Marcelo en la XXV Feria de Ciudad Rodrigo (y V)

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Antonio Campos haciendo el
Cid en Ciudad Rodrigo – foto de Isa y José Vicente

(Se pueden leer todos los episodios anteriores aquí.)

Es una pena. Todo llega a su fin. Etc. Vale, que este es el último episodio de la aventura de Ciudad Rodrigo, porque la feria ya termina… Hasta el año que viene… Pero, bueno, antes de eso me queda por contaros muchas cosas…

No sé si os acordáis, acabábamos de salir el viernes por la noche del Patio de los Sitios y nos habíamos encontrado a Sabina hinchada por el vino y el farinato, y me había dicho que Tiago se vendría conmigo a Madrid. Yo prefería libertad, porque yo soy un murciélago libre, pero bueno, ya me apañaría en mi supermercado madrileño. Lo importante de aquella noche era darla esquinazo a Sabina, porque no me apetecía nada que supiera en qué super dormíamos… Intenté distraerla al modo más clásico.

MARCELO.- Sabina, mira, un burro volando. Por allí.

SABINA.- Tú eres imbécil, Marcelo.

TIAGO.- ¿Dónde, papá?

SABINA.- Tiago, los burros no vuelan.

TIAGO.- Ah, ¿no?

SABINA.- Vamos al bar donde están todos los teatreros; tú les entretienes, Tiago, y yo me bebo sus cervezas.

MARCELO.- Y yo, mientras, te denuncio en la sociedad protectora de murciélagos por explotación de menores.

SABINA.- Tú eres imbécil, Marcelo.

Y fuimos al bar. Estaba muy animado, a pesar de que muchos de los acreditados ya habían regresado a sus tierras. Pero, claro, era viernes, y los de Ciudad Rodrigo también salían. Hay mesitas fuera del bar, y mucha gente está fuera, en la calle. Dentro, música muy alta, y fuera, gritos muy altos. Nos quedamos en la calle, colgados de una sombrilla de esas que usan durante el día, y dimos esquinazo a Sabina cuando se metió de cabeza en un enorme vaso con yo qué sé qué…

SABINA.- Ay, ay, ¡me ahogo!

TIAGO.- ¿La ayudamos a salir, papá?

MARCELO.- ¿Qué prefieres, ayudarla o ir a dormir?

TIAGO.- Bueno, tengo sueño, pero… ¿Y si se ahoga?

MARCELO.- Ningún murciélago se ha ahogado en un vaso de cubata. Pero si le llega por la barriga… Mírala… Si yo he podido sobrevivir esta tarde cuando ella me ha tirado a traición a la piscina, ella podrá salir de ahí sin nuestra ayuda. Yo me muero de sueño, tú verás lo que quieres hacer.

Era mentira, no me moría de sueño. Era solo para provocar a Tiago y que… Sí, Sabina y yo parecíamos un matrimonio de divorciados humanos tratando de que nuestro hijo nos quisiera más a uno que al otro… Tiago se vino conmigo, nos metimos en nuestra caja de copos de maíz sin azúcar (son los que más tiempo están en los estantes, porque nadie los compra…), y nos dormimos enseguida.

Al día siguiente Tiago me despertó tirándome de la oreja izquierda.

TIAGO.- Papá, que llegamos tarde.

MARCELO.- ¿A dónde? Porque hay varias obras y…

Le contesté eso a ver si me dejaba dormir un poquito más, pero no hubo manera. Me llevó sin desayunar a nuestro saliente del Teatro Nuevo a ver Alas para Álex, una obra de humanos y marionetas de la compañía gallega Baobab Teatro sobre la enfermedad en la infancia. Lo de tener marionetas en el reparto está bien, porque no las tienen que pagar, ni dar dietas, ni… Déjalo, si no eres de producción no entiendes el chiste…


En esta foto de Isa y José Vicente, se nos ve a Tiago y a mí colgando de nuestro saliente preferido del Teatro Nuevo Fernando Arrabal; solo tienes que tener buena vista para encontrarnos  

