Eventualmente fehaciente

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Oí en la radio una de esas frases que prueban –si es que fuera menester- que tenemos un problema requetefeo con la lengua. Fue en Radio Clásica, en una tertulia presuntamente culta, donde alguien, después de observar: “No soy pesimista” (no recuerdo a propósito de qué) se vio en la necesidad de mejorar la frase -ya que era clara y concisa- y le salió esto: “No albergo un pesimismo fehaciente”. Así como lo oyen. En cambio yo, para ser sinceros, sí soy pesimista, y creo que la RAE tendría que dar de vez en cuando un toque de atención, con ejemplos, y con toda la simpatía y amabilidad que se quiera (sin imposiciones, ya que para empezar es inútil). Si lo único que hace en definitiva es ir aceptando lo que el hablante generaliza con el uso, sin incitar nunca a la reflexión y la discusión, ¿para qué nos vale?

 

Encontré en un libro de denuncia tremendo (de la periodista mejicana Lydia Cacho) muchos ejemplos de anglicismos y falsos amigos (imaginemos cómo hablaríamos en España si compartiéramos una frontera de casi tres mil kilómetros con los Estados Unidos). Entre otras muchas cosas, una nube de eventualmente, cuyo sentido en la frase era casi siempre “al final”, “acabó siendo”, “después”, “finalmente”, y que ha tomado de eventually traducido a capón; un sorprendente controversial, adjetivo inglés que significa polémico, controvertido y que convierte en castellano por las buenas, y finalmente (ella pondría aquí, “eventualmente”…) un uso constante de una variable del “vascos y vascas”, “ciudadanos y ciudadanas”. Ella lo circunscribe a los artículos, y así escribe, por ejemplo: “las y los ciudadanos”, con lo cual las ciudadanas se convierten en… las ciudadanos”. En otros casos, quedaba todavía más absurda la solución. Espero fervorosamente que esta oleada sea cosa de una generación, y que no sigamos por ese camino. Pero albergo dudas fehacientes

Soy coruñesa con algo de portuguesa, recriada en Madrid. Como tengo tendencia a la dispersión, estudié Ciencias Políticas. Aparte de varios oficios de supervivencia, he sido socióloga, traductora, documentalista y, finalmente, editora y redactora en El País durante veinte años. En mi primer colegio de monjas tuve la suerte de aprender bien latín. Pasar de las monjas al instituto público Beatriz Galindo de Madrid, donde enseñaban Gerardo Diego, Manuel de Terán, Luis Gil…, fue definitivo para cambiar de fase. Creo que si falla el lenguaje, falla el pensamiento y falla la razón.

1 COMENTARIO

  1. te había contestado en tu
    te había contestado en tu comentario, pero por si acaso no lo ves te lo pego aquí:

    ¡Gracias por tu interés, Anunciata!
    He leído tus artículos con interés, porque aunque no lo parezca por cómo escribo siento pasión por conservar y cuidar la lengua y la comunicación. De hecho cuando mando un sms me cuesta tiempo porque no perdono acentos, ni nada que no sea buen castellano, o eso intento.
    Así que gracias por tus artículos, me son de mucha ayuda.
    No sé qué decirte, la verdad, sobre lo de venir a Burkina o los otros países que comentas.
    Todo depende de cuáles son vuestros planes, tiempo de estancia y qué buscáis en África.
    Si es la parte exótica, la belleza de los paisajes, los animales, etc, creo que Burkina no es el sitio. Desgraciadamente este país no tiene grandes bellezas naturales, ni grandes reservas animales. Aunque siempre se pueden ver cosas, indudablemente. Pero no hay grandes ríos, lagos, parques exuberantes, etc. Ni siquiera el Sahel que tenemos es un desierto que llame mucho la atención.
    Tampoco hay mar, así que los ‘bellezas naturales’ son más bien de otro tipo: los seres humanos.
    Sobre todo los niños.
    Ten en cuenta que más del 50% de la población tiene menos de 15 años, una tasa demográfica de las más altas del mundo.
    Pero no sé si eso es suficiente, porque también se puede encontrar en otros países africanos. Como la pobreza, si quieres empaparte de ella. Y de la miseria. Pero eso también puedes encontrarlo en Mozanbique, no tengo idea de cómo será en Botswana.
    Lo único que sí puedo ofrecerte es mi casa y mi corazón (que diría mi amigo Marcos Ana), y mi familia, para acogeros si os decidís a venir por Burkina.
    Otra cosa es que ‘cerramos’ la biblioteca la primera quincena de agosto y lo mismo nos vamos unos días de vacaciones con Asséto y Latifa, pero ya me dirás qué planes hacéis.
    Un abrazo y hasta pronto (puedes escribirme, si lo prefieres a felixperez1954@gmail.com)

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