Las páginas nobles

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Diario semanal

 

Lunes, 21 de abril

 

Hoy, los columnistas elogian.

 

Pedro G. Cuartango, en ‘El Mundo’, elogia el aburrimiento:

 

Aburrirse es uno de los pocos placeres que nos quedan en esta vida y el que yo, sin duda, más valoro.


[…]


No hay nada como perder el tiempo, que es lo único verdaderamente valioso en nuestra vida.


[…]


Cuando éramos niños, aburrirse era algo obligatorio y natural. Pero ahora todo el mundo está condenado a optimizar las 24 horas del día y los siete días de la semana, de suerte que no debe haber ni un sólo minuto sin actividad.


[…]


Sinceramente no me parece un avance en la civilización este uso intensivo del tiempo, sobre todo porque uno está tan ocupado haciendo cosas y engrandeciendo su currículum que pierde la noción de lo fundamental. La ventaja de aburrirse es que te daba tiempo para pensar e incluso para leer.

 

Antoni Puigverd, en ‘La Vanguardia’, elogia la discreción:

 

En la sociedad del exhibicionismo, nada es tan intrigante como la inhibición. Cuando todo el mundo desnuda sus sentimientos y creencias, nada es más provocativo que el pudor. En la era del striptease, nada es tan extraño como vestirse; y en la era del striptease emocional, nada es tan liberador como la invisibilidad. Cuando todo el mundo convierte la propia vida en espectáculo, recuperar el sentido de la intimidad es revolucionario.


[…]


Tampoco opinas ya a cada instante sobre aquello de lo que todo el mundo discute. Mientras todo el mundo proclama lo primero que le pasa por la cabeza ante cualquier noticia, sea trágica o cómica, sea importante o banal, tú dejas que el tiempo madure su calibre y sentido. Dejas que la noticia haga su camino y, generalmente, acabas constatando que lo que parecía tan impactante no es más que otro grano de arena perdido en el desierto.


[…]


Haces que el mundo descanse de ti.

 

***

 

Martes, 22 de abril

 

Antonio Lucas, en ‘El Mundo’, escribe una carta de amor a los libros:

 

En los libros encuentro esa otra parte de la vida donde no alcanza mi vida. Ese otro yo que se vuelve alegre al roce del papel: el que gusta de un viaje imprevisto, de una penumbra compartida, de una página leída a dos voces, de un poema dicho en alto, de un descubrimiento, de una impaciencia, de ciertas desnudeces que dispensa el leer apoyado en el calor de un cuerpo ajeno.


En los libros uno vuelca recuerdos, vicios, pecados, manías. En algunos párrafos inesperados he amado como nunca imaginé que era posible. […] Escribir tan sólo es la forma más honda de leernos a nosotros mismos.

 

***

 

Miércoles, 23 de abril

 

Sant Jordi y las rosas de Joaquín Luna:

 

Yo dimito del romanticismo y hoy me lanzo, como todo hijo de vecino, a repartir rosas a diestro y siniestro. ¿Por qué contentarse con regalar una rosa a la mujer que ya quieres en lugar de ir tirando la caña en plan guay? Pues eso, póngame dos kilos de rosas, que yo ya las repartiré.


[…]


Y no se preocupe por el medio kilo de rosas restantes. Haga un hueco en el congelador y ya tiene rosas para el resto del año. Pierden un poco de color, pero ganan en originalidad. Otra ventaja es que si su amiga de turno se va insatisfecha tras la visita, una rosa a pie de ascensor la desconcertará y se acordará del detalle, y no de lo otro.

 

El ‘selfie’ de Antonio Burgos:

 

La otra noche, viendo cofradías, un chaval me paró por la calle y me dijo:


–¿A usted le importaría que yo le hiciera un «selfie» conmigo?


Le dije todo lo contrario que el otro a la honesta proposición de panegírico:


–En absoluto, porque sabe usted que sí soy hombre de estas cosas…


Y por ahí debo de andar, por Facebook o por Twitter, como me quisieran ver muchos rojos trincones y muchos progres del perol: colgado.

 

 

***

 

Jueves, 24 de abril

 

Gabriel Albiac, en la Noche de los Libros:

 

A Madrid vino Rushdie para presentar su último libro: las «memorias» de un tal Joseph Anton, individuo en el cual, a lo largo de esos años ocultos, hubo de transformarse el escritor para poder seguir vivo. Pero nadie cambia de nombre –cualquiera que haya sido un clandestino sabe eso– sin cambiar él mismo. El hombre fingido acaba por devorar al que hubo antes. El pseudónimo da fe de hasta qué punto el nombre que dice nuestra identidad es un artificio; un artificio la identidad misma. Es una experiencia casi teológica, ésa de percibir cómo este que somos –que creímos ser– es muy poco más que nada. Es, en el límite, nada. Que es el único modo de ser libre.

 

***

 

Viernes, 25 de abril

 

Realismo mágico en la transición española. Enric Juliana:

 

La transición española, tantas veces narrada desde el realismo mágico –un Macondo monclovita– no se entiende sin la revolución de abril portuguesa.

 

El Gobierno quiere que nos acostemos pronto. Y eso no le gusta a Ignacio Camacho:

 

Si quieres medir el liberalismo de un liberal dale el poder de decidir sobre los demás. En cuanto tiene firma al pie de un decreto, la mayoría de los sedicentes liberales españoles se dedica a ordenarle la vida al resto, a agrandar la Administración –colocando a más liberales, claro–, a regular mercados, a controlar medios y a subir impuestos.