Después vimos otra que ya no era para niños, una obra muy interesante hecha por jóvenes, por Popy Vegas (que resultó ser de Ciudad Rodrigo) y Julen Guerrero, y con Nacho Prada tocando muchos instrumentos en directo; la compañía es Atrote Teatro, y la función se llamaba Los panes y los peces. Y nos perdimos Una casa en las alturas, de La monda lironda, y ¡El gran Calibán!, de Alúa Teatro. Y ya te voy avisando que por la tarde nos vamos a perder también Loop de Cirk about it, que se había cancelado el día anterior por la lluvia (esta no me importaba tanto perdérmela, porque la había visto en Fundão en el mes de julio, y quizá Tiago también, no recuerdo…)


Popy Vegas y Julen Guerrero en
Los panes y los peces – foto de Isa y José Vicente

No sé si te habrás dado cuenta de que Tiago ya había olvidado eso de querer ser todo lo que veía en las obras… Bueno, relativamente, porque justo antes de comer…

TIAGO.- Creo que quiero ser rara.

MARCELO.- ¿Rara?

TIAGO.- Como las de anoche, que eran raras.

MARCELO.- ¿Y en qué consiste eso de ser rara?

TIAGO.- Pues como las de anoche

MARCELO.- Es que la compañía se llamaba Las Raras

TIAGO.- Pues eso, yo quiero ser rara.

MARCELO.- Muy bien, pues si quieres ser rara, serás rara. ¿Quieres comer algo, o con querer ser rara te basta y nos vamos a la siesta directamente?

TIAGO.- Quiero siesta. Es que esta tarde tenemos una tarde movidita… Quiero ir a los fuegos artificiales.

MARCELO.- Yo a los fuegos no me pienso ni acercar.

Los sábados en la Feria de Ciudad Rodrigo no hay una comida organizada para los acreditados, y cada uno hace lo que le parece… Se suelen juntar en grupos a comer y dar gritos por aquí y por allá… Nosotros nos fuimos al súper. Dormimos un rato, no mucho porque cuando nos quisimos dar cuenta estábamos metidos en un coche camino de no sé dónde… Sí, una clienta había comprado una caja de copos de maíz sin azúcar… Justo la caja en la que estábamos durmiendo… Y justo te había dicho hace un rato que nadie compra los cereales sin azúcar… Estábamos en el asiento de atrás de un coche verde, y al notar el movimiento, Tiago se despertó asustado y me despertó a mí. Se puso muy nervioso. Yo le quité hierro al asunto, porque tenía que dar ejemplo, que soy el mayor, y porque vi que el coche tenía las ventanillas bajadas. La conductora le estaba diciendo a alguien al teléfono (llevaba un casco de esos blancos metido en la oreja) no sé qué del champán…

CONDUCTORA.- Vengo del súper, porque, claro, si hay que echarse champán por las tetas, pues habrá que tener champán… Pero que no había champán… Bueno, y aunque hubiera habido, he cogido cava extremeño, ¡que era más barato! Dos botellas una para ti y otra para mí, 3,24 € cada botella. Me debes 3,24€. Ah, y no te olvides de ponerte un sujetador mono, porque al sacarte las tetas, lo mismo se te ve, y… Hija, pues si hay que sacarse las tetas, nos sacamos las tetas… Más se perdió en Cuba. “Más se perdió en Cuba”, yo lo digo mucho. ¿No pega? “Más se perdió en Cuba” pega con todo, bonita. Anda, y hazme caso con lo del sujetador. Que hoy acaba la feria, es el último espectáculo y lo mismo ligamos con un programador madrileño que nos invita a su tierra… Madre mía, que ya te lo he dicho, que vamos a ver una que se llama Champán por las tetas. Nos vemos en la cola dos horas y media antes. ¡Hay que coger buen sitio! Bueno, yo qué sé, hija, vamos con unas latas de cerveza y hacemos tiempo en la cola. Es que, si no, nos quedamos sin los sitios buenos…

Pues sí, la última función de la feria se llamaba Champán por las tetas, era ese sábado por la noche en el Patio de los Sitios… No nos quedamos a escuchar más, porque en una curva agarré a Tiago de una oreja y le saqué por la ventanilla. No estábamos muy lejos de nuestro súper… Pero… Colgando bocabajo de un árbol, justo en la esquina en que habíamos bajado…

SABINA.- ¡Anda, qué bien veros!

