fuera a terminar contando, como el celoso Salieri, que él mató a Mozart. Pero esto será objeto de otra historia. Mientras tanto se tiene el guión para una segunda parte de la película que transcurre millones de años después de la primera, aunque parezca mentira. La mayor diferencia es que los homínidos ya no juegan con huesos sino con la palabra; por lo demás, incluidas las tribus que se quieren resucitar, parece que van regresando todos los usos de la Prehistoria.