Guinea Ecuatorial: Inhumanos y vacíos

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Cuando recientemente el general-presidente Obiang anunció a los partidos que confeccionaran las listas para formar parte de la comisión reformadora, nosotros dijimos que no tenía sentido que a los partidos que siempre se habían alineado con el gubernamental PDGE se les tuviera en cuenta en el proceso, toda vez que nunca habían denunciado ninguna violación o delito cometido por los agentes del régimen. No se les podía considerar, pues, partidos políticos de la oposición.

 

Pero como en Guinea la impostura se impone siempre, el régimen se empeñó en su labor política maquilladora y confeccionó una lista que en la práctica eran miembros del PDGE que se retiraban a la abandonada isla de Annobón para satisfacer al que los había elegido, siempre con el estímulo dinerario de una economía productora y boyante en petrodólares. Es decir, con la promesa de ser pagados, harían cualquier cosa para satisfacer a su amo y señor. (Cierto, muchos de los que asisten a Obiang en su tétrica dictadura se creen súbditos y no ciudadanos, y de ahí que toleren ciertas prerrogativas venéreas de su parte)

 

Ya instalados en la remota isla, arribó a Guinea una alta funcionaria del Gobierno norteamericano y se entrevistó con altos miembros del Gobierno, que son militantes obligatorios del PDGE, y también con directivos de los partidos que le habían informado que eran la oposición, o que creía que eran la verdadera oposición a juicio de las informaciones que tenía del país centroafricano. Es decir, que se entrevistó con directivos de CPDS y con los de UP, y nada dijeron de si se molestó siquiera en mencionar las siglas de las docenas de partidos que siempre habían acompañado al general Obiang en sus sonados pucherazos. O sea, Susan Page, la mencionada alta funcionaria del país de Barack Obama, sí sabía que ellos no eran oposición.

 

Pero como en Guinea muchos han renunciado a la humanidad básica, allá están estos supuestos líderes, en la surecuatoriana isla de Annobón, juntos y revueltos con los representantes de un Gobierno cuyos miembros más prominentes han sido acusados, y muchas veces pillados, de todo: de gravísima malversación, de torturas, de un nepotismo feroz, de violación, de sodomía no consentida, de tráfico de drogas y de armas, de corrupción de menores, de antropofagia, de evasión de divisas, de tráfico de influencias, de robo, de desfalco, de apropiación indebida, de tortura. De asesinatos. De cohecho, de prevaricación… Listas largas de delitos cometidos con el más indignante descaro.

 

A nivel de la calle los que gobiernan en Guinea Ecuatorial han sido puestos en evidencia por la lacerante situación de la sanidad y la educación en el país, por una administración inexistente, por la ausencia de los servicios básicos, como agua, electricidad, por la ausencia de planes de desarrollo de las comunidades rurales. En Guinea, los ciudadanos no tenemos viviendas dignas y no tenemos a nadie que nos escuche cuando somos desalojados, desahuciados. Además, si protestamos por estos abusos, podemos ser golpeados, torturados, despedidos del trabajo, multados. Hay una gravísima indefensión en Guinea Ecuatorial. Pero como todo esto es público, todo ello era ya conocido por muchas personas que, por su mayoría de edad, y no solamente mayoría de edad física, debieron haber hecho algo para hacer escuchar su voz. Es lo que se hubiera esperado de ellos  como “mayores”  de nuestra comunidad. Algunos de estos mayores son  Siale Bileká, Seriche Bioko, Oló Mibuy, Tamarite Burgos, Muñoz Gerona, García Berniko, Cayetano Toherida, Osubita, Nko Ivasa, Rosendo Elá Nsue, Agapito Ona, Trinidad Morgades, Anselmo Ondo,  Joaquín Mbana, Avoro Nguema, Matogo Oyana, Mbomío Nsue,  Edjang Avoro,  Milam Tang.

 

Pero con mucho pesar descubrimos que estos mayores no solamente han renunciado a su situación de tales, sino que muchos de ellos acompañan al régimen en su nueva pantomima para aferrarse al poder, y para el dolor y el disgusto de los guineanos. No diremos nada que no hayamos dicho antes, y no será algo que estos mayores no puedan constatar. Saben estos mayores que Guinea ocupa los puestos inferiores en cuanto a desarrollo artístico y científico cuando se la compara con los países vecinos. Saben que Guinea es la hermana pequeña cuando se habla de su inclusión en los foros artísticos y culturales de la zona geográfica que le corresponde.

 

Antedata y digresión.

 

La actual situación política exige mucha más movilidad, muchísimo más dinamismo de los partidos políticos que no han querido acompañar a Obiang en su aventura postrera antes de enfrentarse al veredicto popular. Al margen de los comunicados anteriores, estos partidos tienen que denunciar la deriva claramente maciasnguemista del régimen de Teodoro Obiang, pues estos hechos recientes son claramente precursores, y evocadores, de una situación que alcanzó sus cotas más altas de inhumanidad en los últimos años de la década de los 70. Es decir, que Teodoro Obiang se haya embarcado en soledad en la aventura de la reforma de la constitución no es un tema que se puede tratar con la simple indiferencia.

 

Si a pesar de ello han jurado seguir al régimen en sus turbios manejos para proveer un dolor eterno a los guineanos, que tengan la certeza de que hay personas que, juzgando el asunto con ojos africanos, les recordarán que cuando más se les necesitaba dejaron de ejercer sus funciones de mayores.

 

Barcelona, 22 de mayo de 2011.

Juan Tomás Ávila Laurel. Es un joven y prolífico escritor, residente en Malabo, donde ejerce como técnico sanitario. Se ha convertido últimamente en un exitoso y asiduo conferenciante de numerosas universidades extranjeras. Ha representado a su país en importantes foros internacionales y ha sido conferenciante invitado en España, Reino Unido y Estados Unidos. Su obra se caracteriza por un compromiso crítico con la realidad social y politíca de su país y con las desigualdades económicas. Estas preocupaciones se traducen en una profunda conciencia histórica, sobre Guinea Ecuatorial en particular y sobe África en general. Tiene más de una docena de libros publicados y otros de inminente publicación, entre ellos las novelas y libros de relatos cortos La carga, El desmayo de Judas, Nadie tiene buena fama en este país y Cuentos crudos. Cuenta tambien con obras de tipo ensayístico, libros de poemas y obras de teatro.