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Mientras tantoLos eruditos a la violeta

Los eruditos a la violeta

 

A Suso, porque le tengo mucho aprecio y porque guardo la esperanza de que no contribuya a propagar la existencia de estos enemigos de Cadalso.


 

 

 

“¿Dónde está la vida que hemos perdido en vivir?
¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?
¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en información?
Los ciclos celestiales en veinte siglos
nos apartan de Dios y nos aproximan al polvo”.

 

T. S. ELIOT

 

 

Querida Escuela:

 

Un poeta alemán dijo que el hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona. Pero ni los dioses ni la mendicidad abundan en tus aulas, sino una metástasis de destrucción hacia quienes como yo no queremos rendirnos a la mediocridad, que es, si cabe, el fin último de tu proceso. Esta vieja o nueva escuela, convierte en heterónomos a los sujetos que, cómodos en su ignorancia, no son más que eruditos a la violeta: “he aquí yo que sin leer a Lorca soy quién de decir que es un gran poeta” o “he aquí yo que sé qué es el esperpento sin haber visto el mundo a través de los cristales cóncavos de Valle Inclán”. El caso es aparentar que uno sabe y también lo que se premia, porque de nada sirve pensar frente al pupitre en voz alta. De nada sirve pensar, pues en esta escuela solo se aplaude el mero ejercicio de la repetición aunque luego se hable de la necesidad de cultivar el criterio del alumno, aunque luego vayamos de “progres” hablando de libertad, educación y sabiduría cuando en verdad somos el burdel de la inmundicia: criticamos a las putas que venden  su cuerpo cuando nosotros hacemos lo mismo con nuestro intelecto, considerándonos tristemente más dignos cuando ellas alquilan su sexo por necesidad y nosotros el cerebro por cobardía.

 

Qué sé yo, vieja amiga, lo fácil siempre ha sido no pensar demasiado y lo preocupante, que a nadie le asuste.

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