Fiestas de pensar

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Siempre que vienen amigos a casa, mi hija suele preguntar: ¿va a ser una fiesta normal o una fiesta de hablar? Acostumbrado a esta bipolaridad radical pero eficaz, me sorprendió hace unas semanas descubrir que también existen las fiestas de pensar. Ayer estuve en una de ellas, la Thinking Party de Fundación Telefónica.

 

En el precioso Salón de Baile del Circulo de Bellas Artes de Madrid, el activísimo Pepe de la Peña -@sandopen en Twitter- y su equipo organizaron un evento enormemente ágil y atractivo, gozoso por momentos, un maratón del pensamiento sobre internet y las nuevas tecnologías que clausuraba el ciclo anual de conferencias Diez conceptos que están cambiando el futuro.

 

El formato estaba perfectamente planteado para escuchar, pensar y hablar, para ser divertido. En total 14 ponentes con 15 minutos de tiempo cada uno, una charla de Eduard Punset de una hora, una comida informal, dos cofee-breaks y dos sorteos de libros, ebooks e iPads. Todo abierto al público –previa inscripción gratuita- y transmitido en directo por internet. Aforo completo.

 

No es mi intención hacer aquí una crónica exhaustiva del evento –lo pueden ver entero aquí–, sino reflexionar brevemente sobre algunas cosas que en él se trataron. Hubo de todo: el entusiasmo güay, propagandístico y lleno de lugares comunes de los dos representantes de la Administración, la reivindicación del potencial social de la web como clave de un nuevo paradigma educativo que hizo Dolors Reig, la incitación de Andrés Pérez a la rebelión individual contra las empresas a través del concepto de marca propia, la convicción de Carmen Bustos de que el diseño puede cambiar el mundo, las inteligentes reflexiones sobre lo post-digital de Juan Freire, la compleja pero fascinante identificación que hizo Ana Mª Llopis entre el funcionamiento de la Web y el del Universo, el sano y necesario criticismo a las pretendidas maravillas del internet 2.0 de Genis Roca y Javier Celaya, las confesiones maduras y experimentadas de Mario Tascón sobre comunicación y emprendimiento en la Red, la gracia simplona y televisiva del humorista –creo que también es coach– Alfonso Alcántara (una intervención, junto a la de los dos políticos, absolutamente prescindible en mi opinión).

 

Y entre medias, Punset. Punset es otra historia, es un sabio. Como todos los sabios, Punset recorre en un par de frases y una mirada el abismo que separa los trilobites de los cuantos, lo concreto de la generalidad, los átomos de la fantasía. Cincuenta minutos de Punset en directo nos sientan en la sala de espera de la felicidad, donde, como su perra le enseñó, reside la única felicidad posible.

 

Freire, Roig, Llopis, Punset: La revolución digital ha terminado y está ganada. La tecnología se disuelve en su inmanencia; todo es tecnología. ¿Y ahora qué? Como la razón o las emociones, lo importante es el uso que le demos. En esta era post-digital son cada vez más necesarios los ecosistemas no oficiales de innovación, basados en la potencia social de las redes de conexiones y en su capacidad de gestionar aprendizajes personalizados, continuos e infinitos que mantengan actualizado nuestro campo de conocimiento. En un futuro donde lo atómico y lo digital acabarán siendo lo mismo, donde la web será un agujero negro que contendrá todo, incluidas las complejas galaxias de nuestras redes sociales, el instrumento supremo de conocimiento y cambio será la conexión entre cerebros, es decir, la conciencia colectiva, la inteligencia social.

 

Si les interesa el tema, vean las ponencias y saquen sus conclusiones. Y no olviden inscribirse en la próxima fiesta de pensar, les aseguro que se pasa bien. Tienen también a su disposición todas las conferencias anteriores, por las que han pasado luminarias como Ray Kurzweil o Albert-László Barabási. Y sobre todo, para su tranquilidad, nunca olviden lo que decía Punset: Hay preguntas que no tienen respuesta.