Jefes de Estado

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En ocasiones, Lara se empeña en ser uno de esos a los que hay que reconvenir en el cine para que se callen.

 

En ocasiones, Lara se empeña en ser uno de esos a los que hay que reconvenir en el cine para que se callen. Le viene al dedillo la frase del Rey a Chávez, pero ya no se repetirá esa primicia, para disgusto de los españoles, como no se repetirán errores Juancarlistas (uno casi se atreve a decir que monárquicos), para disgusto del propio Lara, que por ello insiste royendo los huesos secos de sustancia. El líder de los comunistas, que todavía existen (hasta la victoria siempre), y gracias, por cierto, a la apuesta por su legalización como partido de ese al que buscan derrocar, es como el Morrie de los mafiosos de ‘Goodfellas’, que le pedía su parte de botín del golpe a Robert de Niro en cada ocasión. En vez del “necesito mi dinero”, se escucha un “necesito mi República” tan latoso que corre el peligro de que le envíen un Joe Pesci para liquidarle. Políticamente, por supuesto. Y eso que no tan políticamente se manifiestan él y otros compañeros como aquel concejal pacense de barba cándida méndez, quien entonces se lamentaba de “… que el nieto del Rey se haya pegado un tiro en el pie con la cantidad de sitios que hay en el cuerpo para pegarse un tiro”. Extraordinaria intervención que establece el polo contrario a la hombría de la que se hablaba aquí a propósito del monarca. Ahí se tiene a un hipotético Jefe de Estado, uno de esos sujetos a los que no basta con reconvenir en el cine.