habana 22


Era un tiempo de nieblas
aquel en que visitamos habana 22
persiguiéndonos los tres
por las habitaciones
de la casa del sueño
de la casa del tiempo
los ojos tan limpios y la melena tan larga
tanto como la cuerda que nos unía
y que pronto se rompió

Postes de luz y algo de miedo
caminando muy alto
ya lejano el pitillo de la traición
consumido para ser encontrado

Hacía calor y era invierno

Inalcanzable habana 22
como la vida que aparecía así
tan ridículamente difícil
y no lo queríamos ver
nos reíamos todo el rato
el juego de ocultarnos
topos sin sombras ni líquenes
qué oscuro ese agujero
pero qué blanca habana 22
y por eso
sólo por eso subimos
flotando entre lámparas
muchas esquinas y la pared

Fue hermoso soñarla
un invierno de felicidad
una vida al otro lado de la noche
que en realidad nos cercaba
sin dejarnos ver las nieblas
sin dejarnos ver nada

Tres postes de luz
aterradoramente incandescentes
tan puros tan hermosos
tan despacio caminando por los bordes
sin saber de la descarga
que nos estaba esperando
just around the corner
cuando saliéramos de habana 22

Fotografía de Chus Molina Raspal

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