¿Es posible la poesía en Onlyfans? El caso de Rest in Poetry

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«Erotismo tal cual: creces cuando te ves,

desnudo espectador y desnudo espectáculo,

y en qué zona mental estarán tus complejos».

“Solo tú serás tú”, David Leo García

 

 

Allá por el 2016, Tim Stokely creó Onlyfans. La idea era la de proporcionar un espacio en el que influencers y fans pudieran encontrarse, un modelo de suscripción con la idea del contenido premium. Pero algo cambió en 2018, cuando Leonid Radvinsky, propietario de la web de sexcams MyFreeCams se quedó con el 75% de la compañía. A partir de ese momento Onlyfans se convirtió en una plataforma para adultos, donde una serie de creadores de contenido, suben su material erótico y/o sexual.

A pesar de que Onlyfans declarase que en 2021 dejaría de incluir material pornográfico en su web, y que por esa razón nació la competidora Unfiltrd, la verdad es que no ha sido así, y Onlyfans reculó en apenas unos días. A ello, sin embargo, le unió su afán, ya desde comienzos de 2020, por invitar a bloguers, periodistas y futuros escritores a que subiesen su contenido (no necesariamente pornográfico) en la web.

Llamaba la atención sobre este hecho Walker Kaplan en Lithub el pasado 30 de Julio, refiriéndose al caso de la escritora transexual Aurora Mattia, quien hubo de publicar su relato “Ezekiel in the snow” directamente en su página de Onlyfans. Pero ya en octubre de 2020 la escritora y performer Melissa Todd hablaba de su fascinación por Onlyfans en términos narrativos y de creación de un personaje a medio camino entre la realidad y la ficción. El caso es que ya se puede encontrar en la web cursos online para escritores que quieran publicar en Onlyfans, e incluso ofertas de trabajo para escritores para Onlyfans.

A esta nueva línea de trabajo literario -y de experimentación digital- se ha sumado el escritor colombiano Didier Andrés Castro, con el proyecto conceptual (en marcha) Rest in Poetry, que tiene tres patas: de un lado, una página / newsletter en Substack; del otro un blog en Medium y, finalmente, una página de Onlyfans: Rest in poetry, de la cual el poeta y escritor ha realizado una selección de entradas para convertir el material en un fanzine digital renombrado (magistralmente) como Lonelyfans / Un diario.

Lonelyfans / Un diario recoge 48 entradas publicadas por Castro en su página de Onlyfans entre los días 29 de junio y 24 de agosto de 2021. Una escritura con voluntad diarística y de naturaleza híbrida, pues busca penetrar ese espacio intermedio en el que pornografía y literatura se encuentran (y dialogan). Aunque se trata de un texto (un conjunto de apuntes breves) más hedonista que sexual y más identitario (en el sentido de que muestra una identidad quebrada) que un catálogo de deseos. Lo cual no quita para que esté presente el sexo (en algunas ocasiones, pero son las menos, de manera explícita, relatando coitos o actos sexuales -solo o en compañía). Aunque, si hemos de ir hasta la médula, se habría de hacer notar que la base del mismo (y su acto revolucionario) es el amor, en tanto que convicción y propósito.

Comparte Lonely fans con otro de sus experimentos literarios previos, Giftcarraldo, el hecho de que el amor acaba en desesperación. Y con Breve tratado sobre el fracaso el hecho de ser tentativa que se ciñe a un propósito: aquí el de provocar la colisión del cuerpo con la escritura.

La futilidad de vivir, pero también la escritura (las ganas de escribir y la no-escritura como hecho). El aburrimiento. La valía de la obra propia. La nada. Las crisis. La enfermedad. La nada. Son temas que sobrevuelan Lonelyfans, que sirven para darle vuelo y para que el sexo, las infinitas variables que conforman nuestra sexualidad, dejen de ser anécdota y cobren hondura.

Porque en Lonelyfans hay cuerpos, deseo, ilusión y ganas de encontrar una conexión con la carne ajena (y con la propia), pero para que todo ello sea posible atrás empuja la inexcusable soledad, que se busca en un sentido huidizo (y este desertar deseando es clave en toda la obra de Didier Andrés Castro; esta inoperancia, este desajuste con la realidad). Comparando a escritores admirados, así como a actrices pornográficas que encandilan y desconciertan al autor, éste escribe lo siguiente:

“Son personas que jamás conocí ni conoceré, vivieron realidades que de las que no experimentaré nada en tierras que probablemente jamás visitaré. Sin embargo, aquí frente a sus palabras los siento tan cercanos. Una experiencia similar tengo con la pornografía, lo más probable es que nunca visite las ciudades de mis actrices favoritas, ni las llegue a ver nunca a los ojos ni escuchar su voz directamente en mis oídos. Sin embargo, me acompañan y ahí están. Consumando el vacío alrededor y la oscuridad de la habitación.”

Y aquí está la clave de todo este diario: el sordo rumor del desamparo y el encierro. El autor lo describe así: “La soledad: Sólo me tengo a mí y a mi cuerpo. Un cerebro que piensa demasiado y provoca ataques de ansiedad y estrés. Una verga que permanece sedienta incluso si no puede levantarse.”

Es de ahí de donde surge la poesía, de ese encuentro entre la tristeza y el deseo. Es el sentir grandioso de una nada enorme, que sufre “un hedonista que vive en la pobreza”. En la pobreza material que lo mantiene recluido y solo, a pesar de los eventuales encuentros, las lecturas, el clímax y algunas cuantas eyaculaciones.

La poesía surge de entender que “la vida es una repetición incesante de hechos sin valor [y] lo único que vale es entregarse al placer, sólo a este, sin restricción”. En ese abandono lánguido halla Didier Andrés Castro sus razones, en ese querer lanzarse al vacío de sus propios deseos, para sentirse menos solo; para sentir alguna reacción, alguna razón.

Contra el escepticismo, Castro ofrece el amor.

Y la belleza.

Un ejemplo final, extractada de la entrada del día 31 de julio (la número 32), nos bastará para que lo comprendan.

Dice así:

“Hoy me levanté y vi por la ventana como salía el sol por el horizonte. Desde mi ventana hay un enorme campo abierto desde el cual puedo ver aves volar y la vegetación crecer. El sol se tornó dorado, muy dorado; sus rayos lo convertían todo en oro. Fue un bello espectáculo. Después de esto me acosté en un sillón y me quedé dormido hasta que fue la tarde. No me di cuenta de las horas que pasaron. En todo este tiempo no comí nada, una taza de café era todo lo que acompañaba a mi estomago. Sin embargo, no sentí hambre al despertar. Estaba inapetente. Me sentí raro por esto, no es común que no sienta el hambre atacarme luego de pasar horas sin comer. Me quedé sentado con el cabello revuelto y viendo a la nada. Estoy aburrido, dije en voz alta. Estaba solo. Estoy aburrido, repetí con un tono de voz más elevado. Estoy aburrido, grité.”

Afirmé al comienzo que Lonely fans busca ese espacio en el que la pornografía y la escritura se encuentran.  Castro, para tal fin, viene de lo sexual y termina (o trata de terminar) en la buena vida. Trata de recuperar a Eros en el mismo proceso de cosificación, y no desde el lado del capitalismo y el rendimiento, sino de la satisfacción y el misterio compartido. Así, la poesía sirve aquí al proceso de re-activar y re-definir al otro. Y así, se va escribiendo con las páginas del diario sola la poesía aquí, porque vive poéticamente el autor, víctima de su pathos.

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