«Llenos los niños de árboles». Cristina Sánchez-Andrade

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Llenos los niños de árboles

Cristina Sánchez-Andrade

 

 

1. HAMBRE DE LIMÓN

 

Ahora están muertos en el frío:
los ahogó el peso de las tripas,
y los brazos de mi madre eran blancos en la noche.
«Porque los gatos se reproducen como ratas».
Esas fueron las palabras que se llevó la corriente.

Ahí empezó el mundo porque esa noche la niña
trepó al árbol y nunca más bajó.

 

 

 

6

Una vieja empuja un carricoche en el que gime un
perro tapado con una manta. No le importan las
miradas, ni los gatos ciegos enzarzados en bufidos
verdes, ni el hervor del alquitrán caliente bajo
sus pies.

Se trata de salir, de traspasar: caricia, piel.

Hace cincuenta años perdió a su hijo y ahora ese
perrito se llama como él.

 

 

 

8. EL SECRETO DEL AGUJERO

El topo en la madriguera,
la vaca en el establo,
el cerdo en la pocilga,
la mariposa en la crisálida,
el murciélago en la cueva,
el pájaro en el nido:
vaciar un espacio y llenarlo de caricias

Madre, moco o cáscara que,
como la concha de un caracol,
protegen la formas más vulnerables de su interior.

 

 

10

Como la lengua,
que siempre va
a la llaga de la boca
y escarba,

uno es consciente de la herida.

 

 

15. ME DUELEN LAS VENTANAS

Entre yo y yo misma hay un cristal
y en la inconstancia me crecen las uñas.
Es mi manera de amar,
no conozco otra.

El afuera golpea dentro,
como un pájaro desorientado que choca contra
[el cristal
y no puedo abrir,
no quiero.
Pero a veces me aprietan los goznes,

y hoy me duelen las ventanas.

 

 

16

Todas las noches decía: Acerca la silla, cariño, y
sube hasta el cajón de arriba del escritorio. Allí
encontrarás algo rico.

Pero el mundo ya estaba en mi corazón,
como la pequeña mancha de podredumbre en
la cereza.

 

 

19

Como monjas de azabache,
encerradas en el frío,
las hormigas vírgenes transportan a la ninfa.
(Rápido: cortadles las patitas traseras.
Arrancadles el abdomen si es que tenéis el valor de hacerlo).
Veréis que aun así, arrastrándose sobre las entrañas,
seguirán su camino hasta esconder la larva en lugar
[seguro.

 

 

24

Desear que las moras crezcan y enrojezcan en
[las zarzas.
Saber que algún día habrán de madurar,
y que el sabor nunca será tan bueno,
ni tan dulce,
como el pensamiento de la mora.

 

 

30

Montoncitos de tierra,
briznas de hierba e insectos descuartizados
en los huecos muy oscuros y a lo largo de la pared.
Programada para algo que desconoce,
viene y va,
da vueltas, recoge
aquí y allá los materiales del amor.

Como la gallina
que defiende a su pollito
aunque jamás sintió cariño hacia su huevo.

 

 

 

33

Vieja Matilde sin dientes,
sentada,
llorando por un ojo
en la orilla de su cama.

Tiene ropa de encaje,
bolso de charol y cinco hijas,
huesos que se quiebran como el pan
o como el agua,
ahogó a su perro
acusándolo de rabia.

Matilde sin horquillas ni dientes
con la ira del Cordero
como blandos sabañones,
el sabor del huevo frito pegado a la mandíbula.

Vieja Matilde hecha de ajos y resquemor. Resulta
que ahora,
ahí en la orilla,
tiene miedo de amar
lo que ella misma ha engendrado.

 

 

 

 

Cristina Sánchez-Andrade es escritora, crítica literaria y traductora. Licenciada en Ciencias de la Información y en Derecho, es natural de Santiago de Compostela. Algunas de sus obras son La nostalgia de la Mujer Anfibio (Anagrama, 2022), el libro de relatos El niño que comía lana (Anagrama, 2019) o Las Inviernas (Anagrama, 2014), traducidas a varios idiomas.

Ha cultivado la novela, el relato, el ensayo y la poesía. Ha sido galardonada con, entre otros, los premios Sor Juana Inés de la Cruz (Feria del Libro de Guadalajara, México), el Premio Julio Camba de Periodismo (2019), o el Premio Setenil al mejor libro de relatos publicado en España. Entre su labor como traductora destacan libros como Cumbres borrascosas de Emily Bröntë o la biografía sobre Clarice Lispector de Benjamin Moser.

Actualmente vive en Madrid, en donde compagina su labor como novelista con la docencia universitaria y con colaboraciones en distintos medios, entre ellos La Voz de Galicia y El País.

La editorial madrileña «La bella Varsovia» editó –en mayo de 2019– el libro del que hemos seleccionado los poemas para esta nueva entrega de «la nube habitada».
https://labellavarsovia.blogspot.com/Llenos los niños de árboles, de Cristina Sánchez-Andrade

 

 

 

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