Frontera DigitalKazuo Ishiguro y su obsesión por los trenes

Kazuo Ishiguro y su obsesión por los trenes

Lo recordaba Daniel Marc Janes en el suplemento cultural del Financial Times. Cuando Kazuo Ishiguro preparaba una selección de filmes para incluir en un ciclo dedicado a la relación entre el cine y los trenes recibió varios mensajes de aclamados directores de cine con los que no había cruzado palabra en su vida. Así, a la bandeja de su ordenador llegaban listas de propuestas de Martin Scorsese o Walter Hill. “Un estado casi de histeria prevaleció mientras amigos, compañeros y completos extraños empezaron a exigirle que incluyera a sus favoritos”, explica Janes. “Creo que Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón me han estado provocando deliberadamente para que incluyera Horror Express (1972. En España se estrenó como Pánico en el Transiberiano), cuenta el mismo Ishiguro diuo que era “la peor película” que había visto nunca. No puedo decir lo mismo.

Kazuo Ishiguro, Premio Nobel de Literatura en 2017, autor de la inolvidable Los restos del día (1989), presenta en el British Film Institute Station to Station, convocatoria en la que analiza la relación entre el ferrocarril y el cine a través de diez largometrajes. “Tengo la sensación de que la gente nunca ha pensado en las películas de trenes como un subgénero”. Hay secuencias de trenes inolvidables. Ishiguro menciona pasajes de Con faldas y a lo loco (1959) o Desde Rusia con amor (1963). Yo añado Rojos (1981) e Indiana Jones y la última cruzada (1989). Sin embargo, para este ciclo, las películas elegidas debían ser “aquellas en las que el mundo del filme fuera centralmente el tren”. La cita incluye filmes como El expreso de Shangai (Josef von Sternberg, 1932), Alarma en el expreso (Alfred Hitchcock, 1938), El tren del infierno (Andrei Konchalovsky, 1985), Transsiberian (Brad Anderson, 2008) o la versión de Asesinato en el Orient Express de Sydney Lumet (1974). Asimismo, ha incluido algunas históricamente “ignoradas” como El rápido de Roma, de Walter Forde (1932), y otras más recientes, como Rompenieves (2013), de Bong Joon-ho, filme que acentúa el carácter alegórico del tren. “Estas películas deleitan en el placer sensual del tren: columnas de vapor, traqueteo de las ruedas, la amplia visión del mundo exterior”, comenta Jones.

Ishiguro está interesado por las infinitas posibilidades de narración en este subgénero. Su fascinación con los trenes es tal que se ha colado en su literatura, pues parte de la trama de su nueva novela, Miss Lambert Steps Aboard Danger, está ambientada en un tren. “Sorprendentemente, muchas de las ventajas cinematográficas del tren, descubrí, se aplican igualmente en la página, especialmente en la economía con la que se pueden unir personajes dispares en relaciones íntimas sin tener que estar dando vueltas por las casas”, explica.

Dónde: BFI Southbank, Londres, Reino Unido.

Cuándo: hasta el 31 de julio.

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