 

David Gistau ya nunca será como ‘El tigre de Chamberí‘:

 

El otro día madrugué y, para no despertar a nadie en casa, tuve que armar a oscuras la bolsa del gimnasio. El resultado fue nefasto. Unas horas después, en el vestuario de un club de boxeo lleno de tipos que volvían de guantear comentando los golpes, extraje de la bolsa una toalla de Bob Esponja de los niños cogida por error que, una vez anudada a la cintura, arruinó para siempre cualquier posibilidad de conquistar en el ring, algún día, un apodo con las mismas resonancias que «Mano de Piedra» o «El bombardero de Louisville», o al menos «El tigre de Chamberí», como Ozores, pero en más bien Garfield. Pese a la mofa inicial, allí se terminó cantando a coro «Tristeza de amor», así que alguna tecla emotiva tocó Bob Esponja en esas almas de jab.

 

***

 

Sábado, 26 de abril

 

Las ventajas de viajar en un avión sin ventanas. Quim Monzó:

 

Una empresa americana llamada Spike Aerospace ha diseñado un avión sin ventanas. Un avión para pasajeros, no con objetivos militares. De entrada uno piensa: menuda claustrofobia sentirán algunas personas que no soportan los espacios cerrados. Si hay gente que tiene claustrofobia simplemente cuando sube al metro (y eso que en el metro al menos ves los muros del túnel), imagínense la situación en un vuelo de larga distancia sin posibilidad de ver nada más que las paredes del compartimento de pasajeros.Pero no hay problema. Spike Aerospace ya ha pensado en ello y, en vez de ventanas, colocará unas pantallas planas de vídeo donde se reproduce lo que captan unas cámaras situadas en el exterior.


[…]


Hace unas décadas la posibilidad de un avión sin ventanas habría sido impensable. Muchas personas se habrían rebotado. Pero, ahora que la gente se pasa la vida delante de pantallas y que prefiere contemplar cualquiera -la del ordenador portátil, la del móvil o la de la tableta electrónica- más que a la gente que tiene enfrente, incluso agradecerá no tener que observar la realidad directamente sino captada por una cámara y vista en una pantalla de plasma. Rajoy marca la pauta.

 

***

 

Arcadi Espada, sobre los ‘kapuscinskazos’ de Gabriel García Márquez:

 

Ningún exceso necrológico como el que ha hecho de GGM un maestro de la escritura periodística. […] Lo cierto es que hasta Cien años de soledad, su periodismo es puramente local y mediocre, sólo enaltecido por la forma de crítica basada en la falacia retrospectiva. […] Y después de Cien años… su periodismo es inexistente, cuando no desastroso, con la expresa salvedad de los artículos, tocados a menudo de la sabia ilusión de confidencia que sabía darle a las palabras, que escribió regularmente en El País entre finales de 1979 y principios de 1984. Con la excepción, así, de sus columnas del antes y después, GGM escribió un solo reportaje periodístico con ambiciones, que publicó en 1996 y que llamó Noticia de un secuestro.


[…]


Ahí esperaba, arrogante, la segunda frase: «Eran las siete y cinco de la noche en Bogotá». Ésta, en el arranque, era la firma notarial del compromiso de GGM con la verdad. Algo así como si dijera a los niños, y yo así se lo decía a los míos: «Mi precisión en este reportaje va a ser puramente ferroviaria». De acuerdo. Todos estábamos fácticos y felices.

 

***

 

Domingo, 27 de abril

 

Pasado el Día del Libro, quizá, dentro de un mes acuda a la firma de libros de Javier Marías en el Retiro:

 

Casi todos los avatares posibles de una existencia están contenidos en las novelas; casi todos los sentimientos en las poesías; casi todos los pensamientos en la filosofía. Nuestros primitivistas políticos tachan de inútiles estos saberes, y hasta los destierran de la enseñanza. Y sin embargo constituyen el mejor aprendizaje de la vida, lo que nos permite “reconocer” a cada instante lo que nos está sucediendo y aquello por lo que atravesamos. Aunque sea no tener qué llevar a casa para alimentar a los hijos. También esa desesperación se entiende mejor si unos versos o un relato nos la han dado ya a conocer, y nos han preparado para ella.

 

Scarlett Johansson como dios la trajo al mundo. Elvira Lindo no entiende a los que se reconocieron decepcionados:

 

Esto me lleva a concluir que todas las individuas que opinaban sobre la actriz gozaban de un cuerpo similar al de ella, y que todos los hombres que rumiaban su decepción se acostaban cada noche con señoritas como Johansson. En fin. Siempre se ha comparado el runrún de las redes con las charletas de bar. Este caso es un paradigma. Me imaginaba a todos esos tipos que opinaban sobre ella con el palillo en la boca. Cuánto hubiera dado por verlos en pelotas. A ellos y a sus contrarias. Seguro que también son del montón.

 

Pedro Simón pasa del ‘partido a partido’:

 

Lo dijo mi hijo Mateo en la final de Copa del Rey que ganamos en el Bernabéu. Señalando a la afición rival como el niño de El sexto sentido, que en el otro lado veía muertos. -Papá, ¿por qué ellos no son del Atleti?