TIAGO.- ¡Mamá! ¡Estás viva!

SABINA.- Por los pelos. Ayer me dejaste tirada en un vaso de cubata. Mal hijo.

TIAGO.- Bueno, mamá… Más se perdió en Cuba.

SABINA.- ¿Qué leches dices?

MARCELO.- Es que teníamos mucho sueño, Sabina, y cuando hay sueño…

SABINA.- Eso no se le hace a una madre.

TIAGO.- Pero…

SABINA.- Es este el que te mete esas cosas en la cabeza, ¿verdad? Eso de dejarme a punto de la muerte y marcharte a dormir…

MARCELO.- ¿A punto de la muerte? ¿Y cuando ayer me tiraste a la piscina, qué? ¿No recuerdas cómo me arrastraba por el borde de la piscina? Casi no lo cuento.

SABINA.- No caerá esa breva.

TIAGO.- ¿Qué es una breva?

SABINA.- ¿A quién quieres más, Tiago?

TIAGO.- ¿Eh?

SABINA.- ¿A mamá o a papá?

MARCELO.- No puedes hacer eso, Sabina.

SABINA.- Claro que puedo, imbécil. Y espero que digas que a mamá, Tiago, por la cuenta que te trae…

TIAGO.- Pues… Creo que a papá…

SABINA.- ¿Lo dices en serio, Tiago?

TIAGO.- Más se perdió en Cuba, mamá…

SABINA.- Marcelo, te tengo que decir que eres un imbécil y que esta noche te pienso tirar champán por las tetas. (Se marchó volando.)

TIAGO.- ¿Se ha enfadado?

MARCELO.- ¡Qué se va a enfadar! Lo que le pasa es que es una gruñona…

TIAGO.- ¿Por qué te quiere tirar champán por las tetas?

MARCELO.- Cosas que se le ocurren, como la primera noche, que me tiró farinato.

TIAGO.- ¿Qué es el champán?

Sin darle más explicaciones me llevé a Tiago al Teatro Nuevo a esperar a que abrieran para ver a Antonio Campos haciendo de el Cid. Chupamos los restos de un café en el bar de al lado… Como no está acostumbrado al café, se puso muy acelerado.

TIAGO.- De mayor quiero ser Cid.

MARCELO.- ¡Pero si aún no hemos entrado a verla!

TIAGO.- Ya, no importa, quiero ser Cid.

MARCELO.- Pues siento decirte que Cid solo había uno.

TIAGO.- Si Antonio Campos es el Cid, yo también.

Abrieron las puertas del teatro y entramos. Nos colgamos de nuestro saliente preferido. La función, con esta bestia del Cid, digo de Antonio Campos haciendo el Cid, estuvo muy bien, y con la música de La Musgaña en directo, pues mejor. De esto recuerdo que oí hablar en la Feria de Fundão en 2021 cuando era un proyecto, y en 2022, cuando ya se había estrenado… Y ahora lo estaba viendo.

TIAGO.- Papá, quiero ser Cid.

MARCELO.- Vale, hijo, vale… Y yo quiero ser…

TIAGO.- Papá, ¿qué es esto?

Me señaló una cosa que había por el suelo, que yo había visto ya antes durante la feria, pero pegada en las camisetas de los acreditados. Era una pegatina que de repente un día muchos llevaban puesta, misteriosamente…

MARCELO.- Pues, hijo, no sé…

TIAGO.- Pero si tú siempre lo sabes todo.

Como no sabía qué contestarle, me inventé cualquier cosa para impresionarle…

MARCELO.- A ver, ¿cuántos años cumple la Feria de Ciudad Rodrigo?

TIAGO.- Pues… ¿Veinticinco?

MARCELO.- Y la pegatina dice “YO TAMBIÉN CUMPLO 25 AÑOS”, eso significa que… El que ha hecho las pegatinas también cumple 25 años.

TIAGO.- Ah. ¿Y debajo qué pone?

