Facilidades supercool adhieren a iniciativas

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Entro en una página de recetas de cocina que presume de ser limpia en emisión de CO2 y me encuentro la horrible frase: “…adhiriendo a la iniciativa (medioambiental) plantaremos un árbol”. Vamos por partes. En primer lugar los gerundios sólo están bien puestos cuando responden a la pregunta de cómo se realiza la acción del verbo… cosa que aquí no se da, claro (ejemplo: ¿cómo entró Jorge en la habitación? Entró corriendo). Plantaremos un árbol para unirnos (o adherirnos) a la susodicha iniciativa, no adhiriendo, por favor, que además es un verbo reflexivo, así que, si el gerundio estuviera bien puesto –que no lo está- habría que poner “adhiriéndonos a…”. Pero es que además de incorrecto es cursi al cuadrado. 

 

Últimamente he estado muy en contacto con las operadoras teléfonicas (ya lo habrán sufrido mis lectores, si existen), y comenté aquí el atroz texto idéntico que incluían tanto Orange como Movistar, lleno de disparates, discordancias  y oscuridades. Pues añado Jazztel a la lista. Exactamente el mismo texto disparatado a final del mensaje; pregunto: ¿es que son todas la misma compañía? ¿Hay alguien ahí?  

 

Para seguir con la teima, resulta que llamé desde un teléfono fijo (de Movistar) a un móvil y el mensaje que oí fue: “Su llamada no se ha podido realizar por estar activada la facilidad de restricción”. Oh, Dios mío, otra vez  la facilidad, ya se están infiltrando, como anuncié en mi libro (tengo un libro publicado en Bubok, ¿saben?). En inglés el término facility significa instalación, medio, instrumento, servicio… y llegan nuestros paletos de espíritu (bochorno) y la adoptan inmediatamente, pero calcada, claro, ¡facilidades! ¿Para qué decir “su teléfono tiene restringidas las llamadas a móviles” si se puede perpetrar esa otra frase servil, fea y sobre todo, lo imprescindible: ¡oscura! Es todo un récord. ¡Enhorabuena a Movistar, siempre a la cabeza!

 

Aunque, para ser justa, hay que hacer constar aquí que existe un lamentable antecedente, que da autoridad a los desaprensivos para hacer estos destrozos. Dos de los principales instrumentos de regulación monetaria del Banco Central Europeo han adoptado ya, junto a los paletos de espíritu, esa nomenclatura: son la “facilidad marginal de crédito” y la “facilidad marginal de depósito”. Y lo han hecho, necesariamente, con el aval de sus servicios de traducción al español. Así que nos espera una verdadera invasión de facilidades. ¡Qué guay! Pues no sé tú, pero yo lo veo supercool

Soy coruñesa con algo de portuguesa, recriada en Madrid. Como tengo tendencia a la dispersión, estudié Ciencias Políticas. Aparte de varios oficios de supervivencia, he sido socióloga, traductora, documentalista y, finalmente, editora y redactora en El País durante veinte años. En mi primer colegio de monjas tuve la suerte de aprender bien latín. Pasar de las monjas al instituto público Beatriz Galindo de Madrid, donde enseñaban Gerardo Diego, Manuel de Terán, Luis Gil…, fue definitivo para cambiar de fase. Creo que si falla el lenguaje, falla el pensamiento y falla la razón.