Moratinos et alii en la mesa del dictador Obiang

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Dentro de poco habrá elecciones en la no-república de Guinea Ecuatorial y correrán ríos de tinta. De hecho, es Guinea uno de estos países en que se utiliza una tinta indeleble para impedir que cachorros desbocados no voten siete veces con siete camisas distintas en otras tantas mesas electorales.

 

Aprovechando la mucha tinta que va a correr, y lo hará como ríos imparables, sacamos alguna ropa sucia al patio común, y hablo directamente del amigo del dictador Obiang Miguel Ángel Moratinos Cuyaubé. Y saltamos al ajo preguntando algo del que no queremos una respuesta inmediata. ¿A santo de qué santo el señor Moratinos Cuyaubé es amigo del general-presidente Obiang? Una vez formulada la pregunta, tenemos que decir que hace poco el interfecto viajó de Qatar a Malabo en calidad de amigo para asistir a una cosa escandalosa, y por ello, curiosa, llamada cumbre del Movimientos Amigos de Obiang. La tontería nos pilló en Guinea y no paramos de hacer cruces latinas, griegas y drávidas. Nunca creíamos que lo montado en Guinea, con millones y ametralladoras, tenía aquella cara tan cutre y diabólicamente provinciana. En realidad tuvimos la impresión de que no había nadie en Guinea Ecuatorial, que todos se habían evaporado por la insensatez elevada a la categoría de vida normal.

 

Pero el señor Moratinós Cayaubé da muchísimo juego, y lean: hace poco uno de los que hacen oposición a Obiang nos aseguró que se llevó tremenda decepción cuando lo vio en la cumbre de los amigos del general. Y nos sorprendió que se decepcionara si lo del amigo exministro ya era cantado desde que le impusieron qué condecoración y alguna chapa en un palacio del general. ¿Qué siguen esperando de tal sujeto? Porque ignoran que Obiang y Moratinos hablarían de una tema que ellos han aceptado como un asunto tratable. El exministro de Exteriores puede decir, en público, a Obiang, el de las leyes dictadas, que le desea suerte en las elecciones y que transcurran las mismas sin incidencias que salten a la prensa internacional. Y por la tarde, guardada la chapa impuesta por el mandamás del país guineano, puede decir a sus amigos guineanos que ejercen la oposición que les desea felices elecciones y que las mismas transcurran en paz. Y ser agradecidos por ambos. ¿Alguien ha visto la trampa?

 

Si no la han visto, lo debatible es que son los mismos opositores los que quieren tener los mismos amigos que Obiang y, quizá por ello, son incapaces de mirar por encima del tinglado montado por este y sus amigos venidos de lejos. Es decir, y entramos en materia prima, son ellos los que quieren seguir hablando de un tema en el que saben que su oponente nunca podrá perder. Y es aquí donde perdemos el norte, porque ya no entendemos más allá de estos hechos expuestos. Es decir, no desciframos el lenguaje de quienes se lamentan si saben que la verdad expuesta arriba no tiene aspectos oscuros.

 

Ahora dejamos a los amigos de Moratinos en paz y nos centremos en los espectadores de la tragedia montada por el general-presidente-dictador Obiang. ¿Qué quieren ver? ¿Por qué oscura razón son también incapaces de mirar por encima del tinglado y quieren que una cosa ya decidida, como la rueda de las elecciones, sea una justificación para no hacer nada más que emitir lastimeros lamentos? ¿Es el miedo?, ¿la pobreza mental?, ¿la dineraria? ¿Oscuros intereses? O la falta de fe. Deben estar cerca los días en que los guineanos, residentes aquí, allá y acullá, decidan arrojar sus prejuicios y miren más allá del tinglado montado por Obiang, sus amigos y de quienes libremente deciden seguirle en sus juegos teatrales, porque el resultado de los mismos, lo verán, será un manto de oscuridad que cubrirá, por muchos años más, toda la Guinea Ecuatorial. En la tragedia guineana hay unos cuantos que han sido víctimas de una sobrevaloración que ha impedido que la historia siga su curso. No es bueno para nadie que no nos hayamos dado cuenta. Y, ah, el señor Moratinos Cayaubé no forma parte de los que, en el mundo occidental, se duelen por el progreso imparable del pueblo guineano y desean el mal para el país. Si no se matiza esto, entonces ciertos discursos claramente macistas que hoy se leen en Guinea no se comprenderían cabalmente.

 

Barcelona, 16 de abril de 2013

Juan Tomás Ávila Laurel. Es un joven y prolífico escritor, residente en Malabo, donde ejerce como técnico sanitario. Se ha convertido últimamente en un exitoso y asiduo conferenciante de numerosas universidades extranjeras. Ha representado a su país en importantes foros internacionales y ha sido conferenciante invitado en España, Reino Unido y Estados Unidos. Su obra se caracteriza por un compromiso crítico con la realidad social y politíca de su país y con las desigualdades económicas. Estas preocupaciones se traducen en una profunda conciencia histórica, sobre Guinea Ecuatorial en particular y sobe África en general. Tiene más de una docena de libros publicados y otros de inminente publicación, entre ellos las novelas y libros de relatos cortos La carga, El desmayo de Judas, Nadie tiene buena fama en este país y Cuentos crudos. Cuenta tambien con obras de tipo ensayístico, libros de poemas y obras de teatro.