MARCELO.- “PALABRA DE LAS VALQUIRIAS”. Pues…

TIAGO.- Será que eso lo han dicho Las Valquirias. ¿Qué es una valquiria?

MARCELO.- ¡Mira, un burro volando! ¡Por allí!

TIAGO.- Papá, que los burros no vuelan, que me lo ha dicho mamá.

MARCELO.- Ah, ahora bien que te acuerdas de tu madre, esa que me quiere tirar champán por las tetas.

TIAGO.- Bueno, más se perdió en Cuba… Anda, dime qué es una valquiria.

En ese momento, bajando hacia el Espacio Afecir a ver la siguiente función, la providencia pasó a nuestro lado. Una chica rubia le contaba a un señor bajito algo sobre su compañía de teatro.

CHICA.- Pues nuestra compañía, Valquiria Teatro, nace en Valladolid en 2011, la formamos un grupo de la primera promoción que sale de la Escuela de Arte Dramático de Valladolid, y llevamos ya unos cuantos espectáculos…

MARCELO.- Ahí lo tienes, Las Valquirias es una compañía de teatro.

TIAGO.- Papá, yo de mayor quiero ser valquiria.

En estas que pasamos por un árbol en que Sabina nos soltó una predicción, como si fuera Casandra y estuviéramos en una tragedia griega.

SABINA.- Esta noche, Marcelo, te meterán dentro de los fuegos artificiales y luego te echarán champán por las tetas.

TIAGO.- ¡Mamá! ¿Te vienes a ver una de danza que hay ahora?

SABINA.- Yo con los traidores no voy a ningún sitio. Además, no puedo. He quedado. Adiós.

Y se marchó volando. A mí eso de los fuegos artificiales me estaba dando mucho miedo. Tiago se reía. Entramos en Afecir cuando los que revisaban las entradas miraban hacia otro lado. A esas alturas de la feria teníamos ya una práctica en colarnos en cada espacio… Femmes de la compañía María Lama estuvo bien, dos mujeres en escena, pero quizá con demasiado texto. Y Tiago salió queriendo ser bailarina de mayor…


Femmes en Ciudad Rodrigo – foto de Isa y José Vicente

Tiago me agarró de una oreja cuando acabó Femmes y me llevó hacia donde comenzaba el espectáculo de fuegos artificiales. Era un pasacalles llamado Cavaldeath, de la compañía de Vila-real Scura Splats, con el que la feria celebraba sus 25 años, y yo no quería ir, que además de que me dan miedo, Sabina me había dicho que…


Cavaldeath en Ciudad Rodrigo – foto de Isa y José Vicente

De repente, no era solo Tiago quien me llevaba, sino Sabina y otros dos murciélagos más, que yo recordaba del año anterior, Ruperto y Tarsicio… Los cuatro me llevaron y… Casi no lo cuento. Sabina llevaba organizando esto toda la feria… Desde el primer día. Había estado compinchada con Ruperto y Tarsicio desde el principio… De hecho, según me enteré más tarde, eran ellos quienes le habían enseñado a Sabina a encontrar farinato, y a hacer los mejores derrapes en el Patio de los Sitios…

Tiago se apartó cuando vio que esta gentuza tenía tan malas intenciones. Entre los tres, Sabina, Ruperto y Tarsicio, me ataron en un mástil curvo que tenía la carreta de Cavaldeath. Ahí, atado, me llegaban todas las chispas… En la foto se me ve. Bueno, hay que tener buena vista para encontrarme, pero aquí os dejo la foto, de Isa y José Vicente, que han documentado maravillosamente toda la feria:


Cavaldeath en Ciudad Rodrigo – foto de Isa y José Vicente

Todas las chispas me cayeron a mí. Hay gente del público que dice que en las calles estrechas e incluso en la plaza le llegaron chispas de los fuegos, pero yo te digo que no les creas, que todas me dieron a mí. No sé si el espectáculo estuvo bien, según parece, la gente disfrutó mucho. Yo no disfruté nada. Ahí atado, ¿qué iba a disfrutar? Cuando terminó, fue Tiago el que me desató. Yo estaba quemadito. Tiago solo dijo una cosa que acababa de aprender, y en qué hora…

TIAGO.- Vamos, papá, más se perdió en Cuba.

