Manuel Rodríguez vuelve a Madrid. ‘La casa de huéspedes’ en La trastienda

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En días como estos me siento orgulloso de estar en este país y de volver a Madrid. Tiempo ya que no pisaba estas calles. Incluso me dieron ganas de besar el suelo como gesto de alegría. Unas colillas de cigarro y un lulo de mierda de perro me persuadieron de esa locura.

 

En días como estos me siento orgulloso de estar en este país y de volver a Madrid. Tiempo ya que no pisaba estas calles. Incluso me dieron ganas de besar el suelo como gesto de alegría. Unas colillas de cigarro y un lulo de mierda de perro me persuadieron de esa locura.

 

Un amigo de El gallinero me espera en el aeropuerto. Cuando nos vemos nos damos un fuerte abrazo y de inmediato, como si nada, me dice:

 

– Estamos atrasados para llegar a La casa de huéspedes. Apúrate, hombre.

 

Encuentro extraño que no diga “hotel”… pero como siempre su acento me ha sonado un tanto especial, no le doy importancia; además estoy cansado de todas las horas dentro del avión.

 

El metro nos deja en La Latina. Mientras caminamos, mi amigo no para de hablar del hospedero, dice que es un misterioso personaje y que tenga ojo porque tiene un pasado bastante cargado; pero lo más importante es que no debo llamarlo Fran, se llama Francisco. Asiento con la cabeza y eso parece animarlo aún más.

 

– Además en la casa hay un hombre que busca una nueva identidad y un extravagante trío. Aún estás a tiempo de ver los dos capítulos.

 

Sonrío, ya que hace un rato dejé de escuchar sus palabras. Él, mientras camina, habla y gesticula. Yo, en cambio, llevo todas las maletas y mis piernas tiemblan. De pronto, muy serio y con su mejor cara de gallina, apela a toda mi atención.

 

-Cuando estemos dentro nos separaremos. Necesito ver lo que pasa, no me lo perdería por nada. Después lo comentamos. Vale.

 

La casa de huéspedes

 

Ahora me doy cuenta de que no he entendido nada. Esperaba tomarme un par de cañas con él, fumar algo y decirle hasta mañana. Pasar un rato agradable antes de pelear contra mi «jet lag». Aquí aún no son las 20 horas, pero para mi cuerpo son las 2 de la mañana. Necesito una cama, dormir un poco y dar por finalizada esta travesía trasatlántica.

 

Pensaba en eso, y en cómo zafarme de mi amigo sin parecer un desgraciado, cuando nos detenemos frente a La trastienda  y leo el cartel con los horarios:

 

HOY FUNCIÓN

 

 La casa de huéspedes. Capítulo I

Sábado 18 de octubre, a las 20:00 h.

Sábado, 25 de Octubre, a las 20 h.

 

La casa de huéspedes. Capítulo II 

Viernes, 17 de Octubre, a las 22:00 h.

Domingo, 19 de Octubre, a las 13:00 h. (Matinal)

Viernes, 24 de Octubre, a las 22:00 h.

Domingo, 26 de Octubre, a las 13:00 h. (Matinal)

Viernes, 31 de Octubre, a las 22:00 h.

Sábado, 1 de Noviembre, a las 20:00 h. 

 

Comienzo a reír.

 

– ¡Qué gran pedazo de estúpido he sido!

 

La casa de huéspedes

 

Hay distintas formas de volver a Madrid, hay formas agradables de volver a Madrid y está la manera en que lo hacen las gallinas de El gallinero. Y les aseguro, ésta es la mejor…

 

Pronto olvidé las maletas, el sueño y el cansancio. Pero lo que no podré olvidar es que mi amigo gallina y yo prometimos volver mañana y ver el capítulo II. Ni tampoco, por supuesto, las infaltables cañas después del teatro.

 

M. Rodríguez

  

El Gallinero es la bitácora de un grupo de dramaturgos que interpretan el papel de un periodista. Un espacio donde se informa del teatro que no acostumbra a salir en los medios de comunicación, de los recovecos que componen la vida teatral de Madrid y los espectáculos/ espacios/ creadores/ gestores menos conocidos.   En El Gallinero escribe nico guau, y en una época escribieron muchas más gallinas: Antonio García, El Trapo, Folguera, la señora del fondo, Manuel Rodríguez, Muflón Silvestre, Pelma y gris, Turuleta, Vera Yobardé... Si queréis contactar con nosotros, podéis hacerlo en elgallinerofronterad @ gmail.com, quitándo lo espacios alrededor de la @.