Esa inexpresable depresión

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George Orwell escribió a mano dos diarios durante los primeros años de la Segunda Guerra Mundial. El primero, entre el 28 de mayo de 1940 y el 28 de agosto de 1941; el segundo, entre el 14 de marzo y el 14 de noviembre de 1942. Lo que sigue es una selección de algunos fragmentos que me parecen especialmente buenos. Orwell, setenta años después, sigue siendo actual.

 

 

‘Diarios de guerra’. George Orwell

 

28 de mayo de 1940

 

Se habla algo más de la guerra, pero no mucho. como siempre, al menos hasta la fecha, es imposible oír ningún comentario en los pubs, etcétera. Ayer noche, E. y yo fuimos al pub a escuchar las noticias de las nueve. La camarera no habría encendido la radio si no se lo hubiéramos pedido. A todas luces, nadie más quiso escuchar el boletín.

 

12 de junio

 

E. y yo paseamos ayer noche por el Soho para ver si los daños causados a los comercios italianos eran tan graves como se había dicho. Parecía que los periódicos habían exagerado, pero sí vimos, creo, tres tiendas con los escaparates destrozados. La mayoría de los comercios italianos se dieron buena prisa en autoproclamarse «británicos». Gennari, tienda de comestibles, estaba empapelada de pasquines que decían: «Éste es un establecimiento íntegramente británico». La Spaghetti House, tienda especializada en artículos italianos de alimentación, ha cambiado de nombre: «Alimentos británicos», se llama ahora. Otra tienda proclamaba su condición de suiza, e incluso  un restaurante francés afirmaba, desde el rótulo, ser británico. Lo más interesante es que esos pasquines y rótulos tenían que estar impresos de antemano, a la espera del momento oportuno para su despliegue.

 

17 de junio

 

Hasta hace relativamente poco, hasta hace seis meses, nunca había hecho algo así, y nunca habría dicho que era capaz. Prácticamente todo lo que escribía al menos lo escribía dos veces; mis libros en su totalidad los he escrito tres veces, y contienen pasajes aislados que han sido escritos a veces cinco, a veces diez veces. No se trata, en ralidad, de que me resulte más fácil, sino que ha dejado de importarme, al menos en la medida en que el trabajo merezca aprobación en la inspección correspondiente y me sirva para ganar  algo de dinero. Es un deterioro de las condiciones directamente imputable a la guerra.

 

25 de junio

 

Vi en uno de los periódicos de ayer que se han comenzado a distribuir máscaras antigás en Norteamérica, aunque es preciso que el ciudadano pague por ese artículo.

 

27 de junio

 

En Europa Occidental, el comunismo y el extremismo de izquierda son, en general, una mera forma de masturbación, nada más.

 

24 de septiembre

 

Los aviones vuelven y vuelven cada pocos minutos. Es como en cualquier país oriental, cuando uno cree que ha matado al último mosquito que pudiera quedar dentro de la mosquitera, y en cuanto apaga la luz y se dispone a dormir, empieza a zumbarle otro en la oreja.

 

19 de octubre

 

La inexpresable depresión de encender el fuego cada mañana con los periódicos de hace un año, y entrever en ellos restos de titulares optimistas que se hacen humo.

 

15 de abril

 

Ayer fui al pub a escuchar las noticias de las nueve y, como llegué con unos minutos de retraso, pregunté a la dueña qué noticias habían dado. “Ah, nunca encendemos la radio. No la escucha nadie, ya ve usted. Además, en la otra barra suena el piano sin cesar, y no van a parar sólo para oír las noticias.” Esto sucedió en un momento en el que es grave la amenaza que pesa sobre el canal de Suez.

 

29 de abril de 1942

 

Cuando veo en función esta basura deprimente (…) siempre me acuerdo de que el senado romano siguió existiendo y estuvo en funcionamiento durante el Imperio. Este es el crepúsculo de la democracia parlamentaria, y esos seres no son más que espectros que farfullan en algún rincón, mientras las cosas suceden de verdad en otra parte.

 

11 de junio

 

Compárese con la larga lista de atrocidades cometidas desde el 1914 en adelante (…) En todos los casos, se creen o se descreen según sea la predilección política del encausado, con una total falta de interés por la realidad de los hechos, con una completa voluntad de alterar las propias creencias tan pronto cambie el panorama político.