MARCELO.- Y volvieron silbando.

TIAGO.- ¿Eh?

Me llevó al Patio de los Sitios y nos colgamos justo sobre la cabina, donde habíamos estado cada noche. ¿Me dolían las quemaduras? Sí. ¿Tenemos hospitales para murciélagos? No. ¿Para consolarme me tuve que conformar con ver la última función de teatro, Champán por las tetas, de Teatro Consentido, en el Patio de los Sitios? Sí. ¿Se me pasó el mal trago?


Lady Veneno en
Champán por las tetas – foto de Isa y José Vicente

Lady Veneno, una drag queen interpretada por Héctor Matesanz, nos contaba su vida y sus anécdotas en Champán por las tetas, junto a varias pelucas, en un espectáculo dirigido por Carmen Bécares. ¿Había champán en la función? No. ¿Estaba la señora del coche verde con su amiga y una bolsa de plástico con cava extremeño, ambas con el mejor sujetador de su armario, sin saber en qué momento sacarlo? Sí. ¿Se veían tetas? No. El título era un doble reclamo falso, porque ni había champán ni había tetas. La amiga le preguntaba a la del coche verde “¿Cuándo?” Y la otra le respondía “Ni idea…” Pero de repente en medio de la función, me empezó a caer algo desde arriba, que me aliviaba las quemaduras… Era Sabina, que junto a sus dos amigotes había robado las botellas de cava extremeño de la señora del coche verde… Pero no calculó Sabina que el cava, en lugar de dolerme, me aliviaba las heridas (quizá porque era extremeño), así que le dije como Carmen Maura al de la manguera en la película:

MARCELO.- ¡Riégueme! ¡No se corte! ¡Riégueme!

Algunos del público se volvieron creyendo haber oído a la reencarnación de Carmen Maura, pero no vieron nada. Yo quedé un poco aliviado con el cava extremeño, y Sabina se fue mosqueada a hacer derrapes por el escenario, porque vio que en vez de fastidiarme me estaba dando gustito. Yo empecé a gritar lo que gritaba Lady Veneno, “¡Champán por las tetas!”, que era como el equivalente moderno a “Más se perdió en Cuba”.

Y así terminó la feria: el público riendo sin haberse tirado nada por las tetas, pero habiendo gritado “¡Champán por las tetas!” a grito pelao, los que habían ido a ver tetas, enfadados por no haber visto ninguna, la señora de verde pidiendo el libro de reclamaciones porque alguien le había robado su cava extremeño que le había costado 3,24€ cada botella, y encima sin haber ligado con un programador madrileño que la llevara a la capital, los de la organización de la feria haciéndose la foto de equipo y con ganas de celebrar por todo lo alto que habían llegado al final, antes de ponerse ya con la feria del año que viene, Sabina comiendo farinato como una loca en medio del escenario, sus dos compinches bebiendo cava extremeño encima de una vara, y yo triste porque había llegado el final e inquieto pensando que me tocaba volverme a Madrid con Tiago y llevarle a los teatros madrileños…

TIAGO.- Papá, ahora quiero ser drag queen.

Marcelo, el murciélago

 


Loop de Cirk about it en Ciudad Rodrigo – foto de Isa y José Vicente

El Gallinero es la bitácora de un grupo de dramaturgos que interpretan el papel de un periodista. Un espacio donde se informa del teatro que no acostumbra a salir en los medios de comunicación, de los recovecos que componen la vida teatral de Madrid y los espectáculos/ espacios/ creadores/ gestores menos conocidos.   En El Gallinero escribe nico guau, y en una época escribieron muchas más gallinas: Antonio García, El Trapo, Folguera, la señora del fondo, Manuel Rodríguez, Muflón Silvestre, Pelma y gris, Turuleta, Vera Yobardé... Si queréis contactar con nosotros, podéis hacerlo en elgallinerofronterad @ gmail.com, quitándo lo espacios alrededor de la @.

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