Madrid sale a la calle y los políticos envejecen…

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El pueblo español se ha levantado. Ha despertado de su marasmo y ha salido a las calles a gritar que quiere una democracia verdadera. Que todos son lo mismo. Que basta ya. Que nos merecemos mucho más y que estamos dispuestos a luchar para obtenerlo.

 

¿Sabíais cuánto tiempo hacía que tenía unas ganas inmensas de comenzar un texto con una frase parecida a esta?

 

Aún con jet lag, no tuve tiempo todavía de acercarme a las manifestaciones, pero ya pude sentir el optimismo, el orgullo de muchos de mis amigos, que me hablan de un momento histórico, que parecen, por primera vez desde hace mucho –tal vez, desde las manifestaciones contra la guerra de Iraq en 2003-, optimistas, luchadores, casi, casi utópicos. “Por fin” es la expresión más repetida.

 

 “Los jóvenes salieron a la calle, y súbitamente todos los partidos envejecieron”. Grande El Roto. Después de su poder de síntesis, poco me queda a mí por decir.

 

Que esta tarde voy a Sol y que ya estoy deseando contároslo.

Nací en Extremadura, pero soy -también- madrileña. Periodista por vocación y convicción, llegué a América Latina en 2008, a esa ciudad caótica y fascinante que es São Paulo. Después de unos años entre samba y tango, me establecí en Buenos Aires, desde donde trabajo como 'freelance' y colaboro para medios como El Mundo y Le Monde Diplomatique. Aunque, cada vez más, apuesto por los proyectos independientes: la revista Números Rojos, la web Carro de Combate -dedicada al consumo responsable y la denuncia del trabajo esclavo- y, por supuesto, este Fronterad.   Afincada por fin en Buenos Aires, una ciudad que me cautivó desde mucho antes de visitarla, cuando se me mostraba desde las páginas de Julio Cortázar, sigo descubriendo este continente diverso y complejo, este continente con las venas abiertas que, sin embargo -o por eso mismo-, tiene tanto que enseñarle al